Señor Director:
Como habitante de la Araucanía no deja de preocuparme que 120 alumnos entre primero y octavo básico de zonas rurales están quedando sin su derecho a educación por coletazos de la violencia en Ercilla y alrededores. La escuela Millalevia, que ha sido incendiada cuatro veces (la última en noviembre pasado) tendrá que ser nuevamente reconstruida y operará en containers desde abril. La escuela Santa Rosa, por su lado, evalúa su apertura por falta de personal (las profesoras son las asaltadas en el incidente Catrillanca).
Retrasar a estudiantes vulnerables en su aprendizaje, y negarles el derecho a la educación ya es mezquino. Es poner más piedras en una mochila ya cargada de desventajas. Pero más insólito aún es considerando que ocurre en Ercilla, comuna con 52% de población mapuche.
Situaciones como estas dan cuenta de que los pequeños grupos violentistas que atacan en la región, no solidarizan con –el que dicen ser- su propio pueblo y su actuar egoísta perpetúa las desventajas que ya vive la población rural y además mapuche en el país.
