Publicado el 26 de febrero, 2020

Rector de la UDD: «Hay que darle más flexibilidad a las universidades para que seleccionen»

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El Líbero

Federico Valdés plantea que no basta con el cambio que se le está realizando a la PSU. Si bien comparte que ya era necesario modificarla, dice que eso no es suficiente. «Soy partidario de que las universidades sean lo más autónomas posible para considerar las pruebas estandarizadas», pues no todas «andan buscando los mismos alumnos». Sobre un mejor acceso a la educación, subraya: «Si queremos dar de verdad igualdad de oportunidades lo que tenemos que hacer es gastar más en la educación pre básica, básica y media, en ese orden».

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Luego del «boicoteado» proceso de rendición de la PSU, los alumnos que la rindieron comenzaron en estos días a postular a sus carreras. La accidentada toma del test retrasó todos los plazos y esto se da en medio del cambio de sistema que comienza este año. Se cambiará el tipo de prueba y dejará de estar a cargo del Cruch para pasar a manos del Ministerio de Educación.

Para abordar estos temas conversamos en La Mirada Líbero en Agricultura con el rector de la Universidad del Desarrollo, Federico Valdés.

-¿Qué plan de acción ha tomado la universidad luego de todos los problemas que tuvo la PSU, la cancelación de la prueba de Historia a nivel nacional y cuál es el proceso que están siguiendo con los los resultados ya publicados? 

-Esta parte del proceso es bastante ciega para las universidades, porque la postulación de las decenas de miles de alumnos ocurre remotamente, ellos están postulando de acuerdo a sus preferencias y esa información solo la tiene el Demre. Nosotros nos vamos a enterar recién el 9 de marzo qué es lo que ocurrió. Ahí va a ser posible saber cuáles fueron los efectos, por ejemplo, de este cambio de ponderaciones que hubo por la no rendición de la prueba de Historia y Geografía, y si algunas carreras subieron sus puntajes de corte, eso recién se va a saber el 9 de marzo temprano en la mañana.

-¿Se podrían ampliar o extender los plazos para que los alumnos postulen a la universidad o eso se cierra definitivamente este viernes? ¿Se corre el riesgo que se pueda retrasar el inicio de clases para los alumnos nuevos?

-Si es que esto requiere más tiempo, pero yo tengo la impresión que no porque el proceso de postulación es bastante expedito y los alumnos lo realizan en cualquier lugar donde estén. El alumno puede estar de vacaciones en el norte de Chile y puede hacerlo exactamente igual. Las señales que tenemos hasta ahora, porque nosotros contactamos a los alumnos que durante el año llenaron fichas, es que esto está ocurriendo normalmente. No tenemos una muestra completa, pero los alumnos que nosotros hemos llamado no nos han dicho nada respecto a que estén encontrando dificultades. 

-¿Y cuándo empezarían las clases los nuevos?

-Las clases van a empezar más tarde, eso es un poco inevitable y un número importante de las universidades hemos separado el ingreso de los alumnos de primero de los demás años. Es prácticamente imposible que alguien nuevo empiece las clases antes del 16 de marzo porque los resultados de las postulaciones van a salir el 9, los alumnos se empiezan a matricular el martes 10, y nosotros, con los que se hayan matriculado entre el martes y el viernes, que son probablemente el 90% del total, vamos a partir el lunes 16.

Los alumnos antiguos, nosotros somos de los que primero vamos a partir, comienzan el 2 de marzo, porque suponemos que el año puede traer complicaciones. Hay complicaciones que tienen que ver con la agenda local y lo que estamos viendo que ocurre en Europa estos días, nos dice que a lo mejor llegado el invierno el coronavirus nos obliga a tomar medidas excepcionales. En un país que uno ve como tan ajeno a este tipo de cosas como Italia, tuvieron que suspender las clases en algunos colegios en el norte, entonces preferimos empezar antes. 

Uno debería tener un rango lo más amplio posible para poder seleccionar a los alumnos de acuerdo a ciertas características y que estas características sean conocidas, que estos criterios de selección sean públicos para que nadie diga que el sistema es poco transparente. Creo que deberíamos avanzar en ese sentido». 

-¿Cuánto le podría afectar a quienes estén buscando carreras humanistas, el que se eliminara la prueba de Historia y que su puntaje se iguale a otro que tengan ponderado? 

-Lo complejo de los procesos de admisión es que son necesariamente un juego de suma cero, es decir, con número de vacantes constantes, cada vez que se beneficia a un alumno se perjudica a uno. Entonces esto va a tener efectos bien difíciles de anticipar. Es cierto que algunos alumnos que tuvieron un muy buen puntaje en Lenguaje o en Matemáticas o que tienen un ranking muy bueno, se van a ver favorecidos porque se va a usar ese puntaje para su prueba de Historia. Pero cada vez que alguien sea favorecido, otra persona en algún lado del sistema va a quedar fuera. Entonces, los efectos son muy difíciles de anticipar y recién en la segunda semana de marzo vamos a tener alguna idea. Aquí pueden ocurrir cosas engañosas, por ejemplo, que se diga «los puntajes subieron» gracias a esta medida, pero al subir los puntajes de esos alumnos, otros alumnos que dieron la prueba de Ciencias se pueden ver perjudicados, por ejemplo, porque hay carreras y universidades que consideran la prueba de Ciencias. Aquí van a pasar muchas cosas que son difíciles de anticipar y que van a ser muy difíciles de medir, pero no hay que olvidar que este es un juego de suma cero, cada vez que alguien es beneficiado, cada vez que se le entrega un cupo que no le hubiese correspondido a alguien, hay otro que tiene que salir del sistema.

