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Publicado el 26 de junio, 2019

Las pruebas que refutan los dichos de Palma Salamanca en su última entrevista sobre su rol en los secuestros en México

Autor:

Emily Avendaño

En la entrevista ofrecida a The Clinic, el ex frentista niega cualquier vinculación con actividades ilícitas desde que escapara de la Cárcel de Alta Seguridad en 1996. No obstante, las autoridades mexicanas dicen lo contrario y piden su extradición desde Francia, luego de la condena a 60 años de prisión a su compañero de armas Raúl Escobar Poblete. Argumentan que el “comandante Emilio” no actuó solo, que tenía la complicidad de sus ex parejas y de “El Negro” y que parte de su modus operandi era utilizar “técnicas de guerrilla” para mantener a sus víctimas en condiciones infrahumanas. 

Autor:

Emily Avendaño

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La Fiscalía General del Estado de Guanajuato, en México, tiene una certeza: Raúl Julio Escobar Poblete, más conocido como “Comandante Emilio”, no actuó solo. El ex militante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez tenía cómplices. Los mismos que al saber de su detención desmantelaron el lugar en donde tenían secuestrada a la ciudadana franco-americana Nancy Michell Kendall, y que 15 horas después la pusieron en libertad. 

Por este delito Escobar Poblete, que en México se hacía llamar Ramón Alberto Guerra Valencia, fue condenado a 60 años de prisión el pasado 14 de junio. Tres días después de la sentencia, el persecutor, Carlos Zamarripa Aguirre, ofreció una conferencia de prensa en la que entregó detalles del “modus operandi” de la banda de secuestradores y precisó no solo que estaban involucrados en varios secuestros acontecidos en la localidad de San Miguel de Allende en la última década, sino que había más personas involucradas, ya identificadas, con órdenes de aprehensión. 

La página de noticias locales News San Miguel confirmó entonces que ya había una petición de extradición contra la madrileña Isabel Mazarro, pareja sentimental de Escobar Poblete, también sobre Marcela Mardones, conocida por sus vecinos como Patricia Fernández, madre de los dos hijos de Escobar Poblete y, actualmente, recluida en la Cárcel de Mujeres de Santiago acusada de «atentado terrorista contra una autoridad política con resultado de muerte», por el homicidio del senador UDI Jaime Guzmán. Mardones fue detenida el 9 de junio de 2017, luego de ingresar a Chile por un paso paso fronterizo en Peulla, X Región, luego de que escapara de México tras la detención del «comandante Emilio», ocurrida el 30 de mayo de 2017.

Del tercer cómplice identificado, el fiscal dijo que se encuentra en Francia, “localizado solamente”, lo que inmediatamente hizo inferir que se trataba del otro ex frentista Ricardo Palma Salamanca, con asilo político en ese país europeo desde el 2 de noviembre de 2018. Más tarde, en entrevista con La Tercera, Zamarripa Aguirre confirmó que Palma Salamanca, que en México se hacía llamar Esteban Solís es la otra persona involucrada. 

El fiscal especificó a ese diario que Palma Salamanca y Escobar Poblete eran los encargados de realizar los secuestros y de someter a las víctimas. Mientras las mujeres serían las responsables de la vigilancia, negociación y alimentación de los secuestrados.

De esta manera echó por tierra los dichos del también conocido como “El Negro” a The Clinic  donde negó “absolutamente cualquier relación con actividades ilícitas del tipo que sea desde que escapara de la CAS (Cárcel de Alta Seguridad) en 1996”. Se lee: “Con Raúl Escobar, a quien considera de pocas luces y más bien básico, dice no tener ningún tipo de relación desde hace años, aunque, claro, cohabitaron durante dos décadas en un pueblo chico. Le cuesta imaginar que estuviera metido en los secuestros de que lo acusan, porque supone que se hubiera enterado. Pero si lo está –agrega- no es su problema”.

Si bien indica que durante años no tuvo relación con Escobar Poblete, en la misma entrevista señala que fue Mazarro quien le avisó del arresto de su compañero. Fue entonces cuando él, su pareja Miska Brzovic y sus dos hijos, dejan México y parten primero a Cuba, como turistas, y luego siguen el periplo a Francia. 

Tras su detención, Escobar Poblete hizo dos llamadas desde la comisaría. La primera fue justamente a Mazarro, a quien le pidió en un escueto mensaje: «Suelta el paquete del cajón». A las horas, Nancy Michell Kendall, secuestrada por más de dos meses, a quien le habían amputado el meñique, y por quien comenzaron pidiendo 6 millones de dólares en rescate (y terminó siendo un requerimiento por un millón de dólares) fue puesta en libertad. Tres días después, Mazarro tomó un avión y regresó a España, de donde había salido seis años antes. Fue detenida a finales de octubre de ese mismo año, 2017, en una aldea de los alrededores de Gijón, en Asturias. Ya entonces era señalada por “raptar y extorsionar a gente adinerada y mantenerla cautiva en féretros”. 

Las respuestas de Escobar Poblete

La Fiscalía de Guanajuato advirtió de la participación de esta banda en secuestros de personalidades de alto perfil. Entre sus posibles víctimas, según trascendió, están el ex candidato presidencial del PAN, Diego Fernández de Cevallos, y la ex nuera del presidente Vicente Fox, Mónica Jurado.

El persecutor informó que utilizaban un mismo modus operandi, que consistía en utilizar vehículos no robados, que al ser encontrados estaban completamente limpios y sin huellas digitales. Las negociaciones con los familiares de los secuestrados no se hacían por vía telefónica, utilizaban “comunicaciones más sofisticadas” y con pocas posibilidades de ser rastreadas. El tiempo de cautiverio duraba varios meses, siendo el mínimo siete meses y el más largo un año y seis meses. Los secuestradores se presentaban ante sus víctimas encapuchados y con guantes. Exigían sumas de dinero elevadas, siempre en dólares, y en cuanto a las condiciones de cautiverio describen:

“Los introducían a un ‘cajón’ de muy reducidas dimensiones y sus paredes cubiertas de una tela muy peculiar, los alimentos esporádicos, y todo ellos provocaba que la víctima se encontrara en infrahumanas condiciones, empleando incluso técnicas de guerrilla que tenían como objetivo quebrantar la voluntad humana y ampliar su sufrimiento”. Prácticas similares a las utilizadas durante el secuestro de Cristián Edwards del Río, hijo del dueño de El Mercurio. En ese entonces, 9 de septiembre de 1991, pidieron cuatro millones de dólares para devolverlo con vida. Lo mantuvieron 145 días en cautiverio en una caja de 2×3 metros, sin ventilación. Edwards fue dejado en libertad tras el pago de 1 millón de dólares. 

Antes de que se diera a conocer la sentencia, Escobar Poblete contestó por escrito un cuestionario a la revista mexicana Proceso, para su edición 2215, publicada el 13 de abril 2019. Las respuestas fueron enviadas al medio a través de sus abogados. Allí habla del FPMR, de su estadía en México y de su relación con Palma Salamanca. 

En esa, también su primera entrevista, al igual que con The Clinic a Palma Salamanca, Escobar Poblete narra que llegó a México en 1998.“Fue difícil, en particular fui trabajando en fotografía, luego participé en restauración y construcción de alguna casa con un amigo arquitecto que conocí ahí en San Miguel; luego tuve un pequeño café internet, hice una revista de deportes Deportivo San Miguel y otra, Espiral, sobre vida sana, homeopatía, yoga, cuidar el planeta, pagando mis impuestos todos los años. Estábamos con mi familia en los centros de ayuda humanitaria René Mey, fue y es muy bonita labor”.

Por su parte, a The Clinic,  Palma Salamanca cuenta que en San Miguel Allende se ganó la vida colaborando en producciones cinematográficas, tomando fotografías, con las que llegó a hacer exposiciones, y ofreciendo un servicio de drones.

“Para todos los efectos, formamos parte de un mismo paquete. Si se develaba quién era, caíamos con él. Por eso teníamos la esperanza de que lo hubieran pillado con cocaína o algo por el estilo, de modo que quedara como un asunto local y pudiéramos regresar a nuestra casa”, dice Palma Salamanca en la entrevista. 

En Proceso, Escobar Poblete asume su “responsabilidad política” en el caso del senador Jaime Guzmán, pero dice que él fue involucrado “sin estarlo, porque detuvieron a Ricardo Palma, un compañero al cual quebraron psicológica y físicamente. Por su confesión es que hoy tienen injustamente encarcelada a Marcela Mardones ya que, naturalmente, no tienen ninguna evidencia legal y sólida, más que una confesión de este compañero”. 

La revista mexicana además asegura que en San Miguel de Allende, Escobar y Palma eran una dupla socialmente identificada, “sobre todo durante el tiempo en que participaban en una revista y se dedicaron a la fotografía”. 

No se trata del único medio de ese país que toca ese punto. Ya en junio de 2017, el Periódico Correo aludía a los cómplices de “Emilio” en los secuestros. 

“Según personas que convivieron con ellos, cuando llegaron a México, específicamente a San Miguel, hace más de 10 años, eran muy unidos, pero conforme pasó el tiempo se fueron alejando, tal vez para no levantar sospechas”, escriben. Una persona de San Miguel de Allende declaró al diario: “Convivimos con ellos, los identificamos plenamente, les abrimos las puertas de nuestra casa pensando que eran otras personas, no teníamos idea de su pasado y ahora nos sentimos vulnerables, sorprendidos y con temor, pues poco a poco se fueron ganando nuestra confianza”.

Sobre Palma Salamanca también responde a Proceso Escobar Poblete, y así como el primero señala de él que se trata de alguien “de pocas luces y más bien básico”. El “Comandante Emilio” dice de su antiguo compañero de armas que desde muy temprana edad arrastraba frustraciones, indecisiones y traumas “por situaciones familiares, sin haber encontrado alguna terapia que hubiera sanado ese cuadro psicológico”. Además, se explaya sobre lo que pudo causar los comentarios de su ex compañero:

“Mi detención -y la terrible posibilidad de haber sido detenido y extraditado y volver a las prisiones pinochetistas- hizo que Ricardo se viera sin más oxígeno en esa profundidad y buscó otra vez culpables con una inmadurez evidente, donde le tiró a todo: a la organización, a la izquierda, a las revoluciones, inclusive a su familia, pero nunca reconoce esas responsabilidades en él; principal responsable de sus ‘frustraciones’”.

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