Publicado el 27 de mayo, 2020

Por qué no respetamos la cuarentena: falta de conciencia social, indolencia de la juventud y desconfianza en las autoridades

Autor:

Sebastián Edwards

Chile es uno de los países en donde menos se respetan las recomendaciones sanitarias en medio de la pandemia. Los 11 días de cuarentena del Gran Santiago y los 19 del sector sur poniente, con un promedio de 3.400 contagios diarios, lo demuestran. «Hay poca corresponsabilidad y los resultados que podríamos haber tenido con esta cuarentena podrían haber sido positivos, pero tenemos cada día números más altos de confirmados», señala la epidemióloga y miembro del consejo asesor del Minsal, María Teresa Valenzuela.

Autor:

Sebastián Edwards

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

SUSCRÍBETE AHORA
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

«Hago un llamado a la corresponsabilidad. Que el vecino que haga algo que no es correcto, tiene repercusión en mí (…) sin esa responsabilidad de cada uno de nosotros, hay que entender que esta pelea va a ser mucho más larga, mucho más difícil y va a afectar no solo, como está ocurriendo en los trabajadores de la salud, sino que va a afectar a nuestros vecinos, a nuestros seres queridos».

Estas fueron ayer del ministro de Salud, Jaime Mañalich, durante el balance diario de Covid-19. Si bien lo ha hecho en otras oportunidades, hoy fue enfático en señalar que la falta de medidas de autocuidado inciden directamente en las altas cifras diarias de contagios.

De hecho, el Gran Santiago lleva 11 días de cuarentena y el sector sur poniente 19. Y a pesar del confinamiento, se reportan, en promedio, 3.400 contagios diarios.

El titular de Salud hizo alusión a un estudio realizado por la Oficina Nacional de Investigación Económica (National Bureau of Economic Research), de Estados Unidos y publicado por El Mercurio , en el que se realizó una encuesta en 58 países. En el informe se evidencia que Chile es uno de los países en los que menos se respetan las recomendaciones sanitarias como el lavado de manos y el distanciamiento social. Menos del 75% dijo lavarse las manos con frecuencia y menos del 50% de los encuestados chilenos dijo no respetar la distancia entre personas recomendada por autoridades sanitarias.

A estas cifras se sumnas las fiestas clandestinas que ha detectado la policía y eventos masivos como los realizados por las barras bravas.

«Es evidente que las medidas de aislamiento y de protección de la ciudadanía no han sido bien cumplidas, a pesar de que son conocidas y obligatorias», reafirmó el ministro Mañalich.

No me cabe la menor duda de que hay poca corresponsabilidad y los resultados que podríamos haber tenido con esta cuarentena podrían haber sido positivos, pero hoy tenemos cada día un número más alto de confirmados», señala la epidemióloga y miembro del consejo asesor del Minsal, María Teresa Valenzuela.

Ante esta situación, El Líbero conversó con distintos expertos en la materia tanto en el aspecto sanitario como social. Las coincidencias convergen en factores como la falta de conciencia social y corresponsabilidad; dificultad de adaptación ante nuevas realidades; la «indolencia» de la juventud chilena, y la desconfianza en las autoridades y las instituciones tras el estallido del 18 de octubre.

La epidemióloga y miembro del consejo asesor Covid-19, María Teresa Valenzuela, afirma que «no me cabe la menor duda que hay poca corresponsabilidad y los resultados que podríamos haber tenido con esta cuarentena podrían haber sido positivos pero hoy tenemos cada día un número más alto de confirmados».

En ese sentido, hace un llamado a reforzar el autocuidado, y explica que «hay un grupo de la población que no está escuchado bien el mensaje. Esa es la gente joven que suele sentirse indemne a esta situación. Si uno ve la cifra de casos nuevos es justamente en ese grupo en donde está el grueso de la gente que se está infectando. Es importante el llamado a la gente joven a tener mayor conciencia. Basta ver todos estos grupos de gente que de forma clandestina se reúnen en lugares físicos, están haciendo fiestas y se reúne una masa de gente joven. Tenemos una juventud que no ha captado que son ellos los que son la principal fuente de transmisión al resto de las generaciones».

En un contexto de desconfianza se retrasa la conducta de las personas porque su disposición a hacerlo está más influenciada por la creencia o no creencia del impacto que puede tener esto», afirma Eugenio Guzmán decano de la Facultad de Gobierno de la UDD.

