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Publicado el 03 de agosto, 2019

Juan Pablo Hermosilla y caso Poblete: «Es raro que la única denuncia no anónima sea la de Marcela Aranda»

Autor:

Pilar Molina

El abogado de la víctima que denunció al cura Renato Poblete analiza la investigación que realizó la Compañía de Jesús. «Hay que buscar la máxima transparencia. Estos son temas de interés público, no es una cosa de morbo», señala el penalista sobre la necesidad de conocer la totalidad del «informe Bown». Subraya: «Hay que exigirle al Estado que seriamente investigue esto a fondo».

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Pilar Molina

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En noviembre del año pasado, mientras el abogado Juan Pablo Hermosilla dictaba una charla en la Facultad de Teología de la Universidad Católica sobre abusos en la Iglesia, una mujer se le acercó. Era Marcela Aranda, una de las profesoras que escuchaba con atención las palabras del penalista. Fue en ese momento, tras años de silencio, que decidió contar frente a sus colegas de facultad, que había sido abusada por años por un sacerdote.

Así comenzó a destaparse el caso del sacerdote Renato Poblete y que llevó a que los jesuitas realizaran una investigación que se conoció esta semana. Entre sus conclusiones: 22 mujeres abusadas en un periodo de 48 años.

Este fue el tema de la entrevista que la periodista Pilar Molina realizó al abogado Juan Pablo Hermosilla en la última edición de La Mirada Líbero en radio Agricultura.

«Que digan que hay un patrón sistemático de abuso y actos graves en contra de mujeres que se encuentran en una situación de inferioridad frente al padre Poblete, durante 48 años, y que nadie se dio cuenta…me parece que no es creíble», señala el penalista al referirse a los posibles casos de encubrimiento que, a su juicio, debiera investigar el Ministerio Público.

La transcripción completa de la entrevista, emitida el viernes 2 de agosto que, además puedes escuchar aquí.

-Tú fuiste quien hizo que Marcela Aranda se conectara con denunciar. Estabas dando unas clases de Teología en la Universidad Católica, cuéntanos, ¿cómo fue?

-Me invitaron de la Facultad de Teología los profesores de la Universidad Católica a conversar del tema de los abusos de la Iglesia. Esto fue en noviembre del año pasado y en ese escenario, hablando entre nosotros, fue el momento en que ella decide contar que fue abusada cuando joven.

-Estabas hablando de la psicología del abusado…

-Entre otras cosas. Estábamos metiéndonos a fondo en el abuso dentro de la Iglesia, el encubrimiento, y qué pasaba con las víctimas, ese tipo de cosas y ella pide hablar y cuenta frente a sus colegas en la facultad que sufrió un abuso severo durante mucho tiempo por un sacerdote.

-El informe de Waldo Bown, de 400 páginas, dice que (Poblete) abusó en estos 48 años de 22 mujeres, pero hay muchas denuncias que no pudieron poner en el papel, porque las mujeres no estuvieron dispuestas a declarar con nombre. Que había cuatro menores de edad y que mantuvo seis relaciones estables tipo Marcela Aranda. Y que una de ellas estaba viviendo un proceso parecido, porque estaba recién dándose cuenta de lo que había sido el abuso. ¿Puede haber otras mujeres que todavía están haciendo ese proceso?

-Sin duda. Esto estaba tan normalizado, que se vive un proceso paulatino de realmente resignificar las relaciones asimétricas, de una forma que se da cuenta que fue victima de maltrato y de abuso en que no fue una relación consentida entre dos personas.

-A la gente le cuesta creer, y se decía que podría haber sido un poco “hot” el padre Poblete, pero que no debía haber habido violaciones y mucha gente todavía no se cree el cuento de las violaciones masivas. El informe no lo da por hecho y dice que se pudo acreditar un aborto. ¿Qué seguridad tienes tú que efectivamente esos delitos se cometieron?

-Yo tengo en lo personal, para lo que valga la opinión de uno como abogado, la convicción completa. El informe de Waldo Bown dice que son verosímiles y les cree. Lo que pasa es que no pudo porque no tiene poder coercitivo para investigar. Investigó solo durante 6 meses. Pero no dice que no sea cierto. Cuando uno mira el patrón de conducta que describe Cristián Del Campo, uno ve que es al revés, que no solo es verosímil sino que esperable. Aquí hay una escalada de actos de seducción impropia de actos de acoso, vulneración de derechos, violencia física, abusos sexuales, violaciones, y lo otro solo aparece como algo natural posterior. Cuando ya privé de la dignidad y me comí la empatía con el otro, ya eso no tiene límites.

