Señor Director:        

Quienes opten por la opción “rechazo” en el plebiscito del 26 de abril sabrán perfectamente por lo que estarán votando: por mantener la Constitución Política que actualmente nos rige, la que puede ser reformada según los preceptos que ella misma establece. En cambio, quienes opten por la opción “apruebo” no lo sabrán: ellos estarán votando por un sueño o una ilusión de lograr algo grande y beneficioso para Chile; por la expectativa de algo que es absolutamente desconocido e incierto aunque sí bastante predecible. En efecto, como quienes han promovido la opción “apruebo” son los sectores de izquierda, es presumible, con un alto grado de certeza, que una eventual nueva Constitución reemplazaría la actual institucionalidad, propia de una sociedad libre, por otra de orientación colectivista, igualitarista y estatista; un sistema que lleva en sí el germen del totalitarismo.