Actualidad Informativa es presentado por:
Publicado el 07 de septiembre, 2019

Raphael Bergoeing: «Hay que hacer un cambio institucional para que no se pueda presentar proyectos de ley sin informes de impacto»

Autor:

Pilar Molina

El presidente de la Comisión Nacional para la Productividad cuestiona el proyecto «40 horas» de las diputadas Camila Vallejo y Karol Cariola. «A la gente le han dicho que van a seguir ganando lo mismo trabajando menos y eso es mentira». Plantea que falta hacer un debate más profundo por las consecuencias que implica la iniciativa. Señala: «Este proyecto no es solo sobre reducción de la jornada laboral, es también un proyecto sobre reducción del empleo y de los salarios. Esa es la realidad».

Autor:

Pilar Molina

Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

El martes, la Comisión Nacional para la Productividad llegó hasta La Moneda para entregarle al Presidente Sebastián Piñera el resultado final del estudio «Revisión Regulatoria de Sectores Estratégicos» que incluye recomendaciones para agilizar la tramitación de las inversiones y aumentar la productividad.

En La Mirada Líbero en Agricultura, el presidente de la instancia, el economista Raphael Bergoeing, analizó con la periodista Pilar Molina los desafíos para aumentar la productividad en Chile y las consecuencias del proyecto «40 horas». «Los países desarrollados, porque tienen más productividad que les permite tener más ingreso per cápita, se dan el lujo de trabajar menos», explica el también ex superintendente de Bancos y ex presidente de Metro.

-A pesar del Imacec de julio (3,2%) que fue el más alto de este año, todas las proyecciones indican que Chile va a crecer menos. El Banco Central ajustó todas las cifras esta semana. Pareciera que la única forma de crecer que tenemos hoy es mejorando la productividad. ¿Es así?

-Sí, En el corto plazo uno puede crecer de otras maneras. Uno puede crecer esforzándose más, trabajando más horas, invirtiendo mucho. Pero la razón por la que los países ricos, los países desarrollados, tienen mejor calidad de vida que nosotros, es porque uno, trabajan menos y, por lo tanto, liberan tiempo para el ocio; e invierten menos y liberan plata para el consumo, que son las dos variables que explican calidad de vida. Consumo y ocio. Ahora, ¿cómo lo hacen? Son capaces de producir por hora mucho más que nosotros. En Alemania, por ejemplo, trabajando 600 horas menos al año que nosotros en promedio, pero producen tres veces por persona al año lo que producimos nosotros. O sea, su productividad es como siete veces la nuestra. 

-La OCDE señala que somos la sexta nación que más horas trabaja, pero estamos a la cola en materia de productividad. Estamos en el número 24 de 35 naciones. Y 15 puestos por debajo del promedio. ¿Por qué ha ido cayendo la productividad?

-Lo que pasa es que ahí es muy importante hacer algo que los académicos llaman la discusión entre correlación y causalidad. Y es lo siguiente. Resulta que estas dos cosas que mencionas, que Chile está muy atrás en materia de ingreso per cápita y productividad en la OCDE, pero muy arriba en horas trabajadas, están totalmente relacionadas. Los países que tienen más ingreso per cápita es porque son países más productivos y ahí viene la causalidad: porque tienen más productividad que les permite tener más ingreso per cápita, se dan el lujo de trabajar menos. No es verdad que los países que trabajan menos tienen más ingreso per cápita. Si tú bajas las horas de trabajo nada más, te garantizo que el país va a producir mucho menos. Y por lo tanto, la productividad va a caer.

Los países que tienen más ingreso per cápita es porque son países más productivos y ahí viene la causalidad: porque tienen más productividad que les permite tener más ingreso per cápita, se dan el lujo de trabajar menos».

-¿Por qué hemos ido perdiendo productividad como país? Chile hoy día tiene menos productividad de lo que tenía el año 2015.

-La productividad no es que haya caído, es que no ha crecido a la velocidad que crecía en los años 90 y 2000. Se ha desacelerado su tasa de crecimiento. Prefiero decir que Chile empezó a hacer cosas muy bien, hace ya varias décadas atrás, con esas cosas que hizo empezó a ordenarse, a avanzar. Todos lo sabemos, con un montón de tensiones, porque haber transformado el campo tradicional que producía trigo a viñas, no es fácil.  Con la misma tierra, con los mismos trabajadores, con los mismos empresarios, con las mismas 24 horas, pudimos producir mucho más en valor. Esa es la idea de la productividad. Ya hicimos los cambios que los economistas llaman reasignación de recursos. ¿Qué es lo que falta ahora? Una segunda etapa que es típica de un país que llegó al nivel de desarrollo de Chile, que consiste en empezar a mover nuestra propia frontera, empezar a innovar más dentro de las empresas. Empezar a tener más empresas nuevas que van cambiando el paradigma.

