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Publicado el 30 de agosto, 2018

Senador Coloma y bloqueo de la oposición: «Grupos más izquierdistas tienen cooptados a sectores más moderados»

Autor:

Javiera Barrueto

El legislador UDI critica el rol que la centroizquierda ha tenido en estos días, tras el rechazo de la propuesta del salario mínimo y la amenaza de oponerse a la idea de legislar el proyecto de modernización tributaria. Asegura que en la ex Nueva Mayoría «se están atrincherando bajo la amenaza de que, si votan desunidos, no van tener alianzas electorales venideras».

Autor:

Javiera Barrueto

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El rechazo al veto presidencial por sueldo mínimo y la posibilidad de negarse a la idea de legislar el proyecto de modernización tributaria, fueron los hechos que generaron que el oficialismo cuestionara a la ex Nueva Mayoría. Así, ya el martes se comenzó a hablar del «bloqueo» que estaban realizando en el Congreso. Desde algunos sectores, incluso, destacan que el «único proyecto» que genera unidad en la centroizquierda es la oposición al Ejecutivo y sus reformas.

Quien tuvo un rol clave en 2014, durante las negociaciones para la reforma tributaria del gobierno de Michelle Bachelet, que impulsó el entonces ministro de Hacienda, Alberto Arenas, fue el senador UDI, Juan Antonio Coloma.  El legislador recuerda el papel que le cupo en aquella oportunidad y subraya que «el país, en general, ha castigado a aquellos que han negado la sal y el agua». En conversación con «El Líbero», el senador y miembro de la comisión de Hacienda, aborda el tema.

-¿Qué tan satisfecho lo tiene hoy el haber participado en el acuerdo final de la reforma de 2014?

-En circunstancias complejas para el gobierno anterior no dudé nunca en apoyar todo lo que tuviera que ver con el salario mínimo, y en materia tributaria negociar una reforma que, si bien claramente era muy deficiente, era infinitamente superior a la que originalmente había propuesto el gobierno. Al momento de los acuerdos, yo mismo planteé que al gobierno siguiente -cualquiera que fuera- modificara los criterios de esa reforma porque, evidentemente, Chile necesitaba algo mucho más moderno.

-Considerando lo anterior, ¿cómo ha visto a la oposición en torno a la modernización tributaria y al salario mínimo?

-Estoy especialmente preocupado. Lo más serio es lo que pasó con el salario mínimo. No es solamente que haya 800 mil trabajadores que no recibieron un reajuste en el mes de agosto, sino que adicionalmente la oposición ha notificado al país que ha optado por el obstruccionismo como forma de actuar en la vida legislativa hacia adelante. Eso es una mala noticia, es un triunfo claro de los grupos más izquierdistas que tienen cooptado a sectores más moderados y eso hará muy difícil, para el gobierno, legislar con relativa normalidad.

Lo que pasó en el salario mínimo demuestra que no solamente el gobierno estuvo abierto permanentemente a discutir y conversar, sino que adicionalmente se recogieron algunas de las sugerencias hechas por la misma Nueva Mayoría».

-En el gobierno de Michelle Bachelet hubo un duro rechazo a la reforma tributaria, ¿qué hizo cambiar y qué se puede sacar como aprendizaje de esas negociaciones?

-Hubo voluntad de entender que Chile necesita acuerdos, de no tener trauma para poder sentarse a la mesa con quienes piensen distinto y están en el gobierno. En lo personal, hubiera sido mucho más fácil haber tenido una actitud obstruccionista. Pero yo pensaba que aprobar la reforma original que estaba planteando el gobierno iba a destruir millones de empleos. En ese escenario, uno tiene que ser factor de encuentro y no de distancia. Por lo menos dentro de mis códigos no entiendo esto de andar sin siquiera leer los documentos, tratar de votarlos en contra porque proviene de un gobierno respecto del cual yo no lo voté.

-Uno de los argumentos de la oposición, en estos días, es que el gobierno tiene que abrirse al diálogo…

-Cualquier analista objetivo que vea lo que pasó en el salario mínimo demuestra que no solamente el gobierno estuvo abierto permanentemente a discutir y conversar, sino que adicionalmente se recogieron algunas de las sugerencias hechas por la misma Nueva Mayoría. Aquí podrán decir cualquier cosa del gobierno, pero nadie podría decir que aquí no hubo un ánimo absolutamente constructivo, abierto para poder llegar a un acuerdo. Cuando alguien no quiere llegar a un acuerdo o no puede llegar a un acuerdo producto de las presiones que los grupos internos generan, lo peor es echar la culpa al que está al otro lado de la mesa.

-Algunos sectores de la oposición ya advirtieron la posibilidad de hacer caer el proyecto de modernización tributaria en su primer trámite. ¿Qué opina al respecto?

