Actualidad Informativa es presentado por:
Publicado el 19 de enero, 2019

Mayor gasto del Estado como empleador y menor recaudación tributaria: Los costos de la reforma previsional

Autor:

Bastián Garcés

Estudio del ESE Bussines de la Universidad de los Andes plantea que al aumentar el ahorro para la jubilación en 4% con coste al empleador, el Estado tendrá que incrementar los fondos destinados para pagar al alto número de funcionarios que componen el aparato público. Además, los ingresos del fisco se verán disminuidos debido a que las empresas generarían menores utilidades, por lo que tributarían menos.

Autor:

Bastián Garcés

Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

“Mejorar las pensiones de todos nuestros jubilados, pero con un cariño y una urgencia muy especial, las pensiones de la clase media, mujeres, grupos vulnerables y adultos mayores no valentes”, afirmó en su discurso de fin de año el Presidente Sebastián Piñera respecto a las prioridades que tendrá el Ejecutivo durante 2019, haciendo alusión a la reforma al sistema previsional que el gobierno presentó a fines de octubre pasado.

Uno de los puntos que la iniciativa de La Moneda -que actualmente se encuentra en su primer trámite constitucional en la Cámara de Diputados- plantea es un aumento de la cotización del 4% con cargo al empleador. Según un estudio realizado por el ESE Business School de la Universidad de los Andes “estas medidas tienen un alto costo fiscal”.

El Estado tiene que pagarle el 4% a todos los funcionarios públicos, eso es lo más caro dentro de las cosas que se hacen, pero hay un monto -que es algo más bajo- que es cuánto cae lo que pagan las empresas como impuestos a la renta producto de que van a tener menores utilidades”, señala la economista Cecilia Cifuentes.

El texto, elaborado en las primeras semanas de este año, destaca que “debido a que estos costos son significativos, es importante medir el impacto de las distintas propuestas para mantener la sustentabilidad en el largo plazo e iluminar la toma de decisiones en el Congreso”. Y se explica que son cuatro los motivos principales: un mayor desembolso fiscal para financiar el aumento en el Pilar Solidario; un crecimiento en el personal de instituciones calves para fiscalizar e implementar los cambios; una menor recaudación fiscal, y el rol del Estado como empleador relevante, razón por la cual “deberá financiar la proporción que le corresponde del aporte a la cuenta de sus trabajadores“.

Es este último punto, para el Centro de Estudios Financieros, el que significaría un mayor gasto para el Estado en el largo plazo. El organismo sostiene que si bien durante los primeros cinco años de implementación de la reforma serían las pensiones solidarias las que representarían un 40% del desembolso fiscal, seguidas por el aporte a la clase media y el subsidio de dependencia con casi un 20% cada uno, ya en régimen “la situación evolucionaría y el impacto de la pensión solidaria disminuye en importancia relativa para alcanzar aproximadamente un 30%”.

Hubiera sido mejor que el aumento de cotización lo pagara el trabajador, para evitar el efecto impuesto al trabajo formal”, apunta la economista del Centro de Estudios Financieros.

Es por eso que la Escuela de Negocios de la U. de Los Andes sostiene que “la medida que resulta fiscalmente más costosa es el aumento de la tasa de cotización, producto de hacerla de cargo del empleador“. Al respecto, la directora ejecutiva del Centro de Estudios Financieros, Cecilia Cifuentes, explica que como el Estado “tiene que pagarle el 4% a todos los funcionarios públicos, eso es lo más caro dentro de las cosas que se hacen, pero hay un monto que es algo más bajo, que es cuánto cae lo pagan las empresas como impuestos a la renta producto de que van a tener menores utilidades”.

La economista agrega que “uno tiende a pensar que el proyecto es fiscalmente caro por el Pilar Solidario y sí lo es, pero no es lo único” y sostiene que hay un tercer punto que es difícil de estimar: “los efectos indirectos debido a la disminución de inversión y crecimiento”, aunque esto podría “verse contrarrestado por mayor ahorro“.

En lo personal pienso que hubiera sido mejor que el aumento de cotización lo pagara el trabajador, para evitar el efecto impuesto al trabajo formal que se genera por la mayor cotización, sumado al elevado costo fiscal“, comenta Cifuentes.

 

Cifras macroeconómicas: el rol del empleo

Este jueves el Consejo Nacional de Productividad dio a conocer su informe anual sobre la materia que indicó que la productividad chilena agregada creció en un 1,3% durante 2018, una cifra que representa una “aceleración significativa” en comparación a los dos años anteriores en las que el indicador osciló en el -1,1% el -0,2%. Al respecto la economista explica que se trata de una buena cifra pero que es necesaria sostener en el tiempo, además, señala que el 1,3% de productividad indica que en el país “se han estado tomando buenas medidas”, pero advierte que es importante “lograr sacar adelante las reformas” del gobierno para afianzar el crecimiento.

Este no fue el único indicador positivo que La Moneda recibió en enero. Durante la segunda semana del mes el Ejecutivo presenció: la variación de un -0,1% que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) tuvo en diciembre pasado; el crecimiento del 3,1% del Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) registrado en noviembre y el aumento del 4,1% anual en el Índice de Remuneraciones del mismo mes. Datos que llevaron al ministro de Hacienda, Felipe Larraín, a afirmar que “estamos en presencia de un círculo virtuoso: una economía que crece con una inflación controlada“.

Para la economista el crecimiento del 3,1% del Imacec, motivado por el aumento del 5,5% de la actividad minera, indica que “si bien se trata de una cifra puntual, generó bastante alivio, ya que no se hicieron efectivos los temores de volver a tasas de crecimiento en torno a 2%” y explica que la cifra “sirvió para moderar expectativas que se estaban tornando excesivamente negativas, sin fundamentos claros, ya que objetivamente 2018 fue un buen año para la economía chilena“.

En tanto, el ex subsecretario de Economía, Tomás Flores, indica que la aceleración del crecimiento está “sustentada por la reactivación de la inversión, la cual crecería cerca de 6%, con un sustancial contraste frente a la caída sistemática observada entre 2014 y 2017“.

Otro aspecto que destaca el economista fue la variación negativa del IPC, “lo cual alivia el bolsillo de los consumidores gracias a la caída que se producirá en la UF durante enero y el consecuente aumento del poder adquisitivo de las familias“.

Respecto al aumento en el Índice de Remuneraciones, Cifuentes plantea que si bien la variación real fue de un 1,3% en doce meses, “el empleo asalariado privado mostró en el trimestre móvil septiembre-noviembre una moderación respecto a los trimestres anteriores, con un aumento de 22 mil 500 puestos de trabajo en doce meses“. Para la economista este dato hace “hace difícil la meta de 600 mil nuevos empleos que se fijó el gobierno durante sus cuatro años”, no obstante dice que espera que el proyecto de modernización laboral que el gobierno presentará este año “logre corregir los problemas más graves que dejó la legislación anterior, que está teniendo un efecto negativo para los trabajadores“.

Una visión más positiva tiene Flores para quien el aumento en las remuneraciones “ya es un anticipo de lo que se reportará para dicho indicador en diciembre” y agrega que “en suma, el crecimiento económico, la inflación y los salarios comienzan a dar señales positivas, y ya es hora de que el empleo siga el mismo camino“.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: