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Publicado el 20 de agosto, 2019

Siete figuras de centroizquierda que rechazan proyecto de 40 horas de Camila Vallejo

Autor:

Bastián Garcés

Impacto en los salarios, disminución de la productividad y falta de flexibilidad para establecer horarios laborales. Estos son algunos de los argumentos con que ex autoridades de la Concertación, de la Nueva Mayoría, y expertos han cuestionado la rebaja a la jornada de trabajo impulsada por la diputada del Partido Comunista. Entre ellos, el ex ministro Rodrigo Valdés, el ex subsecretario Alejandro Micco, la ex ministra Mariana Aylwin y la economista Andrea Repetto.

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Bastián Garcés

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«El proyecto del PC busca una reducción inmediata de 45 a 40 horas a la semana sin posibles ajustes de salarios. Su efecto es aumentar en promedio el costo laboral en 11%. Aunque, nos aseguran, con un argumento que parece sacado del realismo mágico, que la productividad aumentará«. Este fue el dardo que el domingo lanzó el ex ministro de Hacienda de Michelle Bachelet, Rodrigo Valdés (PDD), contra la iniciativa de la diputada Camila Vallejo que busca acortar la jornada laboral.

La crítica la plasmó el ex secretario de Estado en una columna publicada en El Mercurio, en donde además destacó el impacto acumulado que tendría la medida en el mercado junto a las reformas sociales impulsadas por el gobierno. «El 4% de cotización adicional obligatoria es parcialmente un impuesto (digamos la mitad) y la parte solidaria será otro adicional (digamos 2%). Implementar esta reforma durante un ciclo económico complejo es un riesgo. Pero si a esto le sumamos la reducción de la jornada, entonces es temerario«, aseguró Valdés.

Digámosle la verdad a la gente, menor jornada va a ser menor salario por hora, y la gente va a ganar menos plata», dijo el ex ministro de Hacienda Rodrigo Valdés.

No fue la única vez que el ex titular de Hacienda disparaba contra las repercusiones que, a su juicio, tendría el proyecto del PC. Este lunes en Radio Duna afirmó que «estamos jugando un poquitito con fuego en estos momentos con tanta cosa junta, a largo plazo estas cosas se ajustan, pero digámosle la verdad a la gente, menor jornada va a ser menor salario por hora, y la gente va a ganar menos plata«.

Además de Valdés, otra ex autoridad del segundo gobierno de Bachelet también salió a cuestionar la moción de Camila Vallejo. Se trató del ex subsecretario de Hacienda, Alejandro Micco (DC), quien el martes 6 de agosto señaló en Radio Agricultura que «hay que ver cuando uno tiene menor jornada laboral, la probabilidad de que bajen los sueldo es muy alta«. El diagnóstico del democratacristiano iba en la misma línea que Valdés, el impacto de la disminución de las horas trabajadas en las remuneraciones.

El proyecto carece de un análisis técnico respecto de cuáles serían los niveles de productividad, ni jurídicos ni laborales con los cuales se podría justificar» opinó Marcelo Albornoz, ex Director del Trabajo de Ricardo Lagos.

De hecho, Micco además apuntó a que «hablar de una rebaja de horas laborales sin nada que, en forma cierta, pueda mejorar la productividad… veo que no es una política que hoy día debiésemos estar conversando«. El ex subsecretario incluso afirmó: «Una baja por sí sola de las horas trabajadas va tener un impacto en los salarios. Eso va a ser así y uno de los problemas que tenemos en Chile son los bajos salarios».

Siete días antes, el 31 de julio, el ex Director del Trabajo de Ricardo Lagos, Marcelo Albornoz, cuestionó la forma en que se implementaría la moción de Camila Vallejo. «El principal problema que tiene el proyecto no es su objetivo, sino su escasa o prácticamente nula justificación técnica«, aseguró Albornoz, quien fue el encargado -junto al entonces ministro del Trabajo, Ricardo Solari-, de implementar la reducción de la jornada laboral de 48 a 45 horas semanales en 2005.