-¿Podrían bajar o subir los puntajes de corte para las carreras?

Es muy probable que suban, salvo aquellos alumnos que iban a tener un rendimiento excepcional en Historia, tan excepcional como que era el mejor de todos sus factores, que apostaba a ella y que les iba a resultar la apuesta. El que iba a sacar en Historia más que en todas las demás pruebas, ese se va a ver perjudicado. Todos los demás se van a ver favorecidos en términos de puntajes, pero la marea va a subir igual para muchos. 

-Se ha planteado analizar tipos de forma de admisión a las universidades. Ahora la prueba de selección que ya no será la PSU estará en manos del Mineduc y no del Cruch. ¿Eso es suficiente o tienen que abrirse el diálogo más allá? 

-Soy partidario de ambas cosas, de las pruebas estandarizadas, porque son una manera de proteger a los más vulnerables, aunque intuitivamente pueda parecer lo contrario. Pero soy partidario también de que las universidades sean lo más autónomas posibles para considerar las pruebas estandarizadas. Lo que ha ocurrido hasta ahora es que el Cruch ha fijado rangos bastante estrechos en los que uno se puede mover. Creo que ese rango tiene que seguir existiendo, pero tiene que ser muy amplio, porque no todas las universidades andan buscando los mismos alumnos. Uno no puede comparar razonablemente lo que ocurre en la Universidad Católica con lo que ocurre en la Universidad de Magallanes, la Universidad de Tarapacá, la Universidad de Antofagasta, que no tienen procesos académicos muy parecidos. Uno puede querer formar alumnos que tengan determinadas características, que sean líderes, que sean emprendedores, que sean deportistas, que sean innovadores. Uno debería tener un rango lo más amplio posible para poder seleccionarlos de acuerdo a esas características y que estas características sean conocidas, que estos criterios de selección sean públicos para que nadie diga que el sistema es poco transparente. Creo que deberíamos avanzar en ese sentido. 

Si queremos dar de verdad igualdad de oportunidades lo que tenemos que hacer es gastar más en la educación pre básica, básica y media, en ese orden».

-¿Y ve esa posibilidad de mayor flexibilidad en el nuevo sistema que está viendo el gobierno? 

-Aquí hay dos cosas distintas. Uno es el tipo de prueba y otra es cómo se establecen los rangos en que uno se puede mover. El tipo de prueba tiene que mejorar, la PSU es una mala prueba a la que nos metimos hace 15 años atrás y lamentablemente no fue modificada a lo largo de 15 años, pese a que había razones bien categóricas para hacerlo y ahora va a ser mejorada. El subsecretario de Educación, que es el que está a cargo de presidir el consejo técnico de admisión al sistema universitario, va a anunciar esto probablemente la próxima semana, esa es la razón por la que yo no puedo decir más al respecto. Pero aparte de la prueba, creo que hay que dar más flexibilidad a las universidades para que seleccionen de acuerdo al tipo de alumno que andan buscando, al tipo de alumno que quieren tener para sus mallas académicas. No todas las carreras de Ingenierías son iguales, no todas las carreras de Arquitectura son iguales. Lo mismo pasa con la carrera de Derecho, etc. Entonces, las pruebas estandarizadas tienen que servir principalmente para predecir cómo le va a ir a un alumno en la universidad, es decir, el que saca un buen puntaje en una prueba debería irle bien en la universidad. La PSU no cumple con eso, nosotros deberíamos buscar pruebas que predigan mejor y lo que yo sostengo que no para todas las universidades, no para todas las carreras son las mismas pruebas las que predicen. Hoy día tenemos pruebas que no predicen nada, lo que tenemos sirve bien poco.

-Eso, aparte de ayudar a las universidades a buscar a los tipos de alumno que quieren. ¿Ayuda a los alumnos a mejorar su acceso a la educación superior?

-Esa es harina de otro costal, total y absolutamente distinto. Eso tiene que abordarse de una manera diferente. La prueba lo único que hace es medir, esto es como un examen de educación física: cuando uno mide a un atleta ve en cuánto corre 100 metros, cuánto salta, etc. ¿Cómo llega a ese punto? Depende de la preparación que haya recibido en los 14 años anteriores. Lo que yo digo es que si queremos dar de verdad igualdad de oportunidades lo que tenemos que hacer es gastar más en la educación pre básica, básica y media, en ese orden. La pre básica es la más importante probablemente, porque ahí se empiezan a dar las trayectorias de vida, ahí es cuando los alumnos muchas veces quedan condenados a no llegar nunca a ser universitarios porque no recibieron los recursos que necesitaban en los primeros mil días y después, entre los 3 y los 5. Es ahí donde se producen esas diferencias que la prueba al final, la PSU, la PAA o la que sea, refleja, es solo un termómetro.

 

*Versión editada para formato escrito. Si quieres escucharla completa pincha acá en La Mirada Líbero en Agricultura

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