-¿Qué nos impide dar el salto? ¿Por qué nos estamos quedando estancados? ¿Es un tema educacional o es un tema de inflexibilidad laboral o falta de inversión? ¿Por qué no podemos seguir mejorando la productividad?

-Lamentablemente son todas las anteriores. Chile ya hizo la pega macro… el problema es con la micro. En el tema educación por ejemplo, no se trata de la educación histórica de siete años estudiando ingeniería. Es capacitación, que también es educación, es conocimiento, es capital humano, pero es educación contínua.

El curso promedio del Sence dura 18 horas y tienes que preparar oficios, eso necesita 80 horas, 120 horas. Estamos en un sistema educacional que está haciendo agua por todos lados y lo sabemos hace diez años.

-¿Capacitar a los actuales trabajadores?

-A todos. Desde los gerentes. Es capacitación en el sentido que deberíamos ser todos eternos aprendices, esa es la economía moderna. La gente en los años sesenta en Estados Unidos trabajaba doce años en la misma pega, en promedio. Hoy día son tres años. En Chile, una persona joven en el años 2015 había tenido a esa altura, dos pegas. Hoy ha tenido siete. Son todas señales de que la cosa es mucho más rápida, es mucho más de ir y volver y mucho menos del reloj de los 25 años de trabajo. Necesitamos capacitación como hacen en Alemania, en Canadá. El Sence que es el sistema nacional de capacitación, gasta del orden de 500 millones de dólares al año. El curso promedio del Sence dura 18 horas y tienes que preparar oficios, eso necesita 80 horas, 120 horas. Estamos en un sistema educacional que está haciendo agua por todos lados y lo sabemos hace diez años.

-Y llevamos ocho años hablando de cambiar el sistema de capacitación. Está discutiéndose en el Congreso…

-El informe que tiene todas las recomendaciones fue un informe liderado por Osvaldo Larrañaga, hoy decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica, que el 2011 le entregó al Presidente Piñera. La Comisión Nacional de Productividad hace dos años atrás se metió en el tema y yo debo decir con vergüenza que revisamos el informe de Larrañaga y suscribimos la totalidad de sus recomendaciones, estamos de acuerdo con lo que dijeron, y que además no se han adoptado con la profundidad que se debería.

«Tengo la esperanza de que se pueda volver a un contexto en donde esto se haga gradualmente»

-El presidente del Banco Central, Mario Marcel, se refirió al proyecto de las diputadas comunista que busca acortar la jornada laboral a 40 horas. Dijo que la discusión debía centrarse en el impacto que tendrá esta medida en la productividad y en el costo laboral en la economía. ¿Por qué influiría en la productividad acortar las horas? Las diputadas han dicho que la gente va a producir más porque va a ser más feliz…

-Y no me cabe duda que puedo encontrar ejemplos en la economía chilena en donde algunas personas o empresas están haciendo en ocho horas lo que podrían hacer en seis. Pero a nivel agregado, como país, para la mayoría de los sectores… Primero, hay un número importantísimo de gente que trabaja recibiendo ingresos por porcentaje de ventas, porque el sector servicio se ha doblado en los últimos años mientras que el sector de agricultura ha caído a la mitad. El sector servicio es básicamente un sector donde la parte fundamental del sueldo es proporción de las ventas. Tú no vas a vender lo mismo en 45 que en 40 horas. Es un hecho de la causa, aunque no sea culpa tuya, aunque sea culpa del gerente o que las máquinas no son adecuadas, pero no va a pasar. Esta discusión sobre reducir las horas en un país como en Chile, se puede y se debe dar. El problema no es per sé la reducción de horas, es la reducción de horas por sí sola. Es eso lo absurdo.

-¿Y que no sea a cambio de nada?

-Que sea en un contexto en el cual, esas horas cuando caigan, estén acompañadas de una modificación que modernice el mercado laboral, de manera tal que este funcione mejor, y permita a través de productividad, pagar por esas menores horas. Porque los alemanes pagan por trabajar menos horas, pero como son tan productivos, se pueden dar el lujo de hacerlo y va a ganar más.

