Señor Director:

Quisiera hacerle unos comentarios con el objeto de complementar la asertiva columna de Alejandro San Francisco, titulada «20 años de chavismo». Viví durante 30 años en ese generoso país y fui profesor de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Comprendo perfectamente su visión de historiador que cree -como muchos otros- que el finado iba a terminar con el sistema corrupto, constituir una auténtica democracia, porque la que había era sólo un régimen de libertades que también se deterioró y llevó la corrupción a niveles obscenos. Pero su columna no se refiere a la estrategia del Foro de Sao Paulo ni aclara la mentalidad perversa del finado.

Comienzo por su mentalidad. He tratado de entender lo que había en la cabeza del ex comandante presidente, y algo de ello he encontrado en el libro de Umberto Eco titulado «Cinco escritos morales», editorial Lumen, Barcelona, 1998. En la lectura del ensayo titulado «Fascismo eterno», nos hace ver el tutifrutti doctrinario de quien representaba la voz del pueblo venezolano; se parece al de Mussolini pero con mangos, mamones y guayabas. Cuando digo que Eco nos ilumina, es cuando dice que el fascismo «era un collage de diferentes ideas políticas y filosóficas, una verdadera colmena de contradicciones». Lo que estamos viendo en Venezuela no es coincidencia.

Con respecto a la estrategia del Foro de Sao Paulo (FSP), no hay un proyecto Chavista como lo describe usted, sino todo lo contrario. Él fue su ejecutor -con la billetera de petrodólares- para imponer la ideología del nuevo comunismo gramsciano o FSP. Es bueno aclararlo porque usted no se refiere a esta perversa organización regional marxista Foro de Sao Paulo (FSP). Ésta fue creada por el finado Fidel Castro y el cuestionado corrupto ex Pdte. Lula da Silva en 1990; sustituyó a la OLAS, que tiene toda una estrategia regional para desestabilizar los países o la nueva forma de penetración marxista, según Antonio Gramsci (Hegemonía Cultural): fomento inmigración ilegal, convocatoria a AC, cambio de Constitución, control de las instituciones (FFAA, Poder Judicial, Poder electoral, sometimiento vía corrupción a las Instituciones, políticos, y la sociedad, manipulación descarada de las elecciones infiltrando el Servicio de Identificación y Extranjería y el Consejo Electoral, a través de un sistema automatizado no permitiendo el conteo manual de votos para su verificación). ¡Ya es hora de desenmascararla!

La izquierda latinoamericana sigue al pie de la letra lo anteriormente expuesto, apoyando a esa dictadura e incluso la inaceptable pasividad de la Alta Comisionada de los DDHH. Al Chavismo/Castrista lo derrotará –no el imperio, ni los estudiantes ni la dispersa oposición- sino la descontrolada inflación, la hambruna, la corrupción impune, la inseguridad personal, y por supuesto, la caída del precio del petróleo. Por ello, la economía, la seguridad, el buen gobierno, la transparencia.

Ojalá Dios quiera nuestra querida Venezuela recupere la libertad y restablezca una auténtica democracia.