Publicado el 15 de abril, 2020

La disminución de nuevos casos que sacó a ocho comunas de la cuarentena

Autor:

Emily Avendaño

Providencia, Lo Barnechea, Vitacura, Las Condes, Hualpén, San Pedro de la Paz, Nueva Imperial y Padre Las Casas vieron cómo se redujo el número de nuevos contagios de Covid-19 tras la implementación de medidas de aislamientos. Expertos y académicos se refieren a una futura etapa: la «inmunidad de rebaño». Según explica Eduardo Undurraga, investigador que integra la Mesa de Datos, «se infecta población de bajo riesgo y esa población genera inmunidad de rebaño que contiene al virus». Advierte que solo en 9 meses más se podrán conocer los resultados.

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Emily Avendaño

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El 13 de abril dejaron de estar en cuarentena Lo Barnechea, Vitacura y Providencia, después de 18 días en aislamiento -desde el 26 de marzo-. El jueves a las 22 horas se les sumará la comuna de Las Condes en la Región Metropolitana, luego de 21 días en cuarentena. De acuerdo con el Séptimo informe epidemiológico Covid-19, difundido el lunes por el Ministerio de Salud, en cada una de estas comunas el número de casos de la enfermedad cayó desde que comenzaron a aplicarse restricciones a la movilidad de las personas. 

Lo mismo sucedió en Hualpén y en San Pedro de la Paz en la Región del Biobío; y en la comuna de Nueva Imperial en La Araucanía. La única de las localidades en la que se levantará la cuarentena el próximo jueves que no muestra este escenario es Padre Las Casas. No obstante, sí mostraba una tendencia a la baja. 

El ministro de Salud, Jaime Mañalich, reiteró ayer que los criterios para aplicar las medidas de cuarentena se basan en la incidencia o nuevos casos; la velocidad de propagación de la enfermedad, la densidad de los casos por kilómetro cuadrado, el perfil etario de la población del territorio (adultos mayores, personas con enfermedades crónicas), vulnerabilidad social, entre otros.

“El objetivo de toda la estrategia del gobierno y, la verdad, de todos los gobiernos en el mundo, es aplanar la curva de crecimiento de esta epidemia de tal manera que no se produzca una situación incontrolable para los sistemas de salud. Desde esa perspectiva, los datos del Ministerio de Salud efectivamente muestran que en las zonas donde se estableció la cuarentena bajó la contagiosidad; pero esa es una situación que si bien es cierto es positiva hay que considerarla como transitoria”, advierte Héctor Sánchez, director del Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello.

Para el especialista se trata de una condición “transitoria” porque todas las personas que no han tenido contacto con el virus siguen siendo posibles contagiados futuros. “No hay inmunidad en la población, y desde esa perspectiva lo que uno tiene que pensar es que la cuarentena lo que hizo fue aislar a los positivos y a sus contactos, de tal manera de cortar la cadena de contagios, pero a futuro, cuando la gente se empiece a mover e interactuar lo que es esperable que suceda, si es que la gente no mantiene las prácticas de lavado de manos frecuente, la separación física de uno o dos metros de distancia entre las personas, y no participar de aglomeraciones… Si esas cosas no suceden lo que va a pasar es que va a aumentar nuevamente la curva de infectados”, argumenta.

“Esta situación, si uno la mira como transitoria, no es mala en sí misma porque le da un respiro a la gente. El otro extremo es que viviéramos permanentemente en cuarentena y eso significa que los ciudadanos no van a poder seguir haciendo la vida normal. No va a poder trabajar, compartir o interactuar (…). Yo lo veo como proyectos pilotos, para explorar cómo reacciona la gente cuando se levanta una cuarentena”, dice Sánchéz.

Desde el primer informe epidemiológico -publicado el 30 de marzo- es notorio cómo los casos en las comunas en aislamiento fue yendo a la baja. Vitacura, por ejemplo, que en el primer reporte era una de las comunas con más casos confirmados fue bajando esa cifra tras el decreto de la cuarentena. La semana del 22 al 28 de marzo reportó 27 nuevos casos; del 29 de marzo al 4 de abril fueron 15; y del 4 al 11 de abril reportó solamente 4 nuevos casos. Algo parecido ocurrió en Las Condes, que en esas mismas semanas bajó el número de nuevos casos reportados de 64 a 31 y por último a 17. La semana previa a entrar en cuarentena tuvo su peak con 120 nuevos casos. 

“Una cuarentena lo que hace es forzar que la actitud de las personas vaya en línea con la necesidad sanitaria. Funciona porque las personas reducen su red de contactos. El cambio en la conducta es lo que permite que se reduzcan las infecciones. Ahora, cuando se abran esas comunas, probablemente el comportamiento de esas personas sea distinto al que tenían previo a la cuarentena; pero el éxito no se puede medir a tan corto plazo. Esto es una maratón, acabamos de hacer los primeros 100 metros, que han ido razonablemente bien; pero en una maratón no se gana por los primeros 100 metros, se gana cuando uno corre todos los kilómetros, de una manera razonable, hasta el final”, explica Gorka Navarrete, investigador del Centro de Neurociencia Social y Cognitiva (CSCN) de la Escuela de Psicología de la Universidad Adolfo Ibáñez.

El científico que desarrolló el Coronavirus Tracker, que permite comparar las trayectorias de países, en función del número de casos y de fallecimientos, insiste en que para llegar a conclusiones sobre el éxito o fracaso de las cuarentenas es necesario conocer otras variables como el número de test que se hace por comunas y cuál es el criterio de testeo: si solo se realiza a quienes van a los hospitales, con síntomas evidentes; o si también hay pruebas aleatorias; además de los criterios que se aplican para establecer mortandad y en qué condiciones se está haciendo. 

La inmunidad de rebaño

En las comunas que salen de cuarentena fuera de la Región Metropolitana el número de nuevos contagios también cayó en las semanas posteriores a que se decretara la medida. En Hualpén y San Pedro de la Paz, en Biobío, la restricción comenzó el 6 de abril. En Hualpén, los contagios por semana habían llegado a 20 nuevos casos el 28 de marzo, subieron a 39 y tras la cuarentena los nuevos contagios por semana bajaron a 29. En San Pedro de la Paz eran 30, luego bajaron a 17 y después a 12, durante las semanas ya mencionadas.

En La Araucanía, Nueva Imperial es la comuna de las mencionadas que menos tiempo habría permanecido en aislamiento. La cuarentena allí comenzó el 9 de abril y terminará este jueves 16. En la semana del 4 al 11 de abril contabilizó solo 3 nuevos contagios. 

“El número de contagios más importante se va a producir durante las próximas semanas. Quizás en dos o tres semanas más. Creo que recién allí podemos estar evaluando en forma mucho más certera cuál ha sido el impacto de las medidas. Frenar la expansión de la curva significa que esta se va a proyectar en el tiempo hasta que tengamos una vacuna. Según lo que ha explicado el Ministerio, las cuarentenas no pueden ser eternas porque en el fondo pueden frenar la diseminación del virus, pero la gente no puede vivir encerrada toda la vida. Cuando estas se levantan y la gente no mantiene una disciplina, probablemente se produzca un brote que puede ser más agudo. Eso todavía está por verse”, argumenta Flavio Salazar, vicerrector de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile.

El ministro Mañalich hizo mención a otro punto relacionado con esto. A partir de este viernes se comenzarán a realizar testeos de anticuerpos de Covid-19, en recintos donde se haya levantado las medidas de aislamiento, para saber cuál es la población que ha pasado por la enfermedad y que ya no tienen riesgo de contagiarse; aunque hayan estado asintomáticos. Esto permitirá la entrega de un «carnet de alta» para que las personas puedan incorporarse y colaborar con la sociedad.

“La estrategia de ir generando inmunidad de rebaño se usa también para enfermedades como influenza, no es algo nuevo. Se infecta población de bajo riesgo y esa población genera inmunidad de rebaño que contiene al virus. Es verdad que si frenas totalmente la transmisión en una cuarentena total y después la liberas de golpe, vuelves a la situación inicial donde todos son susceptibles y probablemente tendrás un rebrote agresivo de la enfermedad. El tema de la inmunidad no es tan blanco y negro, y no hay muchos resultados de investigación disponibles. Primero, porque los infectados más antiguos solo tienen 3 meses. Si son inmunes ahora, no sabemos si lo serán al año y eso solo lo vamos a saber en 9 meses más. Pero la mayoría de las enfermedades infecciosas generan inmunidad”, explica Eduardo Undurraga, ingeniero civil con doctorado en Políticas Sociales en Brandeis University (Massachusetts, EE.UU.), y profesor de la Escuela de Gobierno de la UC. El investigador además forma parte de la Mesa de Datos Covid-19, que lleva adelante el Ministerio de Ciencia. 

“Parece ser razonable, desde el punto de vista epidemiológico, que las personas que han pasado la enfermedad, están sanas y ya no son contagiosas, se pueden integrar en sus trabajos, y retomar una cierta normalidad sin ser un peligro para los demás; poco a poco se va generando esa inmunidad de rebaño de la que se hablaba originalmente en Inglaterra y en otros lugares. Yo creo que sí es positivo hacer eso, sí es positivo hacer pruebas que tratan de asegurar que determinadas personas ya no son contagiosas. Además de seguir con los testeos masivos para ver si hay personas con infecciones activas. Eso es clave si es que se quiere reducir la mortalidad”, complementa Navarrete de la UAI, quien asegura que el éxito en estos planes no se mide en uno o dos meses. “El éxito probablemente podremos analizarlo a finales de año o como mínimo dentro de 3 a 6 meses”.

Para Sánchez (UNAB), lo más probable que ocurra mientras no haya vacuna, ni tratamiento es que los ciudadanos pasen al menos un año enfermándose a un ritmo que las autoridades puedan controlar: “Ese es el trabajo de relojero que tiene que hacer la autoridad. Definir cómo lograr tener una curva que genere nuevos casos por día, que de ninguna manera sea mayor que los que soy capaz de atender. Entiendo que lo están haciendo con modelos epidemiológicos y están calculando que no se les escape la curva y, por otro lado, que la gente tampoco se aburra de la cuarentena”. Agrega que mientras no haya vacuna los grupos de riesgo -personas mayores de 60 años y con enfermedades crónicas- van a tener que vivir en una “cuasi-cuarentena”. 

Añade Salazar, de la U. de Chile, que en el mundo “hay países que han menospreciado el virus y luego se han visto sobrepasados. Yo creo que en Chile por lo menos se le ha mirado con mucho respeto y no se le ha visto con liviandad. Pero de todas formas, eso no se puede relajar. No es momento de que la población sienta que el peligro pasó, que lo peor ya pasó. Creo que lo peor todavía no ha pasado y debemos estar atentos y mantener las medidas restrictivas para poder detener la diseminación. La estrategia de generar estas cuarentenas dinámicas, requiere una gran cantidad de mediciones de factores».

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