Publicado el 23 de febrero, 2020

Fulvio Rossi: «Si seguimos por el camino de la intolerencia el proceso constituyente corre peligro»

Autor:

Sofía Del Río

El ex senador por la región de Tarapacá plantea que el Partido Socialista debe ser el articulador de la oposición y que «no tiene que rendirle cuentas ni al PC ni al FA». Señala que en la crisis de los últimos meses estas fuerzas han mostrado su faceta «totalitaria». Es por esto que dice lamentar que militantes de su ex colectividad «se sienten avergonzados y le rinden una especie de pleitesía a esta otra izquierda que yo digo, no democrática». Sobre la propuesta de la DC, para ser candidato a gobernador por su región, confiesa estar en «reflexión».

Autor:

Sofía Del Río

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Fulvio Rossi militó 30 años en el Partido Socialista y desde el 2017, año en que perdió la elección senatorial, se encuentra alejado de la política activa. Actualmente trabaja como traumatólogo en el Hospital Salvador, sin embargo, se encuentra analizando propuestas como ir como gobernador por Tarapacá luego de que la Democracia Cristiana se lo propusiera.

El ex senador cuenta que echa de menos a la izquierda democrática, que su sector «no ha sido capaz de rechazar categóricamente la violencia», y que en esta crisis «el Partido Comunista ha mostrado su faceta totalitaria al igual que algunas facciones del Frente Amplio». Estas son algunas de las razones de por qué cree que el PS debe tomar un rol articulador y no «renegar» de su historia. 

En conversación con El Líbero Rossi aborda estos y otros temas, como la propuesta de la DC para que sea candidato a gobernador regional por Tarapacá.

-¿Ha tenido conversaciones con la DC?

-Sí y no solo con la DC, pero le agradezco a la Democracia Cristiana  la confianza. Me han planteado la posibilidad de ser candidato a gobernador regional de Tarapacá por la alta votación que saqué en la última elección y por el respaldo que tengo hoy día en la región que es bien importante

-¿Simpatiza usted con la DC?

Siempre fui un hombre de la Concertación, un socialista dentro de la Concertación, pero valoro que un partido político me ofrezca un espacio como el que se me ha ofrecido. En su minuto tomaré las decisiones correspondientes, pero evidentemente que si llego a ser candidato seré por una coalición, y espero generar una mayor transversalidad, porque creo que hay que terminar con la lógica buenos y malos en la política. Sobre todo en las regiones, especialmente cuando tenemos una ley que le da pocas atribuciones a los gobernadores regionales. Por lo mismo será crucial generar transversalidad, que seamos capaces de construir puntos de encuentro con la derecha y con otros sectores a nivel regional porque, de lo contrario, va a ser muy difícil avanzar con la legislación actual en materia de descentralización.

-Ahora está en veremos lo que pase con la elección de gobernadores…

-Veo difícil que se suspenda la elección porque sería muy impresentable. Evidentemente todos sabemos que hay razones políticas electorales detrás para querer suspender estas elecciones. Todos sabíamos cómo era la ley, lo discutimos en profundidad, algunos manifestamos nuestros reparos en su minuto, pero hay un cronograma y debiese respetarse. Ahora, veremos qué pasa.

Es muy importante hoy día más que nunca ser coherente y no pactar con quienes uno tiene diferencias irreconciliables».

-¿Usted ha pensando en militar en la DC para ocupar algún cargo de representación pública? 

-No, nunca se me ha planteado y yo no he pensando militar en ningún partido. Me ofrecieron llevarme dentro de su lista de gobernadores, pero me imagino que habrá un proceso de negociación con otras fuerzas políticas democráticas. Para mí es muy importante llegar a acuerdos, más allá de los pactos electorales, porque solo por temas electorales es pan para hoy y hambre para mañana.  Lo prefiero así, y eso fue lo que pasó en la última elección: preferí ir independiente que llegar a acuerdo con algunos grupos minoritarios que me habrían dado los votitos que me faltaron para salir electo. Es muy importante hoy día más que nunca ser coherente y no pactar con quienes uno tiene diferencias irreconciliables.

-Entonces no está cerrado a volver a la política.

-No, no me cierro, a mí la política desde niño me ha gustado y es un tema que he estado reflexionando, pero tampoco siento que haya tanto apuro para tomar una decisión hoy día mismo. Sigo cumpliendo un rol social importante, trabajando en un hospital público y trato de ayudar a que las cosas de la salud pública mejoren desde mi especialidad.

Es un retroceso democrático el validar la violencia como un método de acción política».

-¿Cuál es su opinión de la crisis que comenzó el 18 de octubre?

-En el país se ha generando un cierto sentido común de que hay muchas injusticias que tienen que ver básicamente con la desigualdad de oportunidades, y que hay que corregirlo, y a partir de eso espero que toda esa energía, la cual es positiva, transformadora, pueda justamente canalizarse de una manera institucional, avanzando como país, pero sin retroceder tampoco. 

-¿En qué sentido retroceder?

Si para terminar con las injusticias se utilizan mecanismos que son injustos como por ejemplo la violencia, porque es difícil justificar cierta clase de violencia en el contexto que estamos viviendo como una herramienta para lograr paz social, es una contradicción en sí mismo. Entonces, por eso digo que ojalá toda esta energía positiva de cambio, se pueda canalizar por vías democráticas, eso es muy importante. La democracia tiene que ser el espacio donde los chilenos y sus representantes nos pongamos de acuerdo en qué es lo que queremos para el futuro, pero indudablemente que es un retroceso democrático el validar la violencia como un método de acción política.

-¿Usted cree que transversalmente, la clase política ha estado a la altura?

-En general, con excepciones ha habido grandes déficits. Por un lado, la derecha por haber sintonizado tardíamente con este nuevo Chile que surgió, y por otro lado, una izquierda que ha sido incapaz de no solo condenar la violencia, sino tener acciones que vayan justamente en esa dirección. No sacamos nada con el discurso vacío de decir «yo apoyo las demandas sociales, pero estoy en contra de la violencia» sin hacer nada respecto de aquello, incluso muchas veces simplemente validándola o terminando el Congreso en un campo de batalla. El problema es que podemos perder una valiosa oportunidad que tiene el país para realizar transformaciones que hagan de Chile un lugar más justo, pero no vamos a transformar a Chile en un país más justo por la injusticia como la violencia, porque habitualmente la violencia a quienes más afecta es a la gente más humilde.

-¿Entonces considera que la izquierda no ha rechazado de forma categórica la violencia?

-Todo lo que ha sido destrucción de transporte público, y otro tipo de bienes y servicios, a los que más afecta son a los sectores más modesto, y eso me ha tocado verlo en mi práctica profesional en el propio hospital. Y ahí la izquierda no ha sido capaz de rechazar categóricamente la violencia, porque por ejemplo hoy día nadie se pregunta qué pasa con la gente que vive en sectores como Plaza Italia, que no puede salir de sus casas, que están respirando un aire irrespirable, que locales no pueden abrir y eso genera desempleo. Hay que sacar de la ecuación a los delincuentes y a la gente que promueve la violencia. Yo entendí que hay un  pacto político  por una nueva Constitución y por la paz en Chile, y espero que todos los partidos estén a la altura.

-¿Y cómo evalúa la labor del gobierno en estos meses?

-El gobierno ha sido completamente ineficaz en todo sentido. Ineficaz para hacerse cargo de las demandas sociales y construir una agenda más amplia, profunda y con mayor relato, y también ha sido incapaz de preservar el orden público, porque convengamos que es al gobierno al que le corresponde preservar el orden público.

La izquierda no ha sido capaz de rechazar categóricamente la violencia porque, por ejemplo, hoy día nadie se pregunta qué pasa con la gente que vive en sectores como Plaza Italia».

-¿Qué le faltó a la agenda que presentó el gobierno post 18 de octubre?

La agenda no tiene un relato, es una suma de medidas -muchas veces inconexas- que no le hacen sentido a la gente. Creo que tiene que haber transformaciones mucho más profundas que sean una con otra coherentes respecto de qué clase de sociedad se quiere construir. Pero yo no estoy por tesis refundacionales, creo que Chile en los últimos 30 años avanzó muchísimo.

-¿O sea el modelo no está en cuestión?

-Yo no sé, este modelo chileno ha sufrido muchas transformaciones e indudablemente que requiere de muchas más correcciones, pero Chile en los últimos treinta años avanzó. Me llama la atención que quienes participaron activamente y con renta, con sueldo remunerado por parte del Estado durante los gobiernos de la transición, hoy día renieguen de sus propios logros por un error de visión, o simplemente por conveniencia. Pero por cualquier razón, me parece que es una torpeza políticamente porque pocas personas o pocos países que ven a Chile pueden desconocer lo que se avanzó en los últimos 30 años.

