Publicado el 23 de julio, 2020

Fernando Barros: «Es una estocada a la credibilidad del Estado de Derecho y el funcionamiento de las instituciones»

Autor:

Bastián Garcés

«Han puesto un manto de dudas sobre la posibilidad de nuestro país para superar en tiempos razonables las terribles consecuencias de esta pandemia», afirma el abogado tributarista y consejero de la Sofofa sobre la reforma constitucional que fue aprobada este miércoles en el Senado. Respecto al proyecto que busca establecer un impuesto a los «súper ricos» que será analizado hoy en la comisión de Constitución de la Cámara de Diputados, Barros afirma que «pareciera que el único lugar donde el mundo político insiste en espantarlos es en nuestro país».

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Bastián Garcés

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«No estamos viviendo solo una pandemia como el coronavirus, sino que estamos en una verdadera pandemia de irresponsabilidad política», analiza el abogado Fernando Barros luego de que la reforma constitucional que permite el retiro del 10% de los fondos previsionales fuera aprobada por el Senado la noche de este miércoles por 29 votos a favor, 13 en contra y 1 abstención.

En conversación con El Líbero el abogado tributarista y consejero de la Sofofa plantea que «aquí hay una estrategia de un verdadero sabotaje a la recuperación económica del país» y asegura que «se ha ido generando un ambiente de ingobernabilidad». Además, el especialista aborda el proyecto de ley que establecería un impuesto del 2,5% a los «súper ricos», que hoy será analizado en la Comisión de Constitución de la Cámara Baja. Sostiene que «el que ahora se ponga en tabla para ser discutido sin haber declarado de plano la inadmisibilidad significa que hay un coqueteo con la violencia y el desorden institucional».

-Este miércoles se aprobó el retiro del 10% de fondos previsionales en el Senado. ¿Qué impacto puede tener este proyecto de ley para el sistema de pensiones?

-Estamos entrando en un momento política e institucionalmente, pero también desde el punto de vista de perspectiva, muy grave, porque la sola forma como se han hecho las cosas ya ha sido denunciada por personas de distintas líneas de pensamiento como resquicios, abusos y trampas. Han puesto un manto de dudas sobre la posibilidad de nuestro país para superar en tiempos razonables y en condiciones positivas para todo el mundo, las terribles consecuencias de esta pandemia. Aquí hay una clara violación del espíritu y letra de nuestro ordenamiento constitucional y si esto lo sumamos a otras iniciativas que se están disparando de una manera irresponsable y muy populista, se ha ido generando un ambiente de ingobernabilidad.

Cualquier persona que ve estas trampas en materia constitucional, ve con angustia si es que en este ambiente vamos a empezar eventualmente a discutir una nueva Constitución».

Eso, sumado al coqueteo de sectores políticos con la violencia del caos social de octubre, la amenaza de senadores en ejercicio al Presidente prácticamente de una revuelta social, o un derrocamiento para el evento de quien utilizara las herramientas que la Constitución le otorgue… lo que se busca generar es un ambiente de desconfianza que afecte la inversión y la posibilidad de este país para recuperarse económicamente de la crisis causada por la pandemia. Claramente es una estocada a la credibilidad del Estado de Derecho y el funcionamiento de las instituciones. Cualquier persona que ve estas trampas en materia constitucional, ve con angustia si es que en este ambiente vamos a empezar eventualmente a discutir una nueva Constitución. Esto genera que si una persona tiene que tomar una decisión de inversión de mediano a largo plazo en Chile, claramente lo va a pensar porque no están dadas las condiciones para apostar por Chile hoy.

Lo que se busca generar es un ambiente de desconfianza que afecte la inversión y la posibilidad de este país para recuperarse económicamente de la crisis causada por la pandemia».

-Expertos han sostenido que para recuperar la economía se necesita certidumbre, considerando este panorama ¿existe esta condición?

-Creo que aquí hay una estrategia de un verdadero sabotaje a la recuperación económica del país. La perspectiva de que Chile podría tener la fortaleza para que una vez dominado el virus, en cuanto a pandemia, pudiéramos empezar a recuperarnos económicamente, se va alejando en el tiempo, pero no porque no existan los medios, el emprendimiento o la voluntad, sino porque hay una acción que está demoliendo los cimientos necesarios para que un emprendedor se pare y tome riesgos. Esos cimientos son un Estado de Derecho claro, el respeto a las instituciones y un funcionamiento del ordenamiento jurídico. Y eso hoy está siendo amenazado.

