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Publicado el 02 de agosto, 2018

La increíble historia del lonco condenado por terrorismo que hoy es clave para la paz en La Araucanía

Autor:

Bastián Garcés

Aniceto Norín fue sentenciado en 2003 y ese mismo año demandó al Estado chileno ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, juicio que ganó once años después. En 2011 recibió tierras de la Conadi en las que creó una empresa de leña certificada. La semana pasada se reunió con Jorge Luchsinger Mackay en la búsqueda de generar un diálogo en la zona.
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Bastián Garcés

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“Si nos entregan algo de recursos obviamente podemos cambiar nuestra vida y eso es lo que queremos demostrar hoy con nuestra empresa”. Con estas palabras, el lonco Aniceto Norín explicaba el proyecto Mawuelfe, en un video de abril de este año del Programa de Desarrollo y Fomento Indígena de Corfo. Su emprendimiento consiste en un centro de procesamiento de leña -ubicado en Traiguén, IX Región-, que encabeza junto a su esposa, Paula Castillo, y en la que también participa su comunidad.

La autoridad mapuche, que la semana pasada se reunió con Jorge Luchsinger Mackay para hacer un llamado por la paz en La Araucanía y que en estos días participa en el encuentro 3xi organizado por la CPC en Villarrica, vive una situación completamente distinta a la que tuvo que enfrentar en 2003, cuando fue condenado por delito de amenaza terrorista.

Ese año, Norín fue hallado culpable, junto a Pascual Pichún, quien falleció en 2013, por ataques incendiarios en contra de los fundo Nancahue y al predio forestal San Gregorio, realizados durante 2001 en La Araucanía. Por los hechos, los loncos fueron condenados a cinco años y un día, logrando su libertad cuatro años después en 2007. No obstante, la autoridad mapuche, en paralelo al juicio realizado en Chile, recurrió a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Once años después, la CIDH le dio la razón y ordenó a Chile dejar sin efecto su condena, en un fallo que involucró a otros 7 condenados. “El Estado debe adoptar todas las medidas judiciales, administrativas o de cualquier otra índole para dejar sin efecto, en todos sus extremos, las sentencias penales condenatorias”, se lee en el documento del organismo internacional con sede en Costa Rica. Además, la Corte exigió a las autoridades del país brindarle de forma gratuita e inmediata tratamiento médico y psicológico, otorgar becas de estudio para sus hijos y pagarle cerca de US$150 mil dólares, entre indemnización y pago de las costas del juicio realizado en el país.

Mawuelfe, su giro a pequeño empresario

Su triunfo en la CIDH no es el único logró que ha conseguido Norín. Tres años antes, en 2011, el lonco logró que la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) le restituyera 1.500 hectáreas de las 3.500 que su comunidad Lorenzo Norín -nombre en honor a su abuelo, una reconocida autoridad mapuche-, reclamaba. Fue la semilla para iniciar un proceso innovador: crear una empresa dedicada producir leña certificada y de la que las familias de su comunidad forman parte.

El nombre escogido por Norín para su emprendimiento fue Mawuelfe, que en mapudungún significa cerro mañoso o celoso. “Es aquí donde queremos recuperar nuestra cultura y autoridad”, dijo el dirigente mapuche a fines del año pasado cuando inauguró un galpón para guardar leña, en el que el Gobierno de la época invirtió más de $25 millones.

Aunque no solamente el Estado, principalmente a través de Corfo, que ha colaborado capacitando trabajadores y entregando préstamos a la empresa, se ha interesado en la nueva faceta del lonco. Mawuelfe ha llamado la atención de Deplass, grupo norteamericano que, según comentó Norín en una entrevista a “El Austral” de Temuco, se comprometió a invertir “siempre que pudieran ver que, con esa rentabilidad, cambiarían nuestras vidas”.

En la misma conversación que tuvo con el diario de la IX Región, el lonco señaló: “Este terrorista, como me acusó el Estado de Chile, sí fue capaz de levantar una empresa y prosperó”, haciendo alusión a los puesto de trabajo que ha creado Mawuelfe. De hecho, Norín ha señalado que quiere ampliar su negocio a otras áreas como agricultura y viticultura, incluso apunta a mejorar las condiciones sociales de su comunidad a través de aumentar la matrícula de la escuela local y la atención en salud.

Pieza clave para un posible paz en La Araucanía

Un mes antes de la reunión entre el hijo del matrimonio Luchsinger Mackay, y Norín, el dirigente tuvo otro gesto para iniciar un diálogo que pueda lograr la paz en La Araucanía. El 28 de junio, durante la visita del Presidente Sebastián Piñera a la zona, en la que participó en una ceremonia religiosa mapuche, el lonco inesperadamente abrazó al Jefe de Estado y le obsequió una hoja de canelo, el árbol sagrado de su cultura.

“Este es un hecho histórico porque es la primera vez que un Presidente se reúne con las autoridades tradicionales del pueblo mapuche”, señaló Norín al término del encuentro, que marcó el primer hito en el rol protagónico que cumpliría en los diálogos que buscan la paz en la zona.

Semanas después del simbólico abrazo, el lonco se comunicó con el director de la Conadi, Jorge Retamal. En la conversación, Norín le planteó a la autoridad que había que buscar nuevos caminos para lograr la reconciliación en la zona. En concreto pidió ayuda al director de la Conadi para concretar un encuentro con Jorge Luchsinger Mackay, hijo del matrimonio asesinado en 2013.

La cita se llevó a cabo el 25 de julio en Temuco, en la que también participaron el ministro de Desarrollo Social, Alfredo Moreno, el director de la Conadi y el machi Camilo Cayupil. En ella, ambos compartieron sus experiencias. El lonco condenó la violencia que existe en la zona y se mostró afectado por lo vivido por Luchsinger. Y como señal de iniciar una etapa, Jorge Luchsinger dijo que no rechazaría el permiso para que el machi Celestino Córdova -condenado por el homicidio de sus padres-, saliera de la cárcel para renovar su rewe, una ceremonia espirtiual mapuche.

El ministro Moreno valoró el histórico encuentro y se refirió al lonco “es una persona que tiene una historia dolorosa, es una historia de mucho dolor y lo que él está haciendo de llamar a las comunidades a rechazar la violencia es tremendamente valioso. Es de las primeras personas que públicamente toma esta posición”

Días después, la autoridad mapuche hizo pública una carta en la que confesó que “a principios de año veíamos las gestiones del ministro Moreno en búsqueda de la paz con distancia, pero de a poco se fueron acercando a las comunidades y comenzamos a comprender que este esfuerzo era distinto”. Y destacaba el “respeto” con el que el jefe de la cartera participó de la We Tripantu, el año nuevo mapuche.

Además, contaba que habían solicitado la cita con Jorge Luchsinger como una “medida desesperada” ya que “era la hora de reconocer los esfuerzos del gobierno y hacer un gesto para seguir avanzando en el camino de paz y reconciliación que la región de la Araucanía necesita”. A su vez, reconocían “la nobleza de la familia Luchsinger, los esfuerzos sinceros de reconocimiento de la cultura mapuche del gobierno y el acercamiento a las autoridades ancestrales de nuestro pueblo”.

“Es deber de todos los habitantes de la Araucanía cuidar este germen de paz, honrando la nobleza de la familia Luchsinger y los esfuerzos que todos hemos realizado por el entendimiento”, finaliza la misiva que el lonco firmó junto a machi Cayupil.

Carta de Aniceto Norin y Camilo Cayupil

 

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