Señor director:
Viví con una persona, funcionaria pública de Australia, que vino por trabajo temporal a Chile como empleado público. En 8 meses acumuló $300.000 en excedentes y al volver a su país, decidió comprar insumos de salud para donar y comprar cosas a amigos haciendo descuentos, a fin obtener algo de caja. Porque claramente no puede usar sus excedentes en Australia.
En cambio, un amigo volvió de una pasantía de un año en Suiza, donde al tiempo le depositaron todo el dinero que cotizó para su jubilación, en su cuenta corriente ya que declaró que estaba de paso y ciertamente no se jubilaría en ese país.
Si bien no son casos idénticos, son similares, en el primero, el dinero fue secuestrado, en el segundo, entregado. Cuesta creer que en un mundo globalizado donde existe tanta movilidad internacional, no haya reglas en el sistema de salud privado para considerar situaciones como estas.