En seis meses pasaron de cero, de decir que nadie tenía un antecedente, a descubrir referencia de casi 50 mujeres que fueron de alguna manera violentadas en sus derechos, algunas en forma grave».

-El informe, cuando se refiere al padre Poblete, solo habla de conductas de abusos de poder, de conciencia y sexuales. En general evita usar la palabra delito y la violación o llevarla a abortar tres veces son delitos. ¿Hay una no aceptación de parte de los jesuitas de que estos son delitos graves y lo prefieren como diluir en conductas de abuso de poder?

-Algo de eso pudiese haber inconscientemente. Creo que la investigación que hizo Waldo Bown fue muy buena, para ser una persona que para efectos prácticos no tiene poderes especiales. No puede allanar lugares, no puede interceptar teléfonos, no puede hacer nada de eso. No hay que olvidar que él acredita 22 denuncias que le parecen verosímiles y fija un patrón de conducta, pero además recibe 24 denuncias indirectas. Es decir, declaran personas que dan cuenta de relatos de mujeres distintas de las 22 anteriores que habrían sido víctimas de algún tipo abuso o de maltrato sexual de parte de él. Estamos hablando de casi 50 casos que se lograron investigar que dan cuenta de 48 años de abuso, en un período de seis meses que investigó Waldo Bown. De ahí sale lo que dice Cristián Del Campo en su informe final, que ellos no acreditan algunas cosas de Marcela, pero las hallan verosímiles. Porque el patrón de conducta que surge es muy evidente. No hay que olvidar que cuando Marcela conoce al sacerdote Poblete, él ya tiene más de 60 años.

-¿O sea que tú dices que no estaba tan potente y seguía fregando?

-No, lo que me refiero es que ya venía con un patrón de conducta previo, no era un joven aprendiendo.

-El informe dice que «el testimonio de la señora Marcela Aranda ha sido considerado plausible en su integridad. ¿Hay otros antecedentes de violaciones masivas dentro de curas acusados de abusos sexuales? ¿En el caso de los maristas por ejemplo?

-Sí, efectivamente, no solo en el caso de los maristas, en particular en el caso de los maristas. Desde el punto de vista del trabajo de la Fundación Para la Confianza, y en particular de mi trabajo como abogado en el área, te diría yo que, desde hace mucho rato, desde la época de Karadima, que empezamos a tener testimonios de personas que nos decían que aquí se juntaban algunos sacerdotes, a veces con otros sacerdotes o con terceros desconocidos, y que se producían estos ataques múltiples a víctimas.

-Qué feroz, eso es la perversión de la peor película.

-Es que lo que pasa cuando tú le garantizas impunidad a las personas. Esto es como un experimento social. Tú quieres ver qué pasa con un grupo de hombres y les dices hagan lo que quieran, yo los voy a perdonar a través de la confesión y además no los voy a castigar penalmente, ahí tienen el resultado.

Ellos tenían la obligación de haber investigado y haber hablado con Poblete. Tengo la impresión que al tipo le tenían respeto o un temor reverencial, no se atrevieron a hacerlo».

-La gran desilusión del informe fue que no encontrara encubrimiento. El informe habla de «error ético». ¿Tú crees que hay encubrimiento y que podría llegar a probarse el encubrimiento?

-La buena noticia en que estamos todos de acuerdo, vale decir, las personas que han denunciado, en particular nuestro caso con Marcela, y la Compañía de Jesús, que esta es una decisión que tiene dar al final el Ministerio Público del Estado chileno. Ellos lo dijeron y está correcto. Ellos dicen no haber encontrado indicios de abuso, pero dicen que van a poner los antecedentes a disposición del Ministerio Público para que se pronuncien. Me parece raro cuando uno ve la descripción del patrón de conducta que ellos dicen que detectaron, con el hecho de que no haya habido encubrimiento. Porque cuando hablamos de encubrimiento estamos hablando de ocultamiento. De gente no solo que sabía, sino que ayudó a ocultar el tema. Cuando la propia Compañía dice que  dede 1960 a 2008, o sea por 48 años encuentra patrones de abusos. Me parece difícil de creer que una persona que estaba tan sujeta al escrutinio público… Porque esta no era un sacerdote que nadie conocía y que vivía en una zona oculta de Santiago. Es tal vez el jesuita más visible de esa época y nadie vio nunca ninguna de estas cosas. Yo creo que es raro, pero en fin, hay que investigarlo.

-En el informe ninguna víctima señaló haber comentado algún tipo de delito, abuso, violación o aborto a algún jesuita, lo cual lo estaría a ellos exculpando de encubrimiento, pero tú dices que igual habría encubrimiento.

-Creo que hay, pero mi opinión no vale nada, hay que investigarlo, para eso está el Ministerio Publico. ¿Por qué creo que hay encubrimiento? Los sacerdotes jesuitas, por ejemplo, cuando Marcela va a hablar con Juan Ochagavía en el contexto de la CVX, en las comunidades de vida cristiana que ellos tienen, en que los sacerdotes éticamente y legalmente están en posición de garantes de estos jóvenes. Son guías espirituales, son pastores, se autodesignan como padres de todo el mundo. Creo que es evidente que si aparece una persona y le dice «sabe que estoy en una relación con este sacerdote»… hay cuarenta años de diferencia de edad entre uno y otro. Esta es una jovencita claramente sin experiencia y me dicen eso… No le dijo lo del aborto, le cuenta que está angustiada que está con problemas producto de eso. Ellos tenían la obligación de haber investigado y haber hablado con Poblete. Tengo la impresión que al tipo le tenían respeto o un temor reverencial, no se atrevieron a hacerlo. En mi opinión, en un caso, podemos decir que es negligencia y un problema ético como dice la Compañía. Pero esto viene desde los años 60, ¿y nunca nadie más vio otra cosa?

«Yo creo que sí hay más violaciones»

-La Compañía dice que es un error ético, lo de Juan Ochagavía, que informó la denuncia de Marcela Aranda, el superior provincial, que minimizó los hechos y que no hizo nada por el cuidado de la víctima. Dice que el otro denunciante pidió no hacer nada, pero esos son los únicos que menciona el informe. Pero Benito Baranda ya señaló que a él le toco dos veces recibir dos denuncias de mujeres que habrían sufrido un ataque violento del cura Poblete. Y que él lo encaró. ¿Tú crees que esas negligencias se pueden transformar en responsabilidades penales?

-Hay que investigarlo a fondo. Lo que me cuesta creer es al revés: que me digan que hay un patrón sistemático de abuso y actos graves en contra de mujeres que se encuentran en una situación de inferioridad frente al sacerdote Poblete y que esto ocurrió durante 48 años y que nadie se dio cuenta. A mí me parece que no es creíble. Lo importante es que se investigue. Efectivamente es demasiado tiempo, son demasiadas víctimas, de las cuales tienen noticias al interior de la Compañía, demasiadas víctimas, casi 50 en este momento, como  para no investigar a fondo.

-¿Hay más violaciones?

-Yo creo que sí.

-En lo que leyó Del Campo a la opinión pública, no en el informe porque no lo conocemos, dos veces se menciona la palabra delito

-Creo que la Compañía está cometiendo un error. En estos casos parte de la sanación comunitaria y personal de las personas afectadas, hay que buscar la máxima transparencia en esto. Estos son temas de interés público, esto no es una cosa de morbo. Desde ese punto de vista, yo creo que, sin duda y nadie puede estar en desacuerdo, yo soy el primero en defender el derecho de una víctima. Y sin ningún interés de romper la confidencialidad, no parece creíble que eso implique no conocer el informe. Uno podrá borrar todas las referencias que individualicen a la persona, pero ¿cómo no se va a poder conocer el informe? Aquí había una persona que ha ejercido un poder sobre la comunidad no solo jesuita, sobre todo el país, era un persona amiga de los Presidentes y grandes empresarios. Es fundamental, aquí hay heridas individuales y colectivas, el que reemplacemos la fantasía y la opinología por hechos.

-Lo que pasa es que nada va a ser muy concreto en la medida en que todas las denuncias son anónimas, salvo la de Marcela Aranda

Yo hallo raro que la única denuncia no anónima sea la de Marcela. Porque en mi oficina y en la fundación recibimos víctimas de estos delitos, muchas de ellas muertas de susto diciendo que quieran actuar de forma anónima. No nos cuesta mucho, a gran parte de ellas, decirles «usted no ha hecho nada incorrecto, hable y recupere su dignidad hablando y nosotros la protegemos». Además, hay protecciones legales, los medios de comunicación no pueden llegar y publicar los nombres de las víctimas salvo que ellas consientan. No nos cuesta mucho. Por eso es raro que todas sean anónimas.

-¿Que les diría tú a  esas 21 mujeres que no quisieron dar su nombre y esas 24 que no fueron incorporadas sus denuncias porque no quisieron declarar, para que fueran a la Fiscalía a declarar, cuando además tú sabes que en la Fiscalía se filtra todo?

-Las protecciones legales son múltiples. Y los medios tiene prohibición legal, si es una víctima de delitos de abuso sexual, de publicar el nombre. A veces lo hacen cuando aparecen agencias de comunicaciones apoyando a los abusadores que dicen que hay  linchamiento, todos estas cosas raras que han pasado y ahí exponen a las víctimas y las atacan, como pasó con el caso de Nicolás López. Primero, hay que apoyarlas, empatizar con lo que ellas sienten y con la angustia que tienen. Pero entender que hay camino para recuperar su dignidad

El sistema penal también sana a las personas con la investigación, aun cuando estén prescritos. Pero como he dicho varias veces, hay que exigirle al Estado que seriamente investigue estos fondos y nos diga qué pasó».

-¿Qué va a hacer la Fiscalía si los delitos están prescritos?

-No sabemos que están prescritos, suponemos que están prescritos.

-Pero si el padre murió hace 10 años…

-Puede haber aquí, sobre todo con la cosa grupal, o con el encubrimiento, puede haber un grupito de personas que siguió actuado después. Si pillamos un delito que no haya prescrito, permite ir hacia atrás. Lo más probable es que estén prescritos, pero no es seguro. En segundo lugar, el sistema penal también sana a las personas con la investigación aun cuando estén prescritos. Pero como he dicho varias veces, hay que exigirle al Estado que seriamente investigue estos fondos y nos diga qué pasó.

-¿ Y tiene sentido cuando está muerto el cura?

-No estamos investigando solo al cura.

-Crees que estamos investigando a los encubridores.

-Entre otras cosas, pero hay coautores además, que no sabemos quiénes son, pueden ser muy viejos o no, puede que estén vivos o no, pero no hay que tener conjeturas, hay que investigarlo. Por eso que no es relevante que esté muerto.

-¿No se están generando expectativas que después no se puedan cumplir? 

-No es difícil investigar estas cosas. En seis meses pasaron de cero, de decir que nadie tenía un antecedente, a descubrir referencia de casi 50 mujeres que fueron de alguna manera violentadas en sus derechos, algunas en forma grave. Y eso fue hecho en seis meses por Waldo Bown que no tenía ninguna herramienta coercitiva. Imagínate el Estado que tiene la posibilidad de allanar casas, tiene la posibilidad de encarcelar personas, el Estado chileno puede exigirle a un testigo, aunque esté prescrito el delito, que le diga la verdad, y si pilla mintiendo a un testigo hoy lo puede encarcelar por falso testimonio.

-Se requiere que esas 48 mujeres vayan a la Fiscalía

-No es necesario que vayan todas, si tampoco hay que estresarlas. En el caso de Karadima saltó de la duda completa, hasta ocho víctimas que no se conocían entre ellas. Ahí cuando ya apareció gente y no conocían a las otras y describían lo mismo, la similitud era completa. Cuando se trata de casos seriales, no son difíciles de investigar y no son únicos, sino que acá hay un patrón no solo dentro de la Compañía de Jesús, este no es el único caso, sino que hay un patrón dentro de la Iglesia.

-De hecho, parece que la investigación penal del caso Poblete empezó dentro del caso Marista.

-Así me enteré el otro día, cosa que no sabía. Hay una descripción de testigos múltiples de unas situaciones terribles.

 

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