Señor Director:
Pretendía ser un rostro nuevo para la ciudadanía, pero con liderazgo político. De discurso sencillo, amable y cercano a las personas. A comienzos de 2017, la candidatura de Álvaro Elizalde para presidir el PS era una oportunidad para el socialismo chileno, o al menos eso creían sus militantes. Este fin de semana, el PS realizó su Congreso ideológico, el cual tenía por finalidad buscar nuevas propuestas para el partido. Sin embargo, esta idea no tuvo más que tensiones y desencuentros, siendo nuevamente Elizalde el factor clave para este estancamiento. Mientras personeros como Insulza y Marcelo Díaz buscaban promover que la colectividad se articulara como un partido con propuestas antes de encontrar el centro político, el timonel se empecinó en reforzar la idea de una amplia izquierda que incluya desde la DC al Frente Amplio. Hoy, a dos años de la elección y ad portas de elegir una nueva directiva, creo que una buena parte del PS se siente estafado, timado por un personaje que pretendía ser la salvación del partido, como un líder prometedor y qué en la actualidad solo ha llevado al socialismo a vivir el peor momento de su historia.