El ex Director del Trabajo afirmó en Diario Financiero que «una disminución de horas de trabajo no es simplemente pensar que hoy en vez de trabajar de 9 a 6 voy a empezar a trabajar de 9 a 5, eso realmente es fantasía. Este tipo de ajuste tiene una enorme complejidad y por eso el legislador de 2001 se dio un plazo de adaptación y el nivel de infracciones fue bajísimo para lo que fue un cambio de esa envergadura», y que el » “el proyecto carece de un análisis técnico respecto de cuáles serían los niveles de productividad, ni jurídicos ni laborales con los cuales se podría justificar«.

Cuando reduces el número de horas por la vía legal, obligatoriamente para todos, es una buena idea acompañarlo con esta idea de flexibilidad», planteó la economista Andrea Repetto.

Los cuestionamientos no han sido solo de ex personeros de gobiernos de la Concertación y la Nueva Mayoría, sino que también han provenido de economistas con sensibilidades afines a la centroizquierda. Ese es el caso de Andrea Repetto, quien el viernes 6 de agosto, criticó el proyecto del PC que modifica la jornada laboral. En conversación con Radio Pauta, la académica de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez apuntó a la falta de flexibilidad de la moción de Vallejo y señaló que «la diferencia es que el proyecto de los diputados lo que mantiene es la rigidez de la jornada, o sea, todas las semanas son exactamente iguales, de 40 horas. En el proyecto que propone el Gobierno, serían 41 en promedio«.

«Cuando uno mira lo que ha pasado en el mundo con estas reducciones legales no negociadas a veces se encuentran con que sí, se redujo el empleo y a veces se encuentran con que no pasó nada. No podemos adivinar ahora qué es lo que va a suceder. Existe el riesgo de que se afecte el empleo y eso es lo que uno tiene que tener en mente. Entonces cuando reduces el número de horas por la vía legal, obligatoriamente para todos, es una buena idea acompañarlo con esta idea de flexibilidad», profundizó la experta.

La propuesta de Camila Vallejo es que se corta en 40 horas sin mutuo acuerdo entre ambas partes y que la presunción es que en ese tiempo harán el mismo trabajo que en 45, lo que a mi me parece difícil de creer», señaló en TVN el economista Joseph Ramos.

En esa misma línea, el economista de la Universidad de Chile y presidente de la Comisión Nacional de Productividad, Joseph Ramos, comentó el viernes 9 de agosto a 24 Horas que «el proyecto del gobierno dice que se bajan a 41 condicionado a que ambas partes acuerden un horario que busca aumentar la productividad, si el menor horario es uno que la empresa considere que no va a aumentar la producción no van a hacerse parte del gobierno, mientras que la propuesta de Camila Vallejo es que se corta en 40 horas sin mutuo acuerdo entre ambas partes y que la presunción es que en ese tiempo harán el mismo trabajo que en 45, lo que a mi me parece difícil de creer».

De hecho, el presidente de la Comisión Nacional de Productividad además afirmó que «la flexibilidad es mutuamente conveniente. Al trabajador le puede interesar trabajar menos horas y al empresario que esas horas que trabaje sean las más relevantes para su empresa. La propuesta de bajar las horas sin condiciones parece fantástico, pero el tema es si se puede producir lo mismo en esas horas».

Una idea que también ha sido apoyada por el ex subsecretario del Trabajo del primer gobierno de Michelle Bachelet, Zarko Luksic, quien a fines de julio expresó: «Me parece raro que se avance en reducción de jornada y no en adaptabilidad que es lo que necesita el país para que haya más trabajo. Se debe avanzar más rápido en adaptabilidad».

Mientras que la ex ministra de Educación de Ricardo Lagos y ex militante de la DC, Mariana Aylwin, cuestionó en Mirada Líbero: «Esto se da cuando se aumentan las cotizaciones previsionales en un 4%, ¿quién va a pagar esto? Al final lo harán los trabajadores si no hay flexibilidad«. «Los trabajos son muy diversos, hay mucha gente que trabaja en el mercado informal, a esa gente le da lo mismo, pero como el trabajo formal se encarece es probable que sigan en la informalidad, que es más o menos el 30% de los trabajadores», profundizó la ex secretaria de Estado.

