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Publicado el 06 de febrero, 2019

Joseph Ramos: «Para los años venideros necesitaremos modificar políticas si se quiere sostener un crecimiento de 4%»

Autor:

Bastián Garcés

El economista plantea que 2018 «giró sobre la promesa de cambios y este año se tendrán que mostrar algunos», porque si no «se arriesga que la economía se desacelere». El presidente del Consejo Nacional de Productividad además postula que la Reforma Tributaria debería eliminar exenciones impositivas.

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Bastián Garcés

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Este martes el Banco Central dio a conocer las cifras del Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec), informe que dio cuenta que durante diciembre la economía creció un 2,6% en doce meses, y acumuló una expansión del 4% durante 2018.

Para el economista y presidente del Consejo Nacional de la Productividad, Joseph Ramos, esta cifra representa un mayor crecimiento que en años anteriores, pero que durante el «el último trimestre las cifras han estado en torno al 3%». Es por esto que el ex decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile señala que para poder mantener estos números  «no solo se necesita más inversión, sino que también mejoras en la productividad, y si bien estas dependen del sector privado, hay políticas que se pueden tomar para estimularla«.

El ex director de la división de Desarrollo Productivo y Empresarial de la CEPAL postula que una de las medidas que se podría tomar sería que en la Reforma Tributaria se eliminen las exenciones impositivas. «Son regresivas, desde el punto de vista de equidad, no son buenas para la inversión y son maneras elegantes de eludir impuestos«, afirma.

-¿Cómo evalúa el crecimiento acumulado del 4% del Imacec?

-Es un crecimiento mayor que en años anteriores, pero la mala noticia es que está desacelerando. No hay que tomar diciembre como una muestra ni nada por el estilo, pero en el último trimestre las cifras han estado en torno al 3% y no al 4%. Esto nos sugiere que este 2019 las proyecciones que se dan ya no son de 4% sino que entre 3% y 3,5%. Detrás del crecimiento de 2018, yo diría que la economía empezó a repuntar a fines del gobierno de la ex Presidenta Michelle Bachelet porque el precio del cobre estaba subiendo y las expectativas mejoraron significativamente con la elección del Presidente Sebastián Piñera. Las expectativas son claves en esto porque si la gente cree que el futuro va a ser mejor empieza a gastar más, y en la medida que lo hacen se produce más empleo. Es un círculo virtuoso. Entonces, en 2018, aunque no hubo ninguna política nueva se condujo a este crecimiento, pero para los años venideros ya estamos viendo que se van a necesitar modificar políticas si se quiere sostener un crecimiento de 4% o mayor, si no se hace nada probablemente vamos a ir desacelerando al 3%. Necesitamos políticas que aceleren la inversión, el Ministerio de Economía ha creado la Oficina de Grandes Proyectos para hacerlo, la minería se está destrabando, así que va a haber un incremento en la inversión, pero uno quisiera políticas que también mejoren la productividad y esas son cosas de mayor envergadura.

-El crecimiento acumulado del 4% refuerza otras cifras económicas positivas, como el aumento en el salario o el IPC negativo.

-En el empleo la situación es un poco mixta, uno tiene que ver las cifras administrativas del sistema de pensiones, porque las cifras del INE no son tan positivas en ese sentido. Los salarios sí han crecido en torno al 2%, pero eso porque se creció al 4%, ¿qué pasa si crecemos un 3%? Lo que estoy diciendo es que el último trimestre el crecimiento ha estado en torno al 3%. No solo se necesita más inversión, sino que también mejoras en la productividad, y si bien estas dependen del sector privado, hay políticas que se pueden tomar para estimularla.

El Ministerio de Economía ha creado la Oficina de Grandes Proyectos, la minería se está destrabando, así que va a haber un incremento en la inversión, pero uno quisiera políticas que también mejoren la productividad y esas son cosas de mayor envergadura».

-Usted menciona el tema de hacer cambios, ¿cuál es la importancia que tienen las reformas del gobierno, como la Laboral o Tributaria, para mantener este impulso?

