Publicado el 19 de diciembre, 2019

Milei: «No le puedes ceder nada a la izquierda porque te van a volver a atacar desde una posición más ventajosa»

Autor:

Bastián Garcés

El economista argentino, uno de los defensores en Latinoámerica del libertarismo económico, analiza la situación que se vive en Chile y cuestiona el aumento del gasto fiscal. «Bajo ningún punto de vista estoy dispuesto a aceptar el avance del Estado en la economía», señala Javier Milei quien además critica la política de su país. «El gran problema de Argentina es el continuo avance de la ideas socialistas», sentencia el economista y agrega que el gobierno de Alberto Fernández «está decididamente convencido de ir hacia a Venezuela».

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Bastián Garcés

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El economista argentino Javier Milei es una figura controvertida en su país. Su estilo polémico e irreverente para expresar sus ideas a favor del libertarismo económico y mostrar su rechazo a la clase política de la nación trasandina, en algunas ocasiones utilizando duros insultos en contra de ellos, lo han convertido en un protagonista de la política.

«No podés negociar con la izquierda», asegura el economista, quien se encuentra de paso en Chile participando de charlas y foros realizados por el Partido Libertario, tienda que se encuentra en formación. En conversación con El Líbero, Milei aborda la crisis chilena que estalló el 18 de octubre y las mediadas que ha tomado el Presidente Sebastián Piñera.

Además comenta la situación económica argentina, sobre la cual afirma que «no hay chances de que no haya un default» y agrega que «si hubiera ganado Macri no tengo dudas de que hubiera avanzado en este conjunto de medidas represivas tal como lo está haciendo este gobierno de Alberto Fernández».

-Usted ha comentado que la economía chilena se estancó por las políticas implementadas por la ex Mandataria Michelle Bachelet y que el Presidente Sebastián Piñera no pudo revertir esta situación, ¿por qué cree que no logró cambiar la dirección económica?

El hecho que retornara Michelle Bachelet al poder con los indicadores económicos que mostraba el primer gobierno de Sebastián Piñera muestra que había un problema de índole cultural. Ese problema cultural de empezar a abrazar las banderas socialistas no solo que permitió el regreso al poder de Bachelet, sino que además se avanzó en un conjunto de reformas que hizo que Chile séptimo en el índice de libertad económica cayera al número dieciocho. Cuando empiezas a ver un conjunto de reformas estructurales que tienden a más socialismo y a alejarse de la libertad económica, aquellos que tienen que invertir no invierten y se empiezan a ir, y se comienza a mermar el crecimiento porque el ritmo al cual crece la población queda desalineado con el ritmo con el que se acumula capital. En ese contexto la economía comienza a languidecer y si no encaras con fuerza las reformas y te muestras temeroso frente a esa situación, lo más probable es que no se avance. Entonces, se empiezan a generar tensiones sociales porque esas expectativas que se tenían volcadas sobre la evolución futura no la comienzas a materializar y, ahí, el cambio cultural y el discurso de la izquierda te empieza a dinamitar las bases de un modelo que ha sido plenamente exitoso.

El gobierno del Presidente Piñera se ha comprometido en aumentar el gasto fiscal para implementar políticas sociales, ¿está de acuerdo con esta medida?

-Bajo ningún punto de vista estoy dispuesto a aceptar el avance del Estado en la economía porque cuando avanza el Estado hay menos libertad. Más Estado hay que financiarlo con más impuestos y eso es un robo que generan daños directos e indirectos, que la economía pierda dinamismo y esté peor.

-¿Cuál sería su solución entonces? 

-Más mercado, menos Estado porque si hay cosas que no te gustan de cómo funciona el modelo y hay prebendas, eso no es mercado, eso no se arregla con más Estado, sino que con menos. Si hay prebendas quiere decir que un empresario lo pudo comprar, pero los empresarios no pueden comprar favores que los políticos no tienen para vender. La corrupción es inherente a la existencia del Estado, si vos creés que hay abuso de una empresa sobre los consumidores, eso es factible sí, solo si está amparado de las manos del Estado, si querés la opresión de una empresa sobre los ciudadanos, si es que existiera, buscás en el sector público y ahí donde tenés que limpiar y sacar al Estado del medio porque la corrupción es inherente a la existencia del Estado.

Bajo ningún punto de vista estoy dispuesto a aceptar el avance del Estado en la economía porque cuando avanza el Estado hay menos libertad».

-Luego de la crisis chilena y las medidas anunciadas por el gobierno, ¿cree que este gobierno dejó su  proyecto económico de centro derecha?