-Chile se ha caracterizado por ser un país con instituciones bastante estables durante los 30 o 40 años, usted plantea que se ha generado un cambio en el último tiempo, ¿en qué consiste?

-Aquí hay una situación muy clara. Hay un gobierno que está en una situación de segundo período después de un primer período con unos éxitos indudables, una recuperación económica enorme con un crecimiento promedio del 5%, a lo cual le sigue un gobierno que puso arriba de la mesa un discurso de confrontación y setentero que generó un debilitamiento de las confianzas. El Presidente Piñera fue elegido no solo por su capacidad y por la posibilidad de repetir los éxitos, sino que porque mostraba una línea de compromiso con el desarrollo. Frente a eso desgraciadamente aquí las cosas no se dieron a la velocidad que muchos esperaban. Hubo una ruptura por frustraciones, asociamientos, por diversos motivos, algunos justificados y otros definitivamente por razones políticas que han generado una duda sobre nuestro país. Frente a esas situaciones de violencia, el mundo político no supo responder. Vamos a estar de acuerdo o no por la forma en que el gobierno reaccionó, pero claramente el mundo político no supo rechazar la violencia de manera clara y categórica como hemos visto en otros países donde también ha habido episodios de violencia. Eso, sumado a lo que está pasando ahora que es una verdadera debacle institucional desde el punto de vista de las iniciativas de los parlamentarios que están proponiendo. Se genera una sensación de caos, de ingobernabilidad que está afectando el desarrollo del país y está afectando la posibilidad de que salgamos de una manera expedita, porque los fundamentos son positivos, el mundo no está sufriendo una crisis financiera, lo que hay es una crisis sanitaria. Los recursos están, las tasas de interés están en su nivel más bajo en la historia. Hay recursos, hay ánimo de invertir, pero Chile está espantando a los inversionistas locales y extranjeros con un caos institucional muy complejo.

Se genera una sensación de caos, de ingobernabilidad que está afectando el desarrollo del país y está afectando la posibilidad de que salgamos de una manera expedita».

-A comienzos del año pasado usted mencionaba que el sistema tributario también necesitaba estabilidad, ¿se puede extrapolar esa afirmación para el actual período que se vive? ¿Cuándo cree que comenzó esta situación?

-Uno ve los efectos de las explosiones. Hay inquietudes y demandas sociales que no supieron entenderse, que no supieron leerse por el mundo político, no es un problema del gobierno. Aquí ni los parlamentarios, ni los dirigentes sociales, ni los dirigentes gremiales, nadie supo leer que había una sociedad preocupada, una sociedad que tenía muchos síntomas de afectación y eso provoca la ruptura caótica que se produce en octubre, absolutamente desproporcionada para lo que era la realidad y el progreso logrado por Chile durante tantos años. Entonces, se hace más compleja la confusión cuando no hay claridad respecto de las causas y los verdaderos motivos. Uno empieza a ver cómo los sectores más extremos del escenario político están por el rupturismo. No sabría decir cuándo comienza esto, lo único que puedo decir que hace dos años tuvimos una elección en la que el Presidente Piñera obtuvo una altísima votación y a dos años plazo viene este gran remezón, sumado a la pandemia… Es difícil determinar el momento exacto, pero sí las consecuencias, que es que hoy tenemos unos incrementos tributarios fuertísimos que nos colocan contra el tránsito en la tendencia mundial. África y Chile son los únicos dos que todavía mantienen tendencias de crecimiento en el impuesto corporativos versus la mayoría de los países en desarrollo o, incluso, los desarrollados. Por otro lado, ya ha habido incrementos como impuesto al patrimonio inmobiliario y ahora planteamiento de impuestos expropiatorios porque ya no es a la renta, sino que a un patrimonio que ya tributó con los impuestos a la renta o con los impuestos de herencia y ahora se le quiere aplicar una extracción nuevamente para generar un ambiente de incertidumbre e inquietud. En esto hay experiencias claras, Francia lo tuvo hace no muchos años y terminó con que muchas de las personas de mayores recursos terminaron cambiando sus residencias, lo que hoy día es muy fácil de hacer, hoy día Uruguay o Portugal los reciben, en cualquier lugar del mundo los emprendedores y, especialmente, la gente con recursos es bien recibidas, y pareciera que el único lugar donde el mundo político insiste en espantarlos es en nuestro país.

Impuesto a los «súper ricos»: «No es posible que un país esté discutiendo este proyecto cuando es inconstitucional de principio a fin»

-Hoy se discutirá en la comisión de Constitución de la Cámara de Diputados el proyecto del impuesto de 2,5% a los «súper ricos», ¿qué dice esto del funcionamiento del Congreso?