-El gobierno ha dicho que la reforma tributaria va a ayudar a la inversión. Si fuera el caso, este sería un factor positivo. Ahora, no me es obvio que vaya a aumentar significativamente la inversión con las medidas anunciadas. Una simplificación tributaria puede ayudar, pero no me es obvio que en vez de descontar dos tercios de lo que pagan sean tres tercios y la gente destine el grueso de esto a la inversión. Es un sacrificio tributario fuerte, US$800 millones para conseguir US$200 o 300 millones de inversión, hay que revisar la eficacia de la medida. Tiene que compensarse con alza en otros tributos, que podrían ser dañinos para la inversión. Mi esperanza, en la Reforma Tributaria, es que cualquier ajuste que se haga en vía de la integración se compense a través de la reducción en exenciones. Las que a mi modo de ver son regresivas, desde el punto de vista de equidad, no son buenas para la inversión y son maneras elegantes de eludir impuestos.

No solo se necesita más inversión, sino que también mejoras en la productividad, y si bien estas dependen del sector privado, hay políticas que se pueden tomar para estimularla».

-Se ha comentado que a nivel internacional Chile volvió a ser un país competitivo gracias a estas expectativas y a las reformas prometidas, ¿comparte este diagnóstico?

-El gobierno de Sebastián Piñera es visto, y correctamente, como más amigable por el sector privado. Es por eso que aunque no tome ninguna medida nueva, sí genera tendencias para mayor inversión, tanto la internacional como la nacional. Ahora se necesita más que eso, uno tiene que no solo aparentar ser amigable, sino que tiene que tomar medidas que de verdad cambien algo. Te voy a dar un ejemplo, en 2018 no hay ninguna medida significativa que tomó el gobierno y sin embargo la economía creció un 4%, pero muchas de las expectativas de los consumidores, inclusive de los empresarios, han venido cayendo los últimos meses, y si se ponen menos optimistas van a incidir en el consumo, en la producción y en el empleo.

-¿Este año debería ser clave para el gobierno para afianzar las expectativas y transformarla en realidad?

-Es una buena manera de ponerlo. El año pasado giró sobre la promesa de cambios y en este 2019 se tendrán que mostrar algunos cambios porque si no, se arriesga a que la economía se desacelere, no digo a 2%, pero a 3%.

-¿Cuáles deberían ser las medidas que debería tomar el gobierno para concretar estas expectativas que ha creado?

-Deben ser medidas que vayan a potenciar la productividad, esas son las medidas centrales que se tiene que tomar. Estimular la inversión y ahí depende mucho, por ejemplo, si uno elimina las exenciones tributarias que facilitan la elusión. Si uno toma medidas para la productividad en distintos ámbitos, eso se va a jugar al tiro porque la economía crece porque hay más inversión, mayor mano de obra y mejor productividad.

El año pasado giró sobre la promesa de cambios y en este 2019 se tendrán que mostrar algunos cambios porque si no se arriesga a que la economía se desacelere, no digo a 2%, pero a 3%».

-Durante enero pasado, el Consejo Nacional de la Productividad dio a conocer su informe anual sobre la materia en el que indicó que la productividad chilena agregada creció en un 1,3% en 2018. ¿Qué impacto tiene esta cifra?

-Ese aumento se basó mucho en un gasto mayor que hizo la gente, no es obvio que fue por un uso más eficiente. Lo que pasó es se ocupó la capacidad subutilizada, se fue más eficiente, pero eso no puede girar permanentemente. Se tiene que ampliar la capacidad, además de hacer que sea más eficiente. El propio ministro Larraín lo reconoció. Es difícil que se vaya a repetir ese aumento de productividad en los años venideros, su desafío es que sea así.

-El ministro Felipe Larraín dijo, luego de darse a conocer esta cifra, que estábamos en presencia de un círculo virtuoso, una economía que crece con una inflación controlada. ¿Comparte esa apreciación?

-Eso es cierto, pero creo que el círculo se está haciendo un poquito menos virtuoso. He notado en las encuestas de expectativas que la confianza al consumidor ha caído en la segunda mitad del año, así como la confianza en el empresariado. Ahora, esas cosas pueden revertirse, pero si no se advierten pueden generar que el 2019 no vaya a ser tan bueno como el 2018.

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