Señor Director:

Discuten por una jornada laboral de 40 horas semanales, cuando hay gente que no tiene trabajo, comida, abrigo, techo ni remedios. Sobreviven, no viven. Hay tantas necesidades más importantes y urgentes de qué preocuparse que parece increíble que la discusión esté centrada en este punto, que además es altamente riesgoso para la economía, porque quienes lo proponen no tienen idea de costos ni de consecuencias. El único que ha entendido la cosa pública es Lavín, descubrir que en vez de gastar millones en obras de infraestructura como pasarelas que luego nadie usa, era más necesario y mejor, por ejemplo, hacer albergues para los que viven en la calle con sus perros. Impactante que habiendo tanta pobreza y tanta necesidad, se destinen recursos millonarios para hacer centros de arte en Cerrillos donde luego penan las ánimas y se construyan Parques como el de la Hondanada en Cerro Navia, que ni siquiera se inauguran… y así se suman proyectos y discusiones que podrían esperar, mientras otros pasan hambre, frio y abandono.

¿Quién vela por las verdaderas necesidades y prioridades de la gente en este país? ¿Quién asigna los recursos? Debieran barajarlas y ponerlas en orden según jerarquía de necesidades reales y dejarse de discusiones estériles, como esta de las 40 horas y de la acusación a la ministra de Educación donde se gastan recursos, energía, tiempo, espacio y plata que se podría invertir en los niños del Sename o en los pobres que mueren esperando atención en los hospitales. Se me encoge el alma con tanta insensibilidad y despilfarro.