-Hay un acto lamentable, porque no nos olvidemos que este proyecto es una reiteración de algo que ya fue visto en su momento. La Cámara de Diputados consciente que no podía ver un proyecto de esta naturaleza, que es de iniciativa del Presidente de la República, adoptó un acuerdo y le pidió al Presidente que tomará la iniciativa y enviara un proyecto en tal sentido. El que ahora se ponga en tabla para ser discutido el mismo proyecto por la comisión, sin haber declarado de plano la inadmisibilidad, significa que hay un coqueteo con la violencia y el desorden institucional, no es posible que un país esté discutiendo o entre siquiera a ver este proyecto cuando es inconstitucional de principio a fin, y además es ilegítimo.

-Usted menciona respecto a este proyecto que puede espantar a la riqueza, ¿cómo se ve esta situación en las empresas?

-Hay un punto clave, en el momento de crisis que vivimos el mundo entero ha tomado conciencia que la solución no va a venir de los políticos, aquí la doña Juanita tiene que entender que a su nuera o su yerno no les va a dar trabajo doña Camila o el señor Navarro y el mundo político que anda revolviendo el ambiente económico nacional, al contrario, lo que va a generar el despertar y la posibilidad de recuperarnos en este país es la empresa que es pilar fundamental del desarrollo económico de este país. La empresa es la generadora de empleos, la que permite a las personas ganarse el sustento y permitirles desarrollarse a ellos y sus familias, por lo tanto, lo que llegó es el momento de apoyar a la empresa y no de perseguirla y hostigarla. Cualquier planteamiento que pretenda quitarle recursos, que podrían ser invertidos para generar empleos, más actividad económica, mayores utilidades, mayores impuestos y con ello mayores recursos para que el Estado pueda cumplir con sus funciones propias, es un sabotaje a la iniciativa. Necesitamos que se generen las condiciones para que la empresa pueda ayudar y sacar a este país de la situación en que nos está llevando la pandemia.

Lo que va a generar el despertar y la posibilidad de recuperarnos en este país es la empresa que es pilar fundamental del desarrollo económico de este país».

-Usted ha criticado el rol de la izquierda, pero el proyecto para retirar del 10% de los ahorros previsionales fue aprobado con votos del oficialismo.

No estamos viviendo solo una pandemia o de un virus como el coronavirus, sino que estamos en una verdadera pandemia de irresponsabilidad política. Por un lado, tenemos personas que pretenden ser autoridades nacionales y que están con un discurso irresponsable desde una perspectiva de que a sabiendas de que lo que están haciendo solo busca aplausos y beneficios efímeros, están sacrificando principios y valores del sector político al que pertenecen. Por otro lado, tenemos parlamentarios que denotan un nivel de pobreza en su trabajo, de falta de capacidad y estudios, y que solo buscan la oportunidad para hacer discursos incendiarios, atacando al gobierno o a las bases fundamentales que han permitido el desarrollo económico del país, por lo tanto, aquí la historia le va a pasar la cuenta no al gobierno, se equivocan. Así como en la crisis de los años 30 nadie responsabiliza a los gobiernos por las tragedias que se vivieron con la Gran Depresión, hoy día el gobierno es una víctima no solo de la pandemia del coronavirus sino que de uno de los episodios más irresponsables del cuerpo político nacional de las últimas décadas.

-¿Qué panorama vislumbra la economía de cara al proceso constituyente que viviría el país a partir del plebiscito de octubre?

-Espero que prime la cordura y tengamos un plebiscito para resolver sobre el futuro constitucional de Chile, espero que por de pronto este plebiscito se realice en condiciones que permitan la participación de todos los chilenos de todas las edades y no en las condiciones de excepción sanitaria que vivimos, pero dejando eso de lado, me parece que es irresponsable e ingenuo pretender que podemos entrar en estas circunstancias y con los abusos y trampas que hemos visto en materia de institucionalidad y respeto a nuestra Constitución, que vamos ahora iniciar un proceso de discusión constitucional en un año en que tenemos más de nueve procesos eleccionarios, lo que significa que en vez de estar concentrados en la recuperación económica y de generar oportunidades de trabajo y riqueza afectados dramáticamente por la pandemia, vamos a estar al juego de los políticos de los próximos años cuando ese no es el problema real de este país. Hoy el desafío no es una nueva Constitución, el desafío es sacar adelante a este país respetando los principios de una Constitución a la que en buena parte le debemos el haber sacado de la pobreza a más de la mitad de los chilenos.

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