Publicado el 21 de abril, 2020

La otra cara de la pandemia: las personas que no están tratando sus enfermedades por temor a contraer Covid-19

Autor:

Sebastián Edwards

Las clínicas funcionando al 20% de su capacidad -al concentrar sus recursos en el coronavirus- y el temor de las personas a contagiarse, ha generado una baja en las atenciones y diagnósticos de patologías no relacionadas con la pandemia. A la larga, según los expertos, puede generarse otra crisis: empeoramiento de la salud de gente que necesita controles y un aumento en las listas de espera. El fenómeno ya se está viendo en Europa.

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Sebastián Edwards

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Dolor abdominal que puede convertirse en una peritonitis, un cáncer de mama no detectado, o una trombosis mal cuidada. Son algunos de los ejemplos que los expertos entregan sobre las consecuencias de no acudir a los centros de salud «por culpa del coronavirus».

El temor de contagiarse de Covid-19 ha generado que  las personas retrasen sus controles o no revisen sus patologías. Algo que puede tener consecuencias peores que tratar de evitar contraer coronavirus.

A partir de mediados de marzo bajó en 51%  la atención en urgencias, no relacionadas con coronavirus. Y han bajado, también, las consultas por enfermedades no relacionadas con el virus. Una situación que ya se vio en otros países.

Por ejemplo, en Escocia, según publica The Guardian, las muertes causadas no por coronavirus han sufrido un incremento. «Esto genera advertencias de los ‘enormes riesgos’ si las personas no buscan tratamiento médico porque creen que el servicio de salud ya está sobrecargado», dice la publicación.

El mayor riesgo es que la gente descuide su salud y después de la pandemia nos encontremos con tumores no detectados o que alguien que se tenía que operar de la columna, y ahora no se la pueda hacer», señala Ana María Albornoz,  gerente de estudios de la Asociación de Clínicas.

En esa línea, el sitio Intelligencer informó que en España (país que junto a Italia fueron el epicentro de la pandemia), se realizó un estudio que mostró que las tasas de mortalidad en algunas regiones casi se habían duplicado, con solo una fracción del aumento oficialmente atribuido a Covid-19. 

Las razones de esta situación global traspasan distintos factores. El ex presidente del Colegio Médico, Enrique Paris, señala que «la gente desde el punto de vista de la atención privada ha dejado de ir a la clínica. Por ejemplo, ha habido una disminución clara en las intervenciones quirúrgicas, porque para hacérsela tiene que ir al médico en primer lugar».

Explica que especialidades como la pediatría y la ginecología se pueden ver perjudicadas porque requieren un tratamiento y diagnóstico presencial, pero las personas están evitando ir a consultas médicas. Otras disciplinas, como la dermatología y la oftalmología, ya han establecido la telemedicina, solo que hasta el momento no se ha implementado la receta electrónica. «Eso lo planteé a la Mesa Covid-19 y esperamos haya un buen recibimiento», señala Paris.

Para generar confianza en la gente y que tenga tranquilidad para ir a los centros médicos, Paris comenta que «se está implementando una forma de atención diferida. Los pacientes por coronavirus no están entrando por el mismo lugar que quienes tienen síntomas de otras afecciones«. Asimismo, subraya con preocupación y a modo de ejemplo que «el que ha dejado de ir a un centro de salud es el que tenía programado una intervención quirúrgica».

Por su parte, la gerente de estudios de la Asociación de Clínicas Chilenas, Ana María Albornoz, apunta que «las autoridades se prepararon para enfrentar algo terrible con toda la capacidad para salvar la vida de las personas. Una de las decisiones fue que se postergaran todas las cirugías para que esos pacientes no pudieran estar afectando la capacidad de ventiladores y UCI para los pacientes con Covid-19».

En la misma línea, explica que «la gente se asusta y no va a las clínicas porque ve que hay posibilidades de contagio. La gente deja de ver un problema de salud que le está ocurriendo. Hay gente con trombosis que deja de ir las clínicas». Aclara que «las clínicas, por decreto, fueron impedidas de hacer todo tipo de actividad quirúrgica que son programables», pero remarca con un ejemplo, el lado negativo de esto: «si no se actúa tras una pesquisa en un cáncer de mama puede haber después un cáncer muy complicado».

Albornoz señala que en el sistema público ocurre una situación similar. «Lo que va a pasar es que va a haber una lista de espera enorme. Hay que pensar que las clínicas están operando al 20% de su capacidad». Este porcentaje abarca lo relacionado a exámenes, tomas de muestra y consultas. Sumado a esto, están esperando que las aseguradoras paguen las respectivas deudas por las prestaciones de salud entregadas. «Hemos hecho un levantamiento que el sector privado va a tener baja en la actividad de un 80%. Se destinan 245 mil millones de pesos para hacer frente a sus obligaciones como el pago de la gente que trabaja en las clínicas, los insumos y todo el costo de mantener una institución. Estamos tratando de volver a operar con normalidad que no se contrapone con atender a los pacientes con covid», asegura.

En términos sanitarios, Albornoz afirma que «el mayor riesgo es que la gente descuide su salud y después de la pandemia nos encontremos con tumores no detectados o que alguien que se tenía que operar de la columna, luego se la pueda hacer». Y agrega: «El llamado es a no postergar las atenciones que tienen que hacerse».

El ‘Quédate en Casa’ debe ir con una explicación de cosas que tienen que seguir sucediendo porque el efecto adverso puede ser mayor», señala el director del departamento de Urgencias de la Clínica Las Condes, Luis Herrada.

Para esto «se establecen lugares segregados de manera que la gente sepa que va a entrar por otro lugar, va a tener una vía de tránsito segura dentro de la institución. Así seguramente la gente va a tener confianza».

El director del departamento de Urgencias de la Clínica Las Condes, Luis Herrada, indica que en ese establecimiento «las hospitalizaciones de urgencia bajaron de 10 mil a 3 mil».

Para Herrada, esta baja en las consultas  genera que no se está atendiendo a «un grupo que tiene que controlarse. Son personas que necesitan atención de manera de no empeorar su situación». Ante esto, explica que hay una línea muy delgada en lo que respecta al término «Quédate en Casa». «Tiene que ir con una explicación de cosas que tienen que seguir sucediendo porque el efecto adverso puede ser mayor».

El médico Jefe de la Unidad de Pacientes Críticos de la Clínica Indisa, Sebastián Ugarte, comparte una serie de datos relacionados a los riesgos que implica el funcionar con el 20% de la capacidad. Cuenta, por ejemplo, que en Milán «los casos de infarto miocárdico disminuyeron en un 70%, y en Madrid en un 80%. Casos como apendicitis, cálculos biliares, son los únicos que siguen apareciendo en urgencias en estos tiempos de pandemia». Y agrega: «En las regiones de Italia donde fue el brote del Covid-19, la tasa de muertes ahora es seis veces más grande, pero solo un 25% de esas muertes tienen relación con el coronavirus».

Bajo este punto, subraya que «la atención en los policlínicos hoy se puede estar dejando para después y esto aumenta la lista de espera. Un dolor abdominal puede resolverse, pero si espera mucho tiempo puede transformarse en una gangrena que requiere hospitalización».

Una de las personas que ha estudiado sobre este tema es el ex gerente general del Grupo Banmédica, Carlos Kubick Castro. Afirma que «la gente no quiere contagiarse, lo cual demuestra entre otras cosas que no hay urgencias propiamente tal. Las personas están reprimiendo lo que puede incubar más adelante».

En esta línea, explica que por la emergencia del coronavirus,  «hay camas que están desocupadas que hoy podrían estar resolviendo otros problemas. Estamos incubando, sobre todo en el sector público, un aumento gigantesco de las listas de espera y puede haber efectos colaterales muy grandes y el país no lo está viendo».

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