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Publicado el 06 de noviembre, 2019

La frustrada estrategia de movilizaciones de la llamada «Mesa de Unidad Social»

Autor:

Javiera Barrueto

La agrupación, que cuenta con dirigentes como Bárbara Figueroa (CUT), Esteban Maturana (Confusam), Esteban Silva (ex Frente Amplio) y Mario Aguilar (Colegio de Profesores) -cuestionados en sus mismos sectores- no ha tenido éxito en sus llamados a marchas y paros, pese a que aseguran haber convocado a 10 mil personas en los cabildos. Se han distanciado del PS, el PPD y el PR, con quienes buscaban acuerdos, y han endurecido su discurso.

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Javiera Barrueto

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A principio de año comenzaron las primeras conversaciones entre las distintas organizaciones sociales para crear un movimiento en común. Pero no fue hasta hace tres meses que esa idea, finalmente, se concretó a través de la mesa de la Unidad Social que hoy agrupa a 115 organizaciones. La coordinadora No+AFP, la Confech, la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y el Colegio de Profesores, son algunos de los gremios que la integran.

Los primeros días de agosto publicaron el manifiesto de la agrupación, donde se apunta que “un sentimiento de indignación, molestia y rabia recorre el país, al sentir que se acrecientan las injusticias las desigualdades y la impunidad”. Eso sí, no fue hasta el 19 de octubre, tras el estallido social por el alza del Metro, que la cuenta de Twitter de Unidad Social tuvo su primera publicación para cuestionar el estado de emergencia que -horas antes- había decretado el Presidente Sebastián Piñera tras desmanes, saqueos y la quema de estaciones de Metro.

Ese mismo día los líderes de la CUT, Bárbara Figueroa; del Colegio de Profesores, Mario Aguilar y de la FECH, Emilia Schneider llegaron hasta La Moneda para entregarle una carta al Mandatario. Incluso, en la misiva extendieron la convocatoria al Congreso para que no legislara durante esos días: “Hacemos un llamado a los partidos políticos y sus parlamentarios a no legislar ningún proyecto de ley de este Gobierno mientras no se deponga este estado de emergencia”.

Ya para el 23 y 24 de octubre convocaron a un paro nacional, donde incluyeron la “exigencia” de una huelga legislativa que, finalmente, no se concretó. Ese punto no dejó del todo cómodo a la oposición. Algunos parlamentarios transmitían que era una postura “radicalizada”, pese a los acercamientos que se buscaban concretar desde los partidos de la ex Nueva Mayoría con la coordinadora de Unidad Social.

De hecho, el 22 de octubre se desarrolló una reunión privada con representantes de todo el arco político (PS, PPD, PR, PC, FRVS, RD, Convergencia Social y la vicepresidenta de la DC, Cecilia Valdés) y los líderes sindicales. Desde las filas socialistas, además, comentan que la ausencia de la colectividad a la primera reunión en La Moneda, el mismo día del encuentro con Unidad Social, se debió -entre otras cosas- para no complicar las conversaciones con los actores sociales.

Sin embargo, una semana después el Partido Socialista optó por participar de la cita con el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, junto a la DC, el PPD, el PR, el Partido Liberal y Revolución Democrática. Encuentro del que también se ausentó el Partido Comunista.

Dos días después, luego que Convergencia Progresista (PS, PPD y PR) presentara los ejes de sus propuestas -aumentar el Pilar Solidario en 50%, subsidios al transporte público, nueva Constitución y sueldo mínimo de $350 mil financiado íntegramente por el empleador- la reacción del PC se dejó sentir. “En conocimiento de la propuesta de CUT y Unidad Social, tres partidos sacan propuesta alternativa que en la práctica debilita la propuesta de los movilizados. Espero que no se camine a una versión de las repudiadas ‘cocinas’”, señaló el secretario general del PC y ex diputado, Lautaro Carmona, a través de Twitter.

Y los cuestionamientos de Carmona continuaron: “Qué impresentable partidos que estuvieron con la mesa de Unidad Social conocieron de la propuesta de $500.000 como salario mínimo y pensión mínima igual a salario mínimo, sin embargo proponen $350.000 y le hacen la pega al Gobierno, lo que los empresarios no se atreven”.

