Publicado el 25 de marzo, 2020

Los errores de las autoridades italianas, hoy ejemplo de lo que no se debe hacer; y que peligrosamente estaría siguiendo México

Autor:

Emily Avendaño

No identificar al «paciente cero», contradicciones entre las autoridades, minimizar la gravedad de la pandemia, culpar a los medios de comunicación y reaccionar tardíamente, fueron algunos de los elementos letales que convirtieron a Italia en uno de los países con peores índices de coronavirus. Un reportaje del New York Times describe por qué las medidas adoptadas por el gobierno italiano llegaron atrasadas. Una senda que en América Latina podría estar siguiendo México. «Sigan llevando a la familia a comer a los restaurantes, a las fondas», dijo AMLO en un país que contabiliza 4 muertos y 367 casos confirmados.

 

 

Autor:

Emily Avendaño

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Hasta las seis de la tarde de ayer, el balance del Ministerio de Salud italiano sobre los casos de Covid-19 era desolador. Suman 69.176 contagios, 21.937 pacientes permanecían hospitalizados con síntomas, 3.396 de ellos en cuidados intensivos; mientras que 28.697 de los afectados se mantienen en aislamiento domiciliario. Las muertes están a punto de superar la barrera de las 7.000 pues ya contabilizan 6.820 decesos.

El país europeo alcanzó un nuevo récord de muertes por Covid-19 al registrar 793 víctimas en un día, de acuerdo con las cifras oficiales del sábado 21 de marzo, el 22 de marzo las defunciones reportadas fueron 651 y el 23 de marzo: 602. Más de 2.000 víctimas en un fin de semana.

Aunque las estadísticas diarias van a la baja el presidente del Instituto Superior de Sanidad, Silvio Brusaferro, pidió prudencia y se limitó a “tomar nota” de la situación. Recién ahora es que se sabrá si las restricciones de movimientos y sociales impuestas por el Gobierno los días 8 y 9 de marzo tendrán efecto -puesto que dos semanas son el tiempo medio de incubación del coronavirus- y ayudarán a amainar la pandemia en ese país.

Un reportaje publicado por el New York Times describe por qué las medidas para aislar el virus se tomaron tardíamente y cómo faltó claridad entre las autoridades al momento de explicitarlas.

“La experiencia del país muestra que las medidas para aislar el virus y limitar el movimiento de las personas deben implementarse temprano, con absoluta claridad y cumplirse estrictamente”, concluye el diario estadounidense.

Una de las primeras dificultades fue que nunca se pudo hallar el “paciente cero”, es decir la primera persona contagiada y en función de eso hacer seguimiento de casos específicos. Su “paciente uno” entonces fue un “supercontagiador”. El 18 de febrero Mattia llegó a la sala de urgencias de un hospital en Codogno, una pequeña localidad en la provincia de Lodi en Lombardía, tenía los síntomas de una neumonía leve, no requirió hospitalización y se marchó a su casa. Regresó a las pocas horas, en la noche del 19 y ya entonces esa neumonía era muy grave. El 20 de febrero lo trasladaron a cuidados intensivos y entonces resultó positivo por el virus. Es un hombre de 38 años, sano, deportista y ejecutivo de una multinacional, que en el mes previo participó de al menos tres cenas, jugó fútbol y participó en un maratón. Hizo todo esto, al parecer, en un estado contagioso y sin manifestar síntomas graves.

Walter Ricciardi, miembro del consejo administrativo de la Organización Mundial de la Salud y consejero principal del Ministerio de Salud, afirmó -según el periódico estadounidense- que Italia tuvo la mala suerte de tener a un “superpropagador en un área densamente poblada y dinámica que además acudió al hospital no una, sino dos veces, por lo que contagió a cientos de personas, entre ellas médicos y enfermeros”. Dijo Ricciardi: “Estuvo sumamente activo”. 

Sin embargo, para ese momento el llamado “paciente uno” no había tenido ningún contacto directo con China. Se creía que la infección se produjo durante una cena que el ejecutivo mantuvo el 1 de febrero con un amigo -que se creía era el “paciente cero”- que había estado en China hasta el 21 de enero. Pero luego se supo que ese presunto “paciente cero” nunca tuvo el virus. 

Italia entonces no tenía un paciente cero identificable, ni una fuente de contagio que pudiera rastrearse para ayudar a contener el virus. “Aquel a quien llamamos ‘paciente uno’ seguramente era el ‘paciente 200’”, aseveró al NYT el epidemiólogo Fabrizio Pregliasco.

Por tanto, el virus había estado activo en Italia durante semanas, transmitido por personas que no tenían síntomas o que lo confundían con una gripe. Fue así cómo se esparció por toda Lombardía, “la región italiana que más comercia con China y que también contiene a Milán, la ciudad más dinámica del país en cuanto a cultura y negocios”.

El reporte de ayer del Ministerio de Salud de Italia da cuenta de que Lombardía concentra 30.703 casos confirmados, es decir 44,3% de los contagios en Italia. 

Para el 21 de febrero había 16 positivos en las regiones de Lombardía y Véneto, al norte; y se produjo la primera víctima mortal. El día 22 el Gobierno crea la «zona roja» que impide entrar o salir de 11 municipios de estas dos regiones, aislando a 60.000 personas.

Señala el periódico estadounidense que el aislamiento de localidades, luego de regiones y, a la postre, del país, siempre estuvo rezagados con respecto de la trayectoria letal del virus. “Ahora lo estamos persiguiendo”, les dijo Sandra Zampa, subsecretaria del Ministerio de Salud.

Las contradicciones entre las autoridades 

El Carnaval de Venecia y todos los eventos deportivos en Véneto y Lombardía fueron cancelados el 23 de febrero, se cerraron centros educativos y museos; y cancelaron todas las manifestaciones, en estas dos regiones. Ese día, las autoridades reportaron 132 personas contagiadas. El primer ministro, Giuseppe Conte, señaló en un discurso para la nación: “Hemos sido los primeros en implementar medidas de control muy rigurosas y precisas” y, de acuerdo con el NYT buscó restarle importancia al contagio: “Tenemos más casos de infección porque hicimos más pruebas”.

Al día siguiente hubo más de 200 contagios, murieron cinco personas y el mercado bursátil se desplomó. Conte, cita el diario, culpó al hospital de Codogno por la propagación, diciendo que había manejado las cosas de una “manera no completamente adecuada” y argumentó que Lombardía y Véneto estaban exagerando la gravedad del problema al desviarse de las pautas globales y evaluar a personas que no presentaban síntomas. “Italia es un país seguro y probablemente más seguro que muchos otros”, dijo el 25 de febrero.

Al mediodía del 27 de febrero, 528 personas estaban infectadas. De estas, 14 murieron. Ese día, el líder del gobernante Partido Demócrata, Nicola Zingaretti, publicó una fotografía en la que brindaba por “un aperitivo en Milán”, y pedía a la gente “no cambiar nuestros hábitos”. Menos de 10 días después, Zingaretti, publicó un nuevo video, esta vez para informar que él también tenía el virus. Para ese momento el conteo casi alcanzaba las 6.000 infecciones y las muertes superaban las 200. 

El mismo 27 el ministro de Relaciones Exteriores del país, Luigi Di Maio, cuestionó: “En Italia, pasamos del riesgo de epidemia a una ‘infodemia’”, para desacreditar a los medios. Mientras en Milán el alcalde, Beppe Sala, promovió la campaña de “Milán no se detiene”, y reabrió el Duomo.

“Algunos funcionarios se dejaron llevar por pensamientos mágicos, y fueron reacios a tomar decisiones difíciles antes. Mientras tanto, el virus se alimentaba de esa autocomplacencia”, subraya el periódico. El reportaje también advierte que Conte y otros altos funcionarios quisieron restarle importancia a la amenaza, lo cual creó “una falsa sensación de seguridad” que permitió que el virus se propagara. Ejemplifican con las medidas anunciadas los días 8 y 9 de marzo que implicaron el bloqueo, primero, de la Región de Lombardia y, luego, de todo el país. 

Ese primer día, los habitantes del norte de Italia se apresuraron en salir de Lombardía en tren, antes de que el decreto entrara en vigencia y aumentando las posibilidades de esparcir el virus ahora al sur del país. Por lo cual, indican, no comunicaron la amenaza con suficiente vehemencia como para persuadir a los italianos de apegarse a las reglas.

Ricciardi reconoció que el Ministerio de Salud tuvo que batallar “para convencer a sus colegas del gobierno de que se movieran más rápidamente y que las dificultades de navegar la división de poderes de Italia entre Roma y las regiones resultaron en una cadena de mando fragmentada y mensajes inconsistentes”, sostiene el NYT.

Zampa, asegura el diario, ahora se da cuenta de que debió haber cerrado todo de inmediato, pero en aquel momento, la decisión no era tan evidente. En enero, cuando los opositores a Conte solicitaron cerrar los colegios, Conte rechazó la propuesta. Analiza el diario que quienes murieron este fin de semana, se infectaron durante la confusión de esas semanas, pues la gente se sintió segura de seguir con sus rutinas habituales.

El colapso del sistema de salud

Hace una semana, el 19 de marzo, Italia se convirtió en el país con mayor número de muertes tras superar a China. Las víctimas fatales superaron las 3.400, y la fragilidad del sistema de salud, ante la ola de contagio, quedó en evidencia. Bérgamo es el epicentro de la provincia más afectada de Italia: Lombardía. El alcalde de esa ciudad, Giorgio Gori, publicó un tuit el 10 de marzo, en el que señalaba que la brecha entre los recursos y la gran afluencia de enfermos “obligó a los médicos a decidir no intubar a algunos de los pacientes más ancianos”, lo que en esencia significó dejarlos morir. “Si hubiera habido más unidades de cuidados intensivos”, agregó, “habría sido posible salvar más vidas”.

Una nota de la BBC, publicada el 19 de marzo, señala que las 5.200 camas de cuidados intensivos que existen en este país se vieron rápidamente sobrepasadas, pues muchas ya estaban ocupadas por pacientes con problemas respiratorios, que aumentaron durante el invierno. Situación más crítica en Lombardía y Véneto, “donde tienen solo 1.800 camas, sumando instituciones públicas y privadas”. Agregan que la escasez de ventiladores mecánicos, de mascarillas e indumentaria hizo que Italia tuviera que solicitar ayuda internacional. El lunes, el Jefe de Protección Civil, Borrelli, agradeció a Rusia, Cuba, China, Francia y Alemania por recibir a 8 pacientes positivos.

“Las predicciones de la epidemia de coronavirus (Covid-19), actualmente en curso en algunas regiones italianas, estiman un aumento en los casos de insuficiencia respiratoria en las próximas semanas en muchos centros agudo (con la necesidad de admisión en la UCI) de tal magnitud, que cause un enorme desequilibrio entre las necesidades clínicas reales de la población y la disponibilidad real de recursos intensivos”, indica un documento de la Sociedad Italiana de Anestesia, Analgesia, Reanimación y Terapia Intensiva (SIAARTI), titulado “Recomendaciones de ética clínica para la admisión a tratamientos intensivos y por suspensión,en condiciones excepcionales de desequilibrio entre necesidades y recursos disponibles” que hace énfasis en las “decisiones difíciles a las que se debe enfrentar el personal médico”. 

Esta semana dieron la vuelta al mundo las imágenes de los médicos con el rostro herido debido a la gran cantidad de horas que se ven obligados a utilizar los equipos de protección.

Al final del Consejo de Ministros celebrado ayer, el Primer Ministro, Giuseppe Conte, presentó un nuevo decreto que transparenta las relación entre las disposiciones del Ejecutivo y el rol del Parlamento; prevé multas que oscilan entre 400 y 3.000 euros para quienes transgreden las medidas restrictivas adoptadas, y negó la extensión de la emergencia hasta el 31 de julio, fecha tope definida por el primer decreto de emergencia que tenía una vigencia de seis meses. «Estoy seguro de que mucho antes de ese plazo hipotetizado al principio podemos volver a nuestros hábitos de estilo de vida, o más bien a un estilo de vida mejor», afirmó.

La senda de México

El número de casos globales de coronavirus ascendió a 334.981, mientras que los fallecimientos totalizan los 14.652. El reporte de ayer de la Organización Mundial de la Salud daba cuenta de un aumento de cerca de 40.000 casos reportados y de 1.750 muertes, en las últimas 24 horas.

«Tomó 67 días desde el primer caso llegar a los primeros 100.000, once días para los próximos 100.000 casos y solo cuatro días para que haya otros 10.000 casos», describió el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus el lunes.

«La cuarentena y la distancia social son indispensables para ralentizar la transmisión del virus y ganar tiempo, pero forman parte de una serie de medidas defensivas que deben ser complementadas con estrategias agresivas», sostuvo el responsable de la OMS. Estas estrategias consisten en someter a una prueba de diagnóstico a todos los casos sospechosos de coronavirus, aislar a todos los confirmados, e identificar y poner en cuarentena a quienes tuvieron contacto con ellos.

En América Latina países como Perú, Argentina, Colombia, Bolivia, El Salvador han optado por el aislamiento total, mientras Chile prefirió una cuarentena progresiva. No obstante, la nota discordante ha sido el Presidente de México Andrés Manuel López Obrador, quien sigue abrazando y besando a sus seguidores, y además López pide “no exagerar” sobre el coronavirus porque afecta a la economía.

En un video difundido el 22 de marzo AMLO insistió: “Nos estamos preparando, nada más que no debemos de espantarnos, no adelantar vísperas es lo que vengo diciendo”.

Las críticas no se hicieron esperar después de que afirmara: “Los mexicanos por nuestras culturas, somos muy resistentes a todas las calamidades, siempre hemos salido adelante y en esta ocasión vamos a salir adelante. Nuestro pueblo es poseedor, heredero, de culturas milenarias de grandes civilizaciones y en eso estriba nuestra fortaleza. No dejen de salir. Todavía estamos en la primera fase, ya nosotros, yo les voy a decir cuándo no salgan. Pero si pueden hacerlo y tienen posibilidad económica, pues sigan llevando a la familia a comer a los restaurantes, a las fondas; porque eso es fortalecer la economía familiar, la economía popular. No hacemos nada bueno, no ayudamos, si nos paralizamos sin ton ni son de manera exagerada. Vamos a seguir haciendo la vida normal y en su momento, el Presidente les va a decir cuando hay que guardarnos”. 

Hasta el lunes México había confirmado 367 casos y 4 defunciones por Covid-19.

En el resto del mundo, el Primer Ministro británico Boris Johnson tuvo que virar su estrategia y admitir que el sistema de salud enfrentaba riesgo de desbordamiento. En el Reino Unido apostaban por una estrategia de “contagio controlado” y apelaban por la inmunidad colectiva, es decir: que la mayoría de sus ciudadanos se infectara y creara anticuerpos contra el virus. Sin embargo, tras un informe del Imperial College de Londres, firmado por los profesores Nial Ferguson y Azra Ghani, y la galopante evolución del virus en Italia y España, tuvo que cambiar de opinión, y asumir una estrategia más similar a la del resto de los países europeos y asiáticos.

Estados Unidos también tuvo que endurecer sus controles, lo que no evitó que la OMS advirtiera de una gran celeridad en la propagación de casos allí. Nueva York confirmó ayer 25.665 casos totales, casi 5.000 más que el día previo.

Un análisis del diario Financial Times da cuenta de que en muchos países, o una pequeña cantidad de regiones, han soportado la peor parte del virus. Lombardía ha eclipsado a Wuhan como la región más afectada del mundo, y en España, Madrid pronto podría superar incluso eso.

“Los estados de Estados Unidos muestran trayectorias muy diferentes. Washington vio el primer brote en Estados Unidos, pero su número de muertos ha aumentado relativamente lento desde entonces. La curva de mortalidad de Nueva York es mucho más pronunciada”, dicen.

Si bien el foco del estudio está en China, Estados Unidos y Europa, en algunos de los gráficos aparece Chile, y su desempeño hace que aparezca en condiciones equivalentes a la de países como Finlandia, Islandia o incluso Singapur, y con una «curva» de contagios relativamente estable y poco pronunciada.

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