-Eso corresponde a la forma en que se actuó en el salario mínimo. Eso corresponde a entender que en Chile se instaló una oposición obstructiva, eso corresponde a la idea de que van a trata de negarle la sal y el agua al gobierno. Eso corresponde a asumir que aquí hay personas cuyo único objetivo es de carácter político y andan mirando más los efectos electorales que el bien del país.

En Chile se instaló una oposición obstructiva, eso corresponde a la idea de que van a trata de negarle la sal y el agua al gobierno».

-¿Por qué cree que la oposición está negando la sal y el agua al gobierno?

-Porque es una forma de generar una reacción unitaria a partir de que no hay un proyecto común. Desde la perspectiva del poder no quieren aparecer divididos, entonces los sectores moderados no están dispuestos a votar distinto a como está votando la izquierda. Y la izquierda, cuestión que el presidente del Partido Socialista ha dicho reiteradamente y que el Frente Amplio ha ratificado en varias ocasiones, está decidido a hacer una oposición sin cuartel. Digamos las cosas por su nombre, eso hace un escenario donde sectores más moderados que podían llegar a acuerdos están capturados por sectores más de izquierda, bajo el pretexto de que si se vota distinto se rompe una eventual unidad futura.

-¿A qué sectores de la izquierda se refiere?

-A mí me parce claro que hasta ahora el Partido Socialista ha liderado eso.

-¿Cuáles pueden ser las consecuencias de esta actitud que usted plantea?

-Es volver a una lógica de la década de los 60, más que hacerle un daño al gobierno le hacen un daño al país. La ciudadanía no es lesa y los mismos que creían que están capitalizando electoralmente esta zancadilla al gobierno se van a encontrar de bruces con una repulsa electoral importante los próximos periodos.

La izquierda, cuestión que el presidente del Partido Socialista ha dicho reiteradamente y que el Frente Amplio ha ratificado en varias ocasiones, está decidido a hacer una oposición sin cuartel».

-En consecuencia, ¿considera que los costos políticos terminarían siendo para la misma oposición?

-El país es el que pierde, más que el gobierno porque puede seguir gobernando. El gobierno requiere leyes para seguir gobernando, requiere buenas leyes para gobernar. El país en general ha castigado a aquellos que han negado la sal y el agua.

-¿Cree que la oposición se está atrincherando en el legado de Michelle Bachelet?

-No se están atrincherando bajo el legado de Bachelet, la oposición se está atrincherando bajo la amenaza de que si votan desunidos no van a tener alianzas electorales venideras. Es más bien es un reflejo de cómo la izquierda más dura está ordenando el escenario tratando de generar una situación de no acuerdo permanente con el gobierno.

El país en general ha castigado a aquellos que han negado la sal y el agua».

-En torno al salario mínimo, la oposición alega la plurianualidad pero ya hubo cuatro ajustes plurianuales que se aprobaron.

-Es una de las argumentaciones más absurdas que yo he visto y que no resiste análisis alguno. El gobierno de Michelle Bachelet lo planteó dos veces y fueron los mismos parlamentarios, que ahora no hay caso que aprueben, los que hablaron a favor de la plurianualidad. Incluso, en tiempos del presidente Frei y de la Democracia Cristiana, se aprobó una plurianualidad por tres años. Entonces a mí me repugna la inteligencia el hecho de que hoy día quienes plantearon, defendieron y promulgaron leyes plurianuales, hoy día rasguen vestiduras porque el gobierno de Piñera hace el mismo procedimiento. No resiste a análisis, el país está cabreado de disculpas burdas.

Los gobiernos de la Nueva Mayoría fueron los campeones de la plurianualidad».

-¿Más que un punto central de la discusión terminaría siendo un gallito político?

-Totalmente, aquí reclamaron porque había veto, la Nueva Mayoría ha presentado decenas de vetos sin que nadie reclamara. Reclaman de plurianualidad y los gobiernos de la Nueva Mayoría fueron los campeones de la plurianualidad. Ya ese tipo de discurso agota, es mejor que sinceren su ánimo obstruccionista, que digan la verdad. No entiendo por qué se escabullen en la verdad.

-¿Y cómo ha visto la gestión de los ministros Gonzalo Blumel, Nicolás Monckeberg y Felipe Larraín en el Congreso?

-Han hecho un esfuerzo inmenso. A diferencia de todas las otras negociaciones del salario mínimo aquí nadie discutió los guarismos que siempre es lo más sensible, sino que se fueron a lo accidental que fuera por la plurianualidad. No hay discusión en los guarismos y los reclamos son por la conducta que ellos mismos han hecho (oposición). Uno se da cuenta de que es imposible llegar a un acuerdo cuando el otro tiene definido a priori no llegar a ese acuerdo.

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