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Publicado el 11 de noviembre, 2019

El nexo argentino del estallido social en Chile

Autor:

Emily Avendaño

De acuerdo con una investigación publicada por el diario Clarín, hay datos de Inteligencia de ese país que confirman que hay contactos entre una organización desmantelada a principios de noviembre en Buenos Aires por manejar explosivos, conocida como 22 de Agosto, y bandas violentas que operan en las manifestaciones que se han desