Publicado el 02 de junio, 2020

La presencia de los «Antifa» en Chile, la fuerza de choque de las protestas violentas en EE.UU.

Autor:

Emily Avendaño

En Estados Unidos sus actos han sido condenados por los mismos demócratas e incluso por el hermano de George Floyd, el ciudadano afroamericano muerto asfixiado por un policía en Minneapolis. Los Antifa están vinculados a la izquierda radical o el anarquismo y ganaron fuerza en EE.UU. tras la elección de Trump. En Chile también hay grupos que se definen de la misma forma. Dos de ellos están relacionados a las barras bravas en el fútbol: los Antifascistas de la Garra Blanca o Los De Abajo Hinchada Antifascista. En la V Región existe el Colectivo Acción Anti-Fascista Valparaíso, todos activos en el estallido de octubre.

Autor:

Emily Avendaño

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

SUSCRÍBETE AHORA
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el domingo que designará a la Antifa (movimiento definido como antifascista) como una organización terrorista. Sin embargo, esta no es la primera vez que el Jefe de Estado cuestiona en su Twitter el rol de esta organización, que ganó notoriedad tras las protestas violentas que ocurren en ese país, a partir de la muerte del afroamericano George Floyd, asfixiado por un policía al presionar la rodilla contra su cuello, en Minneapolis (Minnesota). 

La respuesta de los críticos a Trump es que esto no es posible, ya que el Gobierno de Estados Unidos tiene una lista de organizaciones internacionales y países a los que considera como terroristas, pero no existe un estatuto de terrorismo interno. Sin embargo, el Mandatario ha reiterado que se trata de «anarquistas liderados por Antifa» y de «anarquistas de izquierda radical» quienes insuflan de ira las protestas, por la cuales ya se ha declarado el toque de queda en al menos cuarenta ciudades y activaron a la Guardia Nacional en quince estados y en la ciudad de Washington.

Hay distintos de estos grupos en varios países. Los que tienen más notoriedad se encuentran en Estados Unidos, pero también en Reino Unido y Alemania.

En Chile los grupos antifascistas de este tipo también tienen su representación en las barras bravas, sean en los Antifascistas de la Garra Blanca o en Los De Abajo Hinchada Antifascista. También en la V Región existe el Colectivo Acción Anti-Fascista Valparaíso.

Medios internacionales coinciden en que Antifa en EE.UU. no es una organización con un líder, una estructura definida, por tanto es difícil saber cuántos integran el movimiento. En cambio, sus seguidores, explica el New York Times, comparten “una filosofía y unas tácticas”, que por lo general consisten en validar el uso de la violencia, para lograr sus fines.

Una nota de El Líbero publicada tras el estallido del 18 de octubre, con respecto a la participación de las barras bravas en los disturbios explicaba que las barras bravas «tienen vínculos con grupos como el MIR, el Movimiento Juvenil Lautaro y el Movimiento Popular Guachuneit, entre otros, que son marxistas más que anarquistas. En general las principales barras tienen su sección ‘antifascista’ que son sus grupos de choque contra carabineros y contra grupos que ellos consideren ‘fascistas’».

En estas organizaciones destacan los Antifascistas de la Garra Blanca, y Los De Abajo Hinchada Antifascista, estos últimos enaltecen a figuras chilenas asociadas con el anarquismo. Tras la muerte de George Floyd, los Antifascistas de la Garra Blanca publicaron: “Lo que pasó esta semana en Mineápolis no está muy lejano a lo que sucede en Chile, es que hay gente que aún cree que su color de piel lo hace superior a otro, son el resultado del fascismo en el mundo”. En otra publicación escribieron, tras describir que se desató la ira de la población afroamericana: “Pegarle al facho y a los racistas!”. Mientras que en una nota del 23 de mayo, en la que relatan cómo se están organizando para entregar alimentos a las comunidades más vulnerables por la pandemia, lo que consiste en la entrega de “de pan amasado elaborados por la misma gente de nuestra organización”, se lee la palabra “antifa” en el pan que distribuyen.

Por su parte, la Hinchada Antifascista de Los de Abajo, también hizo una publicación: “Donald Trump, presidente del nefasto país racista e imperialista, al igual que el fascista de Bolsonaro y Piñera, han privilegiado al mercado económico y su sistema por sobre la salud y bienestar de las personas durante el desarrollo de la pandemia. Hoy las protestas en EE.UU. se han masificado y vemos con desesperación cómo Trump manifiesta que incluirá a organizaciones antifascistas dentro de la lista ‘de grupos terroristas’, y así una vez más utilizar la estrategia del ‘enemigo interno’ para seguir prevaleciendo su legado asesino y fascista”.

Coinciden con los grupo Antifa estadounidenses en la exaltación de la violencia. El 22 de mayo, en conmemoración de la muerte de Mauricio Morales o Punky Mauri -un referente anarquista- publicaron un «poema» en su perfil de Facebook.

«Armate y se violento, hermosamente violento,/ hasta que todo reviente, porque cualquier acción violenta/ contra estos promotores de la desigualdad,/ esté plenamente justificada, por los siglos de infinita violencia a la que nos han sometido…”.


Hay otra agrupación en Facebook llamada Acción Anti Fascista – Chile que también publicó una imagen en contra de Trump. Señalando: “Terroristas son los que imponen hambre y muerte. Nosotros luchamos contra ellos”.

El Colectivo Acción Anti-Fascista Valparaíso que también ha promovido las manifestaciones contra el Presidente Sebastián Piñera, e incluso publicaron un video quemando la imagen del Jefe de Estado, hasta ahora no tienen en su perfil mensajes alusivos a las protestas en EE.UU. No obstante, en la misma línea que los otros grupos que se muestran favorables a la violencia con tal de lograr sus objetivos, escribieron en noviembre pasado: “No queremos paz, sino la victoria!!!”. 

El movimiento en Estados Unidos 

La victoria electoral de Trump en 2016 supuso el combustible que necesitan estos activistas para ganar fuerzas. Mark Bray, historiador y autor de «El Manual del Antifa», dijo a la agencia de noticias EFE -en una nota publicada en 2017- que los grupos de activistas se habían multiplicado entre 2015 y 2017. Bray empleó en su conversación con Efe el concepto de «autodefensa preventiva» para referirse al uso de la violencia contra grupos favorables a Trump o a la derecha antes de que ellos golpeen primero y lleguen a agredir a colectivos minoritarios.

Por otra parte, los seguidores del movimiento dicen que es “reservado” y se organiza en células locales autónomas. Todd Gitlin, profesor de Periodismo y Sociología en la Universidad de Columbia, explicó a la agencia española que con la crisis económica y el surgimiento del movimiento protesta Occupy Wall Street, los antifa se ganaron las simpatías de muchos jóvenes; y ambos coincidieron en que uno de los aspectos más característicos de este movimiento es su regionalismo, con especial fuerza en ciudades del oeste, como Portland, y que solo en contadas coaliciones tienen vocación nacional. Sus campañas son contra acciones que consideran autoritarias, homofóbicas, racistas o xenófobas y se oponen a las políticas del gobierno de Trump contra los musulmanes y la inmigración.

Una nota de la BBC explica que “a diferencia de los movimientos o los partidos de izquierda convencionales, el grupo no busca conseguir cuotas de poder ganando elecciones o influyendo en la aprobación de leyes en el Congreso. Con un fuerte discurso anticapitalista, sus tácticas han sido relacionadas con las de grupos anarquistas más que con la izquierda tradicional”. 

Por lo cual, no reniegan el uso de la violencia como un método válido para protestar, incluyendo la destrucción de propiedad privada y hasta la violencia física contra quienes se les oponen. Dice la BBC que ya en 2017 alrededor de 100.000 personas firmaron una petición para que Trump clasificara a Antifa como una organización terrorista, el paso que el Presidente quiere dar ahora.

En el diario semanal Willamette Week, publicado en Portland se narra la lucha que ya en 2017 había entre los “supremacistas blancos” con los “izquierdistas enmascarados”. Describen a estos últimos como una multitud ad-hoc de izquierdistas militantes, incluidos anarquistas, socialistas y comunistas, que se presentan como un frente antifascista o «antifa». A menudo se visten con ropa negra y pasamontañas, un uniforme no oficial tomado de una subcultura anarquista que a menudo se describe como el «bloque negro». Agregan que, a partir de la elección de Trump, las peleas entre docenas de seguidores de movimientos de extrema derecha (alt-right) y antifa son eventos regulares en ciudades desde Boston hasta Berkeley, California.

Uno de los primeros grupos en Estados Unidos en usar el nombre fue «Rose City Antifa», que se presume apareció en 2007 en Portland. El diario de esa ciudad cuenta que su origen se remonta a los luchadores de izquierda que se organizaron en la Guerra Fría en Alemania, así como en la escena underground de punk-rock de Portland en los años ochenta y noventa.

Condenados por los demócratas y por la familia de George Floyd

En 2017, la propia líder demócrata Nancy Pelosi emitió una declaración “condenando la violencia antifa en Berkeley”, luego de unas protestas. Dijo: “Nuestra democracia no tiene espacio para incitar a la violencia o poner en peligro al público, sin importar la ideología de quienes cometen tales actos. Las acciones violentas de personas que se hacen llamar antifa en Berkeley este fin de semana merecen una condena inequívoca, y los autores deben ser arrestados y procesados”.

En Berkeley, los manifestantes vestidos de negro y con máscaras lanzaron bombas molotov y rompieron las ventanas en el centro sindical estudiantil donde se presentaría Milo Yiannopoulos, quien ha sido definido como “un provocador” de extrema derecha. 

Ante los recientes disturbios, la alcaldesa demócrata de Atlanta Keisha Lance Bottoms, también fue crítica. En unas sentidas palabras frente a los medios afirmó: “Esto es caos. Esta no es una protesta. Esto no va de acuerdo con el espíritu con el que actuaba Martin Luther King Jr.”; y agregó en alusión a los manifestantes: “Están deshonrando la vida de George Floyd y de todas las otras personas que han sido asesinadas en este país. Somos mejores que esto. Somos mejores que esto como ciudad. Somos mejores que esto como país. Váyanse a su casa, váyanse a su casa”.

Terrence Floyd, el hermano de George Floyd, también hizo una súplica a los manifestantes, diciendo que la destrucción «no va a traer a mi hermano de vuelta».

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

SUSCRÍBETE AHORA

También te puede interesar:

Cerrar mensaje

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

Suscríbete