Actualidad Informativa es presentado por:
Publicado el 27 de octubre, 2018

Haciendo patria en el siglo XXI: los “colonos” que encontró Ampuero en su viaje al fin del mundo

Autor:

Mariela Herrera

Un matrimonio que envasa el agua más pura del planeta en Isla Navarino, un grupo de artistas que “porfían” por potenciar la cultura frente al Estrecho de Magallanes y la última yagana que mantiene viva su etnia. Estas fueron algunas de las experiencias que conoció el canciller en el viaje de cuatro días que realizó al extremo sur del país. Todo esto, en el marco de una excursión político-estratégica con miras a la proyección antártica de Chile.

Autor:

Mariela Herrera

Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Jaime Cárcamo los miraba con atención. A diferencia de otros viajeros que habían pasado por su restaurante Wulaia, un grupo de científicos tomaba solo jarras de agua mientras conversaban en una de las mesas del local. No pedían ninguna otra cosa para beber. Fiel a su costumbre de interactuar con los clientes, Cárcamo se acercó a quienes lo tenían algo intrigado.

¿Por qué no les atraía otra bebida? Pues porque pocos días antes habían descubierto que el agua de Puerto Williams, ubicada al norte de la isla Navarino, era la más pura del mundo. El hecho fue certificado por especialistas de la Universidad de Magallanes y de la Universidad de North Texas. De esta escena han transcurrido algo más de dos años. Y hoy Jaime Cárcamo y su esposa Gabriela Chávez tienen una pequeña planta semi industrial en donde realizan un proceso de purificación del agua potable -que ya viene con la pureza que surge desde las montañas Dientes de Navarino- y la embotellan para su comercialización.

En la temporada pasada vendieron 3 mil y esperan llegar a las 50 mil entre lo que queda del año hasta abril, meses con mayor presencia de turistas tanto nacionales como extranjeros.

La historia, que Cárcamo comparte con “El Líbero”, se la relataron hace unos días al ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Ampuero cuando llegó al restaurante en medio de su “expedición” de cuatro días por el extremo sur de Chile. En la espontánea conversaicón, el matrimonio le planteó al canciller de qué forma se las ingenian para sacar adelante su negocio, cómo vieron una oportunidad con el agua -“que mucha gente la está comprando como souvenir”- y le plantearon la necesidad de mejorar la conectividad en la zona. De hecho, fue ese uno de los temas clave del viaje del secretario de Estado: darle un sello político-estratégico a las obras de conexión que están proyectadas en el lugar. Una de ellas es lograr, con el avance de la ruta Y 35, bajar las 34 horas que demora viajar desde Punta Arenas a Puerto Williams, vía marítima, a 12 horas.

El objetivo del viaje de Ampuero fue hacer un scanner del extremo austral e imprimirle un “sello y valor de política exterior” a las distintas obras que en el lugar se realizan y otras que están aún pendientes. Estas, cuentan desde Cancillería, no solo ayudarán a conectar el país sino que también fomentar diversas actividades como el turismo, facilitar el comercio y abaratar los productos que necesitan quienes son los nuevos colonos del siglo XXI.

El sello antártico de Chile

El alcalde de Cabo de Hornos, Patricio Fernández (DC), prácticamente se bajó del avión que lo llevaría a una reunión de trabajo cuando supo que el ministro de RR.EE. llegaría a la zona. “Acá hacemos soberanía”, relata la autoridad local a “El Líbero”. “No solo por la presencia en este lugar estratégico sino porque acá estamos en la zona subantártica, a una hora en avión de la Antártica”, subraya Fernández.

El edil le planteó al ministro los diferentes desafíos que enfrentan, como el que se acelere la construcción del puerto multipropósito para la zona. Si bien al alcalde no le gustan las comparaciones que se hacen con Ushuaia en Argentina, sí está consciente que esas obras pueden ubicar a Puerto Williams como un lugar estratégico como conexión a la Antártica.

El viaje incluyó una visita al Parque Etnobotánico Omora y sirvió para que el ministro tomara nota del trabajo científico y de cuidado al medio ambiente y a la biodiversidad que se realiza en el lugar. Y hubo una infaltable parada: la casa de Cristina Calderón, o conocida por todos como la “abuela Cristina”, última yagana y reconocida en 2009, por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, como “Tesoro Humano Vivo”. Con algo más de 90 años, es la última persona que conserva la lengua de su etnia y gran parte de su cultura. “Tuvieron una conversación muy particular”, relata el alcalde. “Es muy importante que las autoridades la conozcan”, remata este sureño por adopción, puesto que llegó en 2002 desde Santiago a Punta Arenas. De allí, luego de tres días de navegación, Fernández llegó a Puerto Williams para hoy ser uno más en la capital de la provincia de la Antártica.

Más al norte, en Punta Arenas, Ampuero tuvo un distendido encuentro con un grupo de artistas y gestores culturales en la Casa La Porfía. Los anfitriones fueron Andrea Araneda, Pablo Quercia y Paola de Smet d’Olbecke y en la informal reunión le contaron al también escritor el trabajo que realizan “haciendo patria” desde el Estrecho para difundir la cultura. Hablaron sobre las seis Ferias que ya han realizado y cómo preparan una exposición en conjunto con artistas argentinos. “Que un ministro se entere de lo que les pasa a los que vivimos en la frontera es muy positivo”, cuenta Paola de Smet d’Olbecke. Y ejemplifica algunas realidades que le contaron al ministro, como que para sacar una obra de Punta Arenas y exponerla en Argentina muchas veces deben llevarla a Santiago para que el Museo de Bellas Artes les dé un timbre. El apoyo del Estado, políticas públicas con los vecinos y la amplia gama artística de la zona fueron parte de la conversación.

Ya de regreso a Santiago, Ampuero tuiteó: “El potencial de nuestra zona austral es inmenso. Su gente, paisaje, turismo y posibilidad de consolidarse como plataforma hacia la Antártica, para incrementar el desarrollo, ciencia y tecnología. Política exterior nace de zonas extremas y su valor estratégico”.

De este modo, tras conocer el agua “más pura del planeta” que le dieron en Wulaia, o probar las centollas en Porvenir, de un emprendimiento apoyado por Pro Chile, y conversar con diversos “colonos del siglo XXI”, el ministro y su equipo ya empiezan a diseñar una estrategia para desarrollar la tríada “tierra, mar y hielos” del extremo sur de Chile.

 

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: