Señor Director:
El pasado 4 de marzo comenzó realmente el año para los chilenos. Los trabajadores volvieron a sus labores y los estudiantes a sus clases, y comienza el debate sobre la educación, su calidad y sus formas.
La cuestión está en la discusión de los detalles de un modelo educativo que lleva siglos tal como está, teniendo pocos cambios importantes, a decir verdad. Se crearon instituciones educativas centradas en sí mismas más que en quienes las componen, y eso ya no es compatible con la era en la que todo es personalizado. Tal como antaño, cuando hubo una revolución importante del conocimiento con la llegada de la imprenta, hoy ocurre un fenómeno similar con internet. Los conocimientos ya no son estáticos durante largos períodos de tiempo y, según estimaciones, cada tres años se renueva gran parte del conocimiento. Esto se ve reflejado directamente en el mercado laboral, que cambia sus formas a una velocidad vertiginosa; para cuando las universidades deciden cambiar sus obsoletas mallas curriculares para adaptarse, el proceso es tan lento que los nuevos conocimientos integrados caen rápidamente en la obsolescencia, creando así una brecha significativa entre lo ofertado y lo necesitado.
Frente a esto internet nos trae un abanico de posibilidades y soluciones centrados en las necesidades del mercado, pero también con un fuerte enfoque en el estudiante. Desde cursos completamente online ofertados por plataformas tales como Udemy, Coursera y EDX, hasta sitios como Skillshare -una especie de Netflix de cursos- donde es posible encontrar de todo para mejorar o potenciar habilidades específicas, pasando por programas tales como Babbel, Busuu o Duolingo, que permiten aprender y mejorar el manejo de idiomas. Respecto a esto escuchaba a Iñaki Gutiérrez -maestro en ciencias e ingeniero del MIT- decir que al ritmo al que están sucediendo estas cosas es probable que 4 de cada 5 universidades cierren de aquí a unos lustros, por no poder adaptarse, siendo reemplazadas por la educación ofertada por internet.
Pensar que cuando hace aproximadamente dos años atrás una candidata con aspiraciones políticas comentó que la educación gratuita y de calidad ya existía y estaba en internet fue tomada por hereje.