-¿Chile está en condiciones de reducir los ingresos ajustando las horas? 

Este proyecto no es solo un proyecto sobre reducción de la jornada laboral, es también un proyecto sobre reducción del empleo y de los salarios. Esa es la realidad. Si a la gente le preguntan, ¿usted quiere ganando lo mismo trabajar menos? el 99,9% de la gente va a decir sí, yo incluido. Si a la gente le dicen, ¿usted quiere trabajar menos ganando menos? Vamos a empezar a encontrar opiniones distintas.

-La encuesta del INE de empleo, indica que más del 90% de la gente dice que no está dispuesto a disminuir la jornada de trabajo si gana menos.

-Entonces, a la gente le han dicho que van a seguir ganando lo mismo trabajando menos y eso es mentira. ¿Por qué es mentira? Esto es de sentido común. Los economistas no somos buenos para hacer proyecciones y no tenemos la capacidad para predecir con exactitud el impacto final de algo, pero sí entendemos cómo funcionan los incentivos y en qué dirección van los distintos cambios. El presidente del Banco Central -que inusualmente se refiere como presidente y vocero del Banco Central, a la coyuntura política- dijo que la discusión actual en Chile incluye horas, incluye pensiones e incluye salas cuna, todas políticas que tienen que ser analizadas en un país serio que pretende ser un mejor país. Plantea que eso va a encarecer la mano de obra entre 15% y 29%. Más de la mitad de la gente en este país tiene contrato a plazo fijo. Plazo fijo significa que antes de doce meses van a tener que negociar de nuevo. No ahora, pero cuando en diez meses más, cinco meses más, a esa persona le van a decir. «¿Usted quiere que yo lo re contrate? ¿Con 40 horas el mismo sueldo»… por favor. Y eso nadie te puede obligar. La Constitución defiende a la empresa a no tener que hacerlo.

No me vengan a decir que bajando por secretaría las horas de 45 a 40, la gente va a seguir ganando lo mismo, la productividad va a aumentar y no vamos a tener problemas en el desempleo».

Cuando la empresa se enfrente a que quiera subir los sueldos a la gente, va a decir: «No le voy a subir el sueldo aunque empecemos a crecer más porque quiero pagar las 5 horas que me quitaron». Cuando la empresa diga: «Ha llegado el momento, porque se está recuperando la economía, de contratar más gente», se va a preguntar ¿me conviene contratar más gente? No estoy planteando que la gente tiene que estar entregada a que un empresario verticalmente haga lo que quiera con él. La economía virtuosa no es eso. Eso depende del poder de negociación y la gente necesita estar bien capacitada y tener apoyo regulatorio para tener poder de negociación, pero no me vengan a decir que bajando por secretaría las horas de 45 a 40, la gente va a seguir ganando lo mismo, la productividad va a aumentar y no vamos a tener problemas en el desempleo. Cuando el año 1999 en este país se subió el salario mínimo, y por Dios que era necesario, 30% en tres años, y viene la crisis asiática, el desempleo superó el 10% y se mantuvo hasta el año 2008. Que se hagan cargo los diputados que están diciendo que esta reducción de horas no va a tener impacto en el sueldo y empleo, de ese aumento importante que vamos a tener de la tasa de desempleo y de esa pérdida de ingresos que va a tener la gente.

-Pero las cosas parece que hoy día están corriendo por otro carril porque ya se está organizando «la fiesta de las 40 horas»… la Intendenta Rubilar, que es de gobierno, se saca foto con las diputadas. Todo esto producido, también, por el propio Presidente Piñera porque él tenía un proyecto, que salió de una comisión que usted integró, con puros economistas  de la Nueva Mayoría…

-Andrea Repetto, Eduardo Engel, Joseph Ramos, Manuel Agosín, David Bravo y yo, entre otros fuimos parte de la mesa que convocó el ministro Monckeberg. Hicimos un conjunto de propuestas que se las entregamos al ministro después de tres meses, para pensar en el mercado laboral hacia el futuro. Y una de esas propuestas es la que apareció impulsada por el Presidente Piñera que es el concepto de las 180 horas que solo lo explico en una línea. La idea de las 180 horas mensuales significan 41,3 horas promedio semanales. La idea era: hagamos las dos cosas al mismo tiempo, que todos ganen. Bajemos las horas y hablemos  de horas por mes, de manera tal que uno pueda adaptarse dentro del mes a las condiciones pero, cuidado, protegiendo igual como se protege hoy día, exactamente igual el número de horas máximo por día. No había ningún cambio. Eso era menos horas, más flexibilidad. Juntas.