Según Valenzuela, otro de los factores que explicaría la realidad dada a conocer en el estudio, son los eventuales problemas que se pueden generar en un encierro y las dificultades que emergen en las relaciones interpersonales. «Hay un daño a la salud mental muy importante también. Cuando se vive en superficies pequeñas, por ejemplo, cuando en 45 metros cuadrados viven 8 personas, obviamente que las relaciones interpersonales se complejizan. Empiezan las discusiones, dormir mal, etc.»

Sobre la diferencia en la actitud de los ciudadanos chilenos en comparación con otro países, Valenzuela explica que «hay un problema cultural pero no educacional. Se ha ido arrastrando desde el 18 de octubre. Se levantan voces que tratan de simplificar la situación y no nos damos cuenta de que estamos frente a una amenaza que tenemos que derrotar entre todos».

En la misma línea, el decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, Eugenio Guzmán, explica que el principal factor que aclara el leve resguardo sanitario y el incumplimiento de las medidas de confinamiento se debe a «la confusión» que se da al «tener un temor por el otro, pero no por uno mismo. Eso sin saber que las epidemias tienen esas características en que,  si no me cuido, afecto al otro. Hay poca conciencia en ese sentido y está poco internalizado el riesgo que esto tiene. Lo vemos en las fiestas, el mal uso de las mascarillas, el tiempo que tardó la gente en asumir la realidad».

Sin embargo, a diferencia de lo que consigna el estudio, explica que «no hay falta de hábitos sanitarios porque, en Chile, la salud pública ha funcionado bien y viene funcionando a través de las distintas campañas, tanto de las autoridades políticas como sanitarias». En base a eso, sostiene que «enfrentados a una situación que exige mucho más preocupación o cuidado, ello hace que en un contexto de desconfianza se retrasa la conducta de las personas porque su disposición a hacerlo está más influenciada por la creencia o no creencia del impacto que puede tener esto».

Asimismo, el académico remarca la existencia de un factor político relacionado a la confianza de las personas. «No hay hitos políticos simbólicos que diluciden que vamos hacia una determinada dirección. Hay un deterioro en la confianza producto de una sociedad que quiere más y que es mucho más atenta a distintas señales. Si en la política no se ponen de acuerdo en mínimos básicos, incentivan a que crezcan las desconfianzas en el resto de las instituciones».

Con una mirada similar, el ex presidente ejecutivo de Adimark y actual académico de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica, Roberto Méndez, sostiene que una causa importante es «la incapacidad de mantener una disciplina por razones de cansancio, de angustia, de inquietud, que finalmente conlleva a no cumplir con la norma y también la cuarentena en estas últimas semanas ha llegado a sectores sociales en que el hacinamiento y las condiciones de vida se hacen difíciles».

Uno tiene que incorporar una nueva forma de vivir y enfrentar la vida», señala la psicóloga Paulina Lucherini.

A su vez, señala que «todos los temas de salud mental y el estado de ánimo de las personas van a ser más importantes con los temas económicos. Se va dando una necesidad de las personas de salir y eso pasa en todo tipo de procesos. La salud mental y las relaciones interpersonales se van deteriorando y se pueden tensionar en el grupo de encierro. Esto tiene una gran relación con el hacinamiento, pero también con la convivencia».

Paulina Lucherini, sicóloga especializada en Psicoterapia Estratégica, de Clínica Las Condes, explica cómo afecta el cambio de los hábitos cotidianos desde la llegada del coronavirus a Chile. «El proceso de aislamiento de la pandemia, en el sentido que tuvimos que confinarnos en nuestro espacio, provocó que uno pierde la forma de vida habitual, de relacionarnos, del contacto físico. En la vida de todos se generó una transformación donde se pierde esa vida habitual que se tenía y el contacto con los otros que es algo esencial».

En ese sentido, plantea que «uno tiene que incorporar una nueva forma de vivir y enfrentar la vida. Y esta nueva forma implica un cambio. Y cuando uno se enfrenta a una situación de cambio, el ser humano se resiste porque ve que tiene que dejar de hacer algo».

«En el proceso de adaptación, la primera dificultad se genera cuando tengo un sesgo positivo de que ‘esto va a pasar rápido’. Hay un sentimiento de que a uno no le va a pasar nada . Pero si yo no soy responsable con mi cuidado yo afecto a los que quiero y afecto a los otros. Es una corresponsabilidad que no queremos ver», puntualiza. Y añade: «Hay una dificultad grande para afrontar situaciones y adaptarnos bien. Hay una normativa que es buena para el ser humano y acá en Chile la relativizamos.  Tiene que ver con la idiosincrasia del chileno. Le cuesta asumir ciertas normas».

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

SUSCRÍBETE AHORA

También te puede interesar:

Cerrar mensaje

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

Suscríbete