El columnista dominical de El Mercurio, Joe Black, publicó su primera novela como escritor. Un texto que se pasea por los «variopintos» candidatos a la Presidencia de Chile conocidos desde 1989 hasta el presente 2021, y la tituló: ‘Todos íbamos a ser burros’.

El texto, de Ediciones El Líbero, fue presentado por el economista Klaus Schmidt-Hebbel y el escritor Rafael Gumucio, quienes destacaron la «pluma» del autor y la clasificación de 33 candidatos presidenciales según el pecado capital que más los caracteriza.

El académico de la Facultad de Economía y Negocios de la UDD, Schmidt-Hebbel, recién llegado de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima (COP 26), durante la presentación del texto no se limitó a comentar los «pecados capitales» de los candidatos, sino que abordó también un «pecado capital» de la Constitución vigente de Chile, que es «nuestro sistema de gobierno presidencial». Según el execonomista jefe de la OCDE, esta ha sido la causa de la «proliferación de muchos candidatos variopintos, curiosos y locos a nuestra Presidencia».

Para Schmidt-Hebbel, «una reforma central para nuestro país es cambiar el sistema de gobierno presidencial por uno plenamente parlamentario». 

Entre sus razones, el economista y autor de 16 libros, aseguró que los sistemas presidenciales exhiben desventajas en comparación con el parlamentario. De acuerdo con Schmidt-Hebbel, «los sistemas presidenciales atraen a los candidatos populistas autoiluminados, quienes, con su demagogia extrema, suben primero en las encuestas y luego en los votos, logrando la presidencia». El problema, expuso, es que muchas veces estos personajes carecen de programa coherente y del apoyo de partidos políticos importantes.

Por otro lado, argumentó que en los presidencialismos frecuentemente el presidente gobierna sin el apoyo de una mayoría parlamentaria, «lo que impide el gobierno efectivo y eventualmente lleva a la ingobernabilidad y la revolución». También criticó que en ese tipo de regímenes, los plazos del ejercicio presidencial -para bien o para mal- son fijos. Por último, aseguró que «los parlamentos o congresos tienden a poblarse de parlamentarios díscolos, opositores al presidente de turno, populistas e irresponsables». 

Según Schmidt-Hebbel, los gobiernos parlamentarios no exhiben ninguna de estas 4 debilidades estructurales. En cambio, «28 de los 30 países desarrollados del mundo tienen regímenes políticos parlamentarios y exhiben gobiernos más efectivos y de mayor estabilidad política que los países con regímenes presidenciales». Los dos que faltan son Estados Unidos y Francia. 

Con respecto al texto de Joe Black, ‘Todos íbamos a ser burros’, Schmidt-Hebbel subraya que la novela logra un notable balance entre el ensayo histórico-humorístico y una «reflexión distópica» sobre la situación actual: entre el 18 de octubre de 2019 y la próxima elección presidencial. 

«Este libro parece una comedia, pero en verdad es una tragedia. Es una crítica-que algunos estimarán injusta a una generación de líderes políticos que nos llevaron a una trizadura democrática, o a una fractura, incluso», fueron las palabras del columnista Joe Black durante el lanzamiento de su primera novela. El personaje de Joe Black en 2022 cumplirá 20 años como columnista de El Mercurio. 

Rafael Gumucio: «La política necesita un poco de humor e ironía»

El escritor Rafael Gumucio calificó la novela del columnista Joe Black como una representación del «género del humor político, que tiene bastantes obras clásicas, bastantes momentos gloriosos que se habían perdido o se han ido perdiendo de alguna forma y es Black quien lo ha ido recuperando».

«Carecemos de esa mirada lucida y cómica en Chile, porque nos hemos ido tomando muy en serio la política, y es seria, estamos viviendo una situación muy compleja, pero creo que es necesario una distancia crítica, una distancia humorística y una distancia irónica para que sea respirable todo esto y no muramos en este especie de infarto en cámara lenta», precisó el escritor.

Para Gumucio, la primera parte del libro, donde se habla del estallido del 18 de octubre, le resulta mas bien trágica y dramática: «Me costó disfrutarlo, porque me cuesta reírme del estallido, me produce una distancia y una separación». La segunda parte, en cambio, dice haberla disfrutado más. «Me resultó graciosa y coincido con mucho de los retratos y visión que tiene Joe Black de los distintos personajes de la política nacional, sus distintas peculiaridades, sus maneras de ver el mundo y sus pecados».

De esta manera, destacó lo asombroso que resulta la cantidad de personas que han postulado al cargo de Presidente y la cantidad de veces que lo vuelven a hacer. Explicó que eso habla de lo que él cree que es la gran crisis de lo que se está viviendo en Chile hace ya mas de diez años, «donde la renovación de nuestras cabezas políticas han sido muy lentas y complejas. Nos hemos tenido que repetir un plato cuando ya veíamos que no nos venía gustando», lamentó.

Dicho esto, Gumucio recomendó el ejercicio de leer la novela y lamentó que los memes y el odio hayan reemplazado al humor y a la sátira política. «Eso es realmente lo contrario a una sociedad civilizada y cultivada donde las personas se pueden burlar de unas y otras sin querer herirlas o querer destruirlas, porque cuando uno se ríe de alguien uno no lo quiere destruir», concluyó.

Finalmente el autor de ‘Todos íbamos a ser burros’, entregó sus agradecimientos a Klaus Schmidt-Hebbel y a Rafael Gumucio: «Son dos de las mentes mas brillantes y de las más libres que habitan el país. Esos dos atributos los convierten en dos de las personas más decentes de lo que queda en esta patria. Por su incorruptible honestidad intelectual. A los dos les debo de modo distinto, este libro».

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