-Yo creo que Sebastián Piñera abdicó, no debería haber retrocedido un ápice, no debería haber negociado un centímetro. No le puedes ceder a la izquierda nada porque cada espacio que le cedas lo va a tomar y te va a volver a atacar, pero desde una posición más ventajosa para ellos y mucho peor para vos.

-Usted ha sido crítico de la existencia del Banco Central, en Chile el BC intervino el mercado financiero inyectando dólares para disminuir la depreciación del peso tras el estallido social. ¿Qué le parece esta medida?

-Estoy en contra de la intervención porque lo que genera es sesgar los precios porque lo que está haciendo es modificar los precios. En rigor soy partidario de eliminar el Banco Central, en la historia argentina ha dañado fuertemente el crecimiento y a los más vulnerables, hemos tenido dos hiperinflaciones sin tener guerras, frente a toda esa discusión en Argentina es válida, en Chile tienes un Banco Central que es modelo y ha logrado bajar la inflación y tenerla en sus cauces. Por lo tanto, aun cuando considero que no existe la política monetaria óptima, porque tiene que ver con mi forma de ver la economía y el mundo, pero hay otra forma de verlo, y la puedo entender. No es una buena analogía mirar el caso chileno con el argentino, porque el Banco Central argentino es una institución nefasta que debe ser eliminada y en Chile ha funcionado mucho mejor, es entendible desde el punto de vista de la teoría económica lo que está haciendo el Banco Central y no ha sido tan dañino como el caso argentino. Eso no quiere decir que avale la existencia del Banco Central, yo lo quiero eliminar, pero entiendo que pueda tomar determinadas medidas.

Piñera no debería haber retrocedido un ápice, no debería haber negociado un centímetro».

-Durante los últimos meses se han realizado diferentes movilizaciones en países de la región como Chile, Ecuador, Colombia y Bolivia, usted ha mencionado que el Foro de Sao Paulo tendría un rol en estos movimientos, ¿por qué?

-Todo parece indicar que sí, cuando ves que sus estudios de inteligencia mostraron que había gente del chavismo y el castrismo, que las explosiones del Metro era difícil que se dieran de forma simultánea… En caso de Ecuador, Rafael Correa ha jugado un rol activamente en eso. En Colombia están todo el tiempo con infiltrados venezolanos. El caso de Bolivia es distinto porque Evo Morales intentó perpetuarse en la Presidencia, él sabía que tenía que conseguir la mayoría para ganar y que hubiera segunda vuelta, porque tenía como referencia el referéndum que había perdido y como no le alcanzaba hizo fraude. Eso es un golpe institucional. Al cometer fraude pierde su base de sustentación y no tenía por qué defenderlo la Policía, porque el Ejército tiene prohibido meterse en estas cosas por la propia Constitución de Morales, y la Policía responde a los civiles. En ese contexto Morales se va, pero ¿qué pasa con la izquierda? No mira todo esto, en el caso de Chile dice que Piñera es un represor cuando está intentando mantener el orden institucional y en el caso de Bolivia no dice lo mismo y dice que es un golpe de Estado. No es que sean incoherentes, son coherentes, para la izquierda todo para la no izquierda ni justicia.

-Usted ha mencionado la batalla cultural, que no basta solamente con la victoria en las urnas. El Presidente Piñera fue electo por mayoría, pero actualmente tiene un 13% de aprobación.

-Lo primero que hay que hacer es aprender de la izquierda. Voy a los resultados, fue un fracaso en lo económico, en lo social, en lo cultural y asesinó a 150 millones de seres humanos. Los países que son más ricos son ocho veces más ricos que los reprimidos, el decil más bajo de la distribución de un país libre gana once veces más que el de un país reprimido. Además, los países libres distribuyen mejor, tienen un ingreso per cápita que duplica al ingreso per cápita del país reprimido, por lo cual esa persona que vive en el decil más bajo del país libre vive mejor que el 90% de la población del país reprimido. La expectativa de vida es un 25% más alta, la tasa de crecimiento es el doble, hay mayores derechos políticos. Las mujeres tienen muchísimos más derechos, entonces ¿cómo puede ser que frente a esos resultados haya ganado el debate la izquierda? Se llama Antonio Gramsci, quien entendió que la batalla que tenías que ganar primero era a nivel cultural.

 «El peronismo es una máquina electoral»

-Durante la campaña presidencial de Argentina usted señaló que se iba a producir un default económico independientemente del triunfo de Mauricio Macri o Alberto Fernández, ¿por qué?