Además, el vicepresidente de la Confusam y líder de la mesa de Unidad Social, Esteban Maturana, califica como un “ofertón” las propuestas de Convergencia Progresista. “El otro día aparece el PS, PPD y PR haciendo un ofertón para resolver el problema de la movilización social en curso. Desde nuestra perspectiva fue una arrancada de tarros de ellos porque eso no tiene respaldo en la ciudadanía. En materia de AFP ellos plantearon subir el 50% la pensión básica solidaria, pero manteniendo el sistema y lo que la gente quiere es el término de las AFP”, señala a El Líbero.

De esta manera se marca un antes y un después en la relación entre los partidos de la oposición y la organización gremial. Pero Maturana no descarta que más adelante se retomen las conversaciones con el PS, PPD y PR, puesto que explica que para avanzar con las propuestas “es imposible suponer que se van a hacer sin gobierno, sin Congreso, sin partidos. En algún minuto va a haber que entrar en una discusión por supuesto bastante más colectiva que la existe hoy día y en ese escenario conversar con los partidos también tiene sentido”. Pero las posturas cada vez parecen alejarse más.

Poca convocatoria a las últimas movilizaciones

El 23 de octubre comenzó la primera convocatoria para participar de los cabildos organizados por la mesa de Unidad Social en todo Chile. Y desde entonces, según indican sus representantes, han participado 10 mil personas en torno a las demandas que han calificado como prioritarias: asamblea constituyente, nuevo sistema de pensiones, protección del medio ambiente, nacionalización de recursos naturales, aumento del salario mínimo y educación pública, gratuita y de calidad, entre otras.

Esa lista coincide con el manifiesto que aparece en el sitio web Unidad Social, publicado durante los primeros días de agosto, antes del estallido social. Incluso, la nómina es parte de las exigencias que la coordinadora No + AFP -miembro de la asociación gremial- que busca hace varios años terminar con el actual sistema de pensiones.

Además, la agrupación ha convocado a movilizaciones masivas. Desde la semana pasada iniciaron el llamado al “súper lunes”, para antes de ayer, con marchas desde las 17 horas y una cacerolazo nacional a las 20 horas. Incluso, el viernes pasado, la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, sostuvo: “Tenemos claro que en la medida que no haya presión… aquí hay una agenda del Gobierno que va a seguir avanzando, hay urgencias legislativas que van a seguir avanzando y, lamentablemente, tenemos una oposición que en esto no ha tenido firmeza para clarificar que mientras Chile no esté normal, el Parlamento no puede seguir funcionando como si nada pasara”.

Sin embargo, según indicó la Intendencia de la Región Metropolitana y Carabineros, la protesta congregó a 20 mil personas en Santiago. La cifra estuvo muy por debajo de “La marcha más grande de Chile” del viernes 25 de octubre, día en que la convocatoria fue de un millón 200 mil personas.

Y la mesa de la Unidad Social no solo apostaba por mantener activa las manifestaciones el “súper lunes”, sino que también hizo un llamado a una huelga legislativa. Pero esa medida fue desechada por los mismos parlamentarios de oposición. El lunes se aprobó en la comisión de Constitución del Senado la no reelección indefinida de los parlamentarios y la comisión de Trabajo de la Cámara aprobó la reducción de la jornada laboral a 40 horas, con gradualidad de cinco años para las pymes.

De hecho, ayer continuaron las conversaciones entre el Ejecutivo y la oposición en el Congreso. Por cerca de dos horas se extendió la reunión entre los ministros de Hacienda, Ignacio Briones y del Interior, Gonzalo Blumel, con los senadores de la oposición para lograr un acuerdo en la agenda legislativa. El gobierno se abrió a separar el proyecto de pensiones a través de una ley corta. “Creemos que es la reforma (pensiones) más importante que tenemos que poner sobre la mesa y llegar a acuerdo por los casi tres millones de pensionados que tenemos en el país”, señaló Blumel.

