Señor Director:

Como médico con 50 años de experiencia, habiendo trabajado especialmente con pacientes difíciles o críticos (en UCI-Emergencia-Intermedio) y siendo profesor de Medicina Interna y Nefrología por años, he seguido desde lejos (Antofagasta) toda la evolución médica que terminó con la vida de esa gran pesrona que fue don Eduardo Frei Montalva. En mis imnumerables viajes a Santiago (cursos, congresos, etc.) tomé contacto con algunos de los participantes de esa verdadera tragedia, y recibí, además de utilizar mis conocimientos médicos, opiniones. Llegué a la misma conclusión que el Dr. Juan Pablo Beca (a quien conocí en Antofagasta): no cabe duda que don Eduardo falleció de una peritonitis y una oclusión intestinal mas una sepsis grave y luego shock séptico. Pero todo esto se inició después de la primera operación y todo lo que sucedió después (operaciones-tratamiento antibiótico y del shock) fueron solo intentos desesperados de salvarle la vida.

Concuerdo absolutamente con lo dicho por otros colegas y por el artículo del Sr. Luis Larraín. Este fallo me parece una caricatura de lo que debió ser una sentencia justa. Entre paréntesis, los médicos que trataron a don Eduardo en la UCI, dirigidos por el Dr. Sergio Valdés, los conozco y son altamente calificados. Finalmente, el transfer factor, que no había sido aún autorizado por la FDA, se deseaba estimulara los mecanismos de defensa inmunológicos (Linfocitos B y T): no resultó ser muy bueno; pero está autorizado por la FDA y si el Sr Ministro hubiera investigado , se habría dado cuenta de que está a la venta y se usa en Estados Unidos en estos momentos.