El mercado no funciona bien si no hay una relación simétrica entre las partes. Dicho eso, hemos fortalecido los sindicatos los últimos 4 años con la reforma laboral anterior.

-Pero la izquierda no acepta eso porque considera que la flexibilidad pactada individualmente va en perjuicio del trabajador y el trabajador no tiene poder para pactar esa flexibilidad. La aceptan solo en el caso de los sindicatos.

-Yo no soy ingenuo. Tengo 53 años. No creo que un trabajador pueda negociar, muchas veces el trabajador no puede negociar en igualdad de condiciones con el empresario, como yo no puedo negociar con un banco en igualdad de condiciones. Por eso uno tiene que estar permanentemente avanzando a través de capacitación, a través también del Código del Trabajo que proteja a los trabajadores de manera tal de generar esa relación simétrica. El mercado no funciona bien si no hay una relación simétrica entre las partes. Dicho eso, hemos fortalecido los sindicatos los últimos 4 años con la reforma laboral anterior. Segundo, la idea de las negociaciones era que, si a la empresa le convenía la flexibilidad, solo la iba a dar si es que al mismo tiempo bajaba las horas, por lo tanto, no le podía imponer flexibilidad sin las horas.

-¿Qué responsabilidad tiene el gobierno en esto? 

-Lo que pasa es que el gobierno se encontró con una situación complicada en términos que le dijeron: «Mira nosotros no estamos dispuestos a entregar esta posibilidad de negociación». Tengo la esperanza de que se pueda volver a un contexto en donde primero esto se haga gradualmente. Segundo, que se evalúe como pide el presidente del Banco Central, que es una persona del Partido Socialista y que además está representando a una institución autónoma muy prestigiosa. Y, luego, que sigamos avanzando en términos de llegar a un acuerdo para incorporar grados de adaptabilidad. Insisto, esta no es una cuestión para darle la razón a los empresarios. La adaptabilidad es algo que no solo beneficia a la empresa y beneficia al país, beneficia a los trabajadores. Cuanta las nuevas generaciones estudian, cuidan adultos mayores, las mujeres que cumplen cinco roles paralelos en la economía al mismo tiempo y en la casa, necesitan tener jornadas diferentes. Eso es lo que está pasando en el mundo desarrollado europeo y anglosajón. Tenemos que avanzar en esa dirección. Esta era una preciosa oportunidad. Hacer dos cosas que beneficiaban a los dos lados: menos horas trabajadores, más flexibilidad de la empresa, por ponerlo en un extremo, pero al mismo tiempo los dos cediendo un poquito. Era una bonita oportunidad para las reformas que vienen, porque las reformas que vienen van a ser complejas y si lo planteamos siempre como una pelea en la que uno gana y que pierde, no vamos a avanzar, nos vamos a quedar entrampados. Tenemos que empezar a buscar acuerdos que permitan que todos ganen y todas cedan un poco.

-Los diputados dicen que ellos están legislando muy seriamente. La presidenta de la comisión del Trabajo dijo, después de las críticas que hizo Mario Marcel, que ellos han oído todo y han legislado muy seriamente.

-Insto a la gente a que tomen los diarios, lean las columnas, escuchen a las autoridades a las que han hablado y las asocien además con algún lado político… Columna de Alejandro Micco hace unos días atrás en El Mercurio, subsecretario de la Presidenta Bachelet durante los cuatro años de Hacienda; presidente del Banco Central, Mario Marcel; el ex ministro de Hacienda del gobierno anterior, Rodrigo Valdés. Y vamos al grupo en el que yo estuve. Joe Ramos… quién lo va a acusar de ser brazo armado de la derecha.

-¿Se  acabó el tiempo de los economistas y ahora hay que legislar  con las emociones?

-Me engancho del informe que le entregamos al Presidente Piñera el martes pasado de la comisión, que hay que hacer un cambio institucional como hacen los europeos, como hacen los anglosajones, Australia y Nueva Zelanda. Que exista una institucionalidad que garantice que no se pueda presentar mociones o proyectos de ley, ni cambios reglamentarios -en el extremo- sin informes de impacto. Y que luego, además, esos informes de impacto tengan que ser evaluados por una institución independiente y entremos en un proceso virtuoso, moderno, de calidad regulatoria.

*Entrevista radial transcrita, editada y adaptada para periodismo escrito. Para escucharla completa pincha aquí.

 

 

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: