Señor Director:

Corresponde buscar la equidad, pero no por ello se puede demonizar todo, porque cuando la aspiración se transforma en obsesiva, se convierte en injusticia. Con una mano en el corazón, a cambio de nada, ¿quién que tenga una sana inclinación al bien no ha tratado de ayudar o hacer algo por alguien que lo necesita? Según Yuval Noah Harari, el homo sapiens por naturaleza es colaborativo y esa es la razón por la que nuestra especie ha subsistido.

Está bien luchar contra el tráfico de influencias y la desigualdad que genera, cuando las personas no reunen los méritos para acceder a ciertos cargos, luchan por intereses que perjudican a otros u ocultan delitos, pero una cosa es dar y otra es pagar, esconder o movilizarse por zonas oscuras.

Si el general Valenzuela no hubiera ayudado a Mario Irarrázaval y Jaime Guzmán no hubiera hecho lo mismo por Andrade y por tantos más, quizás no estarían con nosotros. El ser humano también está llamado altruismo, a la gratuidad o moverse por lo que le parece justo y necesario. Ojala tuviéramos muchos Valenzuelas y Guzmanes dispuestos a arriesgar su propia vida por ayudar a alguien viviríamos en un mundo mucho mejor. No hay peor vicio que el exceso de virtud.