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Publicado el 07 de noviembre, 2018

El olvidado episodio en que Malta solicitó la colaboración judicial de Chile

Autor:

Bastián Garcés

La petición de extradición de Alberto Chang que el país realizó a la isla mediterránea no fue el primer caso en que la justicia de ambos países interactuaron. En 1999, Malta requirió a un marino chileno que se vio involucrado en una riña en una discoteca maltesa, durante el 44° crucero de instrucción del buque escuela Esmeralda. Sin embargo, la respuesta no fue favorable para los europeos.
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Bastián Garcés

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“Yo no vi a nadie apuñalado ni vi siquiera sangre en la pelea en que estuve involucrado. Al otro día declaré voluntariamente con la policía maltesa, porque no tenía nada que ocultar sobre los hechos“, señaló, a fines de diciembre de 1999, el guardiamarina Hernán Sepúlveda.

La declaración del entonces joven oficial de la Armada hacía referencia a la noche del 3 de agosto de ese año. Sepúlveda -quien se encontraba en Malta como tripulante del 44° crucero de instrucción del buque escuela Esmeralda, el último realizado durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle –, se vio involucrado en una pelea con Joseph Spiteri, un guardia de la discoteque europea Empire, quien recibió tres heridas cortopunzantes.

El hecho motivó que la justicia maltesa acusara al guardiamarina, junto al grumete Cristián Delgado, por intento de homicidio contra Spiteri y emitiera una orden de captura internacional. Episodio que se extendió por 6 años, entre 1999 y 2005, provocando un impasse entre ambos países y que tuvo aristas diplomáticas, judiciales y políticas. Y que algunos, tras el rechazo de la justicia de Malta de extraditar  Alberto Chang, no han tardado en recordar.

En el caso de los marinos, en esos años, el entonces subjefe de la Fiscalía General de Malta, Silvio Camilleri, señaló a la prensa que la justicia de ese país ya estaba recopilando los antecedentes para iniciar un proceso de extradición contra los dos tripulantes del buque escuela. “Los inculpados ya se encuentran en territorio chileno y, por tanto, el paso que cabe es el requerimiento formal de cu comparencia ante la justicia maltesa“, explicó en la ocasación Camilleri, quien además informó que en noviembre de ese mismo año el juez a cargo de la causa, Noel Cuschieri, emitió una orden internacional de arresto.

El incidente protagonizado por los miembros de la Armada generó que la Esmeralda retrasara su partida de la isla europea por lo peritajes realizados por la policía de dicho país para aclarar los hechos de la noche del 3 de agosto. Finalmente el buque escuela zarpó el 11 del mismo mes.

Años después, en 2005, Sepúlveda recordó, en la Revista El Sábado, que los oficiales malteses “entraron a la Esmeralda y preguntaron si queríamos colaborar voluntariamente con todo esto, y yo obviamente colaboré, sabiendo que era inocente, con las mejores intenciones”. En la misma publicación se señala que el guardiamarina “continuó su crucero de instrucción, dejando atrás una orden de detención internacional dictada por el gobierno de Malta”.

Ese año, el almirante (r) de la Armada, Jorge Arancibia, explicó por qué el buque escuela abandonó la isla. “Cuando vimos que no podíamos aportar más en el aspecto jurídico, dimos la orden de zarpar y seguir con nuestro crucero de instrucción“, señaló el entonces senador.

Según dan cuenta noticias de 1999, la Armada inició una investigación contra Sepúlveda y el grumete Delgado que terminó con sanciones contra los miembros del buque escuela, las que se mantuvieron en reserva. “Se detectaron ciertas anomalías de comportamiento, no bajo un criterio civil, sino según las normas estrictas “, comentó en diciembre de ese año el entonces almirante Arancibia.

Algo que no fue considerado justo por el Spiteri, quien recalcó a diarios de la época que “ellos cometieron un crimen en Malta. No es bueno que cumplan un castigo allá (en Chile), porque deberían ser castigados aquí“. El guardia herido incluso fue más allá y dijo: “Confío en la justicia maltesa, pero no en la justicia chilena“.

La detención de Sepúlveda en Miami, en 2005

La polémica entre ambos países se reactivó seis años después. En 2005, el entonces teniente 2° de la Armada, Hernán Sepúlveda, viajó a Miami, Estados Unidos, para pasar su luna de miel.

El 5 de octubre la policía estadounidense detuvo al integrante de la Armada debido a la orden de extradición que dictó la justicia maltesa en 1999 en su contra para aclarar la agresión contra Joseph Spiteri.

Orden que se hizo efectiva en territorio norteamericano debido a que Estados Unidos y Malta tienen un acuerdo de extradición desde 1931, algo que el país europeo no tiene con Chile.

La captura de Sepúlveda generó que tanto la Armada como el Ejecutivo buscarán un arreglo extrajudicial para evitar la extradición del teniente 2°. Así lo señaló a principios de octubre el entonces comandante en jefe de la Armada, Rodolfo Codina, quien dijo que “la parte extrajudicial hay que verla con Malta, con la persona que se siente afectada y llegar, a lo mejor, a un acuerdo extrajudicial con esa entidad”.

Una visión más crítica fue la que tomó el ministerio de Defensa, encabezado por Jaime Ravinet. El secretario de Estado del gobierno de Ricardo Lagos apuntó que el teniente no estaba “ni siquiera imputado en Malta” y agregó que “hay una incongruencia entre la solicitud de extradición y el documento de la justicia de Malta”. Las gestiones del gobierno generaron que el marino obtuviera la libertad condicional bajo una fianza de US$50 mil, quedando con la prohibición de salir del Estado de Florida.

Tras 48 días, el 6 de diciembre de 2005, Sepúlveda fue puesto en libertad por los tribunales estadounidenses debido a falta de méritos contra el marino. Los diarios de la época señalaron que esto se debía a que la justicia maltesa había decidió retirar la solicitud de extradición contra el suboficial chileno.

No obstante, el Poder Judicial de la isla mediterránea señaló, una semana después, que “Malta nunca retiró su pedido de extradición contra el chileno Hernán Sepúlveda”. Incluso el gobierno de la isla se refirió al tema. Según consignó en ese tiempo el medio local Malta Today un vocero del ministro del interior de la época, Tonio Borgo, dijo que era “absoultamente falso” que dicho país hubiera desistido de la petición de extradición.

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