«El Partido Comunista ha mostrado su faceta totalitaria al igual que algunas facciones del Frente Amplio»

-¿Cómo ve el escenario para marzo? ¿Cuál será el rol que jugará tanto el oficialismo como la oposición?

-Los políticos están para representar a la ciudadanía, y espero que tanto gobierno como oposición sean capaces de construir puentes de entendimiento para lograr avanzar en el tema constitucional, porque efectivamente una de mis preocupaciones es el clima que se ha generado de intolerancia, porque hay una gran intolerancia, una incapacidad de entender que las ideas del otro también son legítimas. Se ha instalado un discurso moralizante donde se considera que lo único éticamente aceptable es lo que yo pienso, lo que yo digo y planteo, y no el otro. Si seguimos por ese camino, indudablemente que corre peligro el proceso constituyente. Este es un país en donde hay visiones distintas y si esas visiones no conversan, se va a profundizar una crisis. Si hay una crisis institucional y si los partidos no están a la altura, si no son capaces de conducir este proceso, indudablemente que se genera el espacio para líderes populistas, de ultra izquierda y de ultra derecha.

-Pero el acuerdo ya está zanjado desde noviembre

-Pero eso es un hito, los acuerdos tienen que traducirse en un proceso, en un proceso en donde tiene que haber coherencia entre lo que yo firmo, planteo, digo y hago, y eso es lo que uno no nota

Me llama la atención que quienes participaron activamente y con renta, con sueldo remunerado por parte del Estado durante los gobiernos de la transición, hoy día renieguen de sus propios logros».

-¿Usted cree que efectivamente hay un bloque que constituye la oposición?

-Creo que el Partido Comunista ha mostrado su faceta totalitaria al igual que algunas facciones del Frente Amplio, en el sentido que desde el día uno trataron de llevar la situación a un extremo, de tal forma de quebrar la institucionalidad y botar al Presidente que Chile eligió. Ese ha sido el discurso más público, y yo echo de menos a otra izquierda, que lo ha planteando Ricardo Nuñez, José Miguel Insulza, personas que nadie podría apuntar con el dedo, que tuvieron un rol muy relevante en la recuperación de la democracia, vivieron lo que es la dictadura. Hay que escuchar a los más viejos porque saben que la democracia cuesta mucho recuperarla cuando se pierde, y desde ese punto de vista. el rol del Partido Socialista ha sido más bien reservado. Creo que el Partido Socialista está llamado a ser un gran articulador de la izquierda democrática y no tiene que sentirse avergonzado de ser un partido democrático, y no tiene que rendirle cuentas al Frente Amplio y menos al PC. El PS debería sentirse orgulloso de su historia y de lo que ha hecho en estos últimos 30 años, pero siento  que sus propios militantes, quienes trabajaron en muchos cargos públicos, remunerados, que vivieron gracias a la Concertación, hoy día reniegan de su historia y se sienten avergonzados y le rinden una especie de pleitesía a esta otra izquierda que yo digo, no democrática

El Partido Socialista está llamado a ser un gran articulador de la izquierda democrática y no tiene que sentirse avergonzado de ser un partido democrático, y no tiene que rendirle cuentas al Frente Amplio y menos al PC».

-¿Qué opina respecto a la conducción de la mesa del PS en este último tiempo?

-Álvaro (Elizalde) tiene que asumir un rol mucho más protagónico, en darle conducción a este proceso, y en representar a esta izquierda que es muy grande. Hay una izquierda democrática que se siente de alguna manera abandonada, hay un sector de la ciudadanía que siente que los partidos de izquierda no lo están representando, y que somos de izquierda. Espero del partido del Partido Socialista sea el gran representante de esta izquierda democrática.

-José Miguel Insulza recibió críticas desde el mismo PS en el episodio de la acusación constitucional contra el intendente…

-Hay mucha intolerancia. Me llama la intención que una persona no pueda utilizar su cerebro ni su conciencia para tomar  decisiones, y que cada vez que una persona tiene una opinión distinta al resto que sea tratado de traidor. O sea, no veo una capacidad intelectual de argumentar y de generar instancias de debate democrático en donde se respeten las ideas de los demás. 

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