Señor Director,
Hace unos días se promulgaba la Ley Antiportonazos, dando cuenta de cómo una ley puede tramitarse rápidamente cuando existe consenso en enfrentar un problema social y sensible como la delincuencia, que además es la primera preocupación de las personas (CEP, Paz Ciudadana). Sin embargo, no se puede decir lo mismo de la Ley Antiterrorista que se busca reformar y que lleva un año y medio durmiendo en el Congreso.
La incapacidad de ponerse de acuerdo y velar por el orden público de los parlamentarios pasan la cuenta. Así como ocurrió con el atentado explosivo enviando un paquete bomba por Correos de Chile (algo que cuesta creer), que afectó a Carabineros, y casi a un ex ministro, podría repetirse en cualquier parte y a cualquier persona.
Atentados evitables, haciendo algo tan sensato como dar más herramientas a quienes pueden actuar previniendo y dejando de creer que no existen antisociales que buscan causar terror en la población, atentando contra la seguridad de todos.