Además, desde el gobierno insistieron que se revisará la reintegración de la reforma tributaria. “La reintegración era un tema que dijimos se abandonan los términos propuestos, pero tuvimos larga discusión respecto de cómo hacernos cargos de las pymes que quedaban en un mundo semi integrado”, sostuvo Briones. Además, avanzaron ambos sectores, en un aumento de impuestos al patrimonio inmueble de los altos ingresos. Es decir, nada de «huelga legislativa»

Los líderes cuestionados de Unidad Social

Si bien son 115 organizaciones sociales las que integran la mesa de Unidad Social, los representantes de la CUT, Bárbara Figueroa; el vicepresidente de Confusam, Esteban Maturana; el ex dirigente del Frente Amplio, Esteban Silva; el presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar y el activista del movimiento de Defensa del Agua, la Tierra y la Protección del Medioambiente (Modatima), Rodrigo Mundaca, han sido los principales líderes que han estado en la primera línea de la agrupación.

Hace tres año la Central Unitaria de Trabajadores vivió un terremoto interno. En agosto de 2016, debía definir a su nueva directiva, pero el proceso fue calificado como “fraudulento” por Arturo Martínez, dirigente disidente a la mesa de Figueroa. En concreto, denunciaron la adulteración de los padrones y la pérdida de material clave para los comicios. Algo que fue reconocido por la propia presidenta de la CUT, 10 meses después, a través de una declaración que ingresó al Tribunal Electoral de la Región Metropolitana en mayo de 2017. Y esa irregularidad provocó que al menos 74 mil socios se desafiliaran.

Y en junio del año pasado, otro de los líderes de Unidad Social fue destronado de sus más de 20 años a la cabeza de la Confederación Nacional de Salud (Confusam): Esteban Maturana. Por 1.413 votos los dirigentes optaron por entregarle la mayoría a Gabriela Flores, militante de la Democracia Cristiana.

Así, tras el término de su periodo eran varias las voces que describían su estilo como “caudillista” y “personalista”; además de ser un “díscolo” en la centroizquierda. Fue militante socialista hasta 2009, momento en que respaldó la candidatura presidencial de Marco Enríquez-Ominami. Y a comienzos de 2017, se enfrentó públicamente con la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, puesto que cuestionó las elecciones de la multigremial y amenazó con la salida de la Confusam de la organización.

Maturana no solo fue noticia por el término de su liderazgo de más de dos décadas, sino que por la compra de un auto BMW automático modelo X5 2016 de más de $50 millones. Las imágenes conduciendo el vehículo generaron múltiples cuestionamientos y, cuentan, fue un factor de su caída.

Pero Maturana y Figueroa no han sido los únicos cuestionados. El dirigente del Movimiento Democrático Popular (MDP), Esteban Silva, ha sido criticado al interior del Frente Amplio por ser considerado de una postura “extrema” que incluye su participación permanente en el Foro de Sao Paulo. De hecho, hace un par de meses al interior del MDP se produjo un quiebre con la otra figura principal, el ex precandidato presidencial Alberto Mayol. Situación que derivó en que el Frente Amplio los restara de la mesa nacional del conglomerado.

Por su parte, en julio pasado las elecciones del Colegio de Profesores también hicieron noticia. Se evidenciaron las diferencias entre Mario Aguilar, militante del Partido Humanista y Jaime Gajardo, dirigente del Partido Comunista. Hace cuatro meses, el comunista cuestionó el liderazgo de Aguilar durante las negociaciones con la ministra de Educación, Marcela Cubillos, por el paro docente que duró más de un mes.

Y uno de los últimos líderes de la mesa de Unidad Social que destacó por sus polémicas fue el activista del movimiento de Defensa del Agua, la Tierra y la Protección del Medioambiente (Modatima), Rodrigo Mundaca. El 9 de octubre, el Instituto Nacional de Derechos Humanos premió al dirigente que publicó, el 21 de abril del año pasado, una foto con imagen del ex ministro, Edmundo Pérez Yoma, con una bala en la frente. Imagen que fue revelada por este medio y que posteriormente fue borrada de la cuenta de Twitter de Mundaca.

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