-El default está, Argentina no ha honrado su deuda doméstica y ha sido reperfilada, básicamente, en los primeros cinco meses de 2020 va a tener que enfrentar vencimiento de deudas por cerca de 800 mil millones de pesos argentinos -cerca de 13 mil millones de dólares. Argentina podría estar enfrentando la peor crisis de su historia económica y llegar a niveles de pobreza nunca antes visto. La situación en lo económico es extremadamente vulnerable y no hay chances de que no haya un default, porque para honrar su deuda Argentina necesitaría tener un superávit primario de 4% del PIB y el estructural está en -1,5% y si se considera la caída cíclica se puede estar en un 2%, por lo tanto, Argentina necesita hacer un ajuste fiscal de 6% del PIB y ese ajuste debería recaer en el tamaño del Estado. Pero lo que se ve es que la corporación política, independiente de su signo, no está dispuesta a ceder en sus privilegios. Nada bueno para el futuro tiene por delante Argentina.

-¿Por qué su país llega a esa situación?

-Argentina fue un país muy próspero a finales del Siglo XIX cuando llegó a tener el PIB per cápita más alto del mundo, con la I Guerra Mundial cedió un poco de terreno y quedó entre los cinco mejores país del mundo, pero a partir de 1928 paulatinamente fue abrazando las ideas del socialismo y conforme fue avanzando el socialismo en el diseño de política económica, se tiene que Argentina está 60 en el ranking mundial y que de desatarse una crisis va a caer aún más. El gran problema de Argentina es el continuo avance de la ideas socialistas y en el caso del nuevo gobierno está teniendo definiciones muy claras y en los primeros cinco días se ha generado una destrucción de valor y unos retrocesos enormes que parecen indicar que el gobierno está decididamente convencido de ir hacia a Venezuela.

-¿El plan económico de Alberto Fernández es un cambio de dirección en relación Mauricio Macri?

-No, el gobierno de Macri no fue distinto al kirchnerismo, fue socialista. Fue un kirchnerismo de buenos modales. Los grandes cambios que hizo Macri respecto al kirchnerismo fueron  en vez de perseguir por cadena nacional, siguió persiguiendo con los servicios de inteligencia, pero de manera educada. Los liberales fueron fuertemente perseguidos por el gobierno, se los demonizaba, estigmatizaba, se mandaba a legisladores y distintos funcionarios a maltratar a liberales en medios que les eran afines. Lo único que cambió fue la política exterior en donde Argentina se alió con el mundo civilizado y que en lugar de financiar el déficit con emisión monetaria lo hizo con endeudamiento, que a la larga fue un daño muchísimo peor. El PIB per cápita es un 12% menor que el que teníamos en 2011, un 40% de pobre, cincuenta y pico por ciento de inflación y, más encima, con un actor remonumental de deuda. Es un desastre y además dejó un desequilibrio monetario colosal. ¿Cuánta diferencia hay? Ninguna, si hubiera ganado Macri no tengo dudas de que hubiera avanzado en este conjunto de medidas represivas tal como lo está haciendo este gobierno de Alberto Fernández.

Si hubiera ganado Macri no tengo dudas de que hubiera avanzado en este conjunto de medidas represivas tal como lo está haciendo este gobierno de Alberto Fernández».

Pese a ser crítico de los políticos, usted señaló sobre Alberto Fernández que tiene “un excelente concepto de él en tres líneas: es muy inteligente, es un gran armador y es tremendamente pragmático”, ¿Alberto Fernández tendrá realmente el control del gobierno sobre Cristina Fernández?

Lo que he dicho de Alberto Fernández lo reafirmo a pesar de los disparates que está mostrando en política económica y que está diciendo conceptualmente. ¿Crees que una persona que sistemáticamente logra llegar a las posiciones más alta del poder no es inteligente? Claramente no tiene un pelo de tonto, es un tipo extremadamente inteligente, por eso llegó a los lugares que llegó. El peronismo volvió al poder gracias a Alberto Fernández, a su capacidad de armador. Cristina es la persona con más votos de Argentina, pero no le alcanza para ser Presidenta. También fue clave para ganar la elección lo que ocurrió en la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal consiguió los mismos votos que en la elección original en la que ganó, la diferencia son los cerca de 20 puntos que consiguió Axel Kicillof, pero esos 20 puntos son de Sergio Massa que estaba peleado a muerte con Cristina, pero Alberto Fernández habló cinco veces con Massa para sumarlo. ¿Quién trajo a los gobernadores? Alberto Fernández, es decir, que como armador es indudable que es un genio. Si yo fuera candidato a Presidente pediría que él fuera mi armador político. La tercera característica de los peronistas es que son pragmáticos, cuando tuvieron que girar hacia una opción más promercado, lo hicieron y cuando tuvieron que girar hacia la izquierda, lo hicieron. Para ellos la ideología es nada, es un medio para hacerse del poder. El peronismo es una máquina electoral y la usan en función de eso.

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