Sobre este punto, la ex titular de Educación ejemplificó: «Hay trabajos que son muy distintos, es una ilusión pensar que una vendedora de un supermercado va a trabajar 40 en vez de 45 horas, pero muchas veces gana un sueldo mínimo y comisiones, por lo tanto si va trabajar menos horas va a tener menos horas para vender, se podrá exigir que el sueldo básico no se disminuya pero va a tener problemas para hacerse el mismo sueldo que ahora».

La negativa de la Nueva Mayoría de legislar sobre el proyecto de Vallejo, cuando eran gobierno

Si bien actualmente el proyecto impulsado por la diputada comunista cuenta con el respaldo de una «bancada transversal por las 40 horas», no fue la misma situación que vivió a comienzos de 2017 cuando la ex presidenta de la Fech presentó el texto legal. El 16 de marzo de ese año, la legisladora hizo público su proyecto y afirmó que «creemos que es viable, no es una propuesta loca. Muchos países lo han hecho y no afecta la economía«.

Sin embargo, casi 20 días después, el 5 de abril, la Cámara de Diputados, encabezada por el socialista Fidel Espinoza, declaró inadmisible la moción de Vallejo. No obstante, ese mismo día la Sala de la Cámara rechazó la inadmisibilidad realizada por la mesa por 41 votos en contra, 21 a favor y 9 abstenciones. Situación que generó diversas reacciones en la coalición de gobierno.

Entre los que estuvieron en contra de la idea se encontraron la vocera Paula Narváez (PS), señaló entonces que «hemos planteado nuestra agenda legislativa para el 2017 y no está dentro de nuestras prioridades este tema. Respetamos absolutamente las facultades de los parlamentarios de llevar adelante sus mociones, pero el Ejecutivo en esta iniciativa no ha planteado su patrocinio». También el propio ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, se mostró contrario a la propuesta del Partido Comunista y afirmó: «Este proyecto específico yo no lo apoyo si es que no involucra un cambio paralelo de los salarios, porque lo que no podemos hacer es ponerle más carga a la economía en un momento en que requerimos más empleo«.

Mientras que el titular de Interior, Mario Fernández (DC), marcó un contrapunto con Valdés al expresar que «una persona si llega a las 5 de la tarde en vez de las 8 o las 9 de la noche a su casa, ciertamente que al día siguiente, al irse de nuevo al trabajo, va a ser mucho más productivo» y agregó que se trataba de «una iniciativa que aunque sea gravosa, según algunos conocedores de la economía, porque aumentaría el costo del empleador, de todas maneras habría que pensar que los países más importantes del mundo, los más desarrollados del mundo, tienen este tipo de jornadas laborales»

Un punto que llevó a que Narváez saliera un día después a explicar los dichos del ministro de Interior y dijera que el «horizonte» del DC  eran los países desarrollados mientras que Chile «requiere de algunos ajustes. Nuestra economía está pasando por un momento delicado. Hay que ser pragmático: nos queda un año de gobierno y no parece responsable sumar nuevos temas». La vocera además cuestionó el tinte «populista» del proyecto al afirmar que «la única responsabilidad que tenemos es no hacer temas atractivos electorales, sino que terminar con el programa de gobierno«.

El entonces jefe de la Segpres, Nicolás Eyzaguirre (PPD), también se refirió al tema: «No hay patrocinio del gobierno al proyecto, esta es una idea de un parlamentario, es una discusión que se ha hecho en Europa y en muchas partes, y efectivamente tiene mucho mérito la discusión, pero en este momento del ciclo económico la oportunidad no es la adecuada».

Y la entonces titular del Trabajo, Alejandra Krauss (DC), salió a poner fin a la discusión del proyecto impulsado por Camila Vallejo. «Quisiera aclarar que en mi calidad de ministra he sostenido que, en las instancias que correspondan institucionalmente, deberán analizarse sus efectos, inclusive, por cierto, su incidencia en el aumento de la productividad y remuneraciones, agregando, además, que esta iniciativa no se encuentra entre las actuales prioridades legislativas de nuestro Ministerio y del Gobierno», remarcó la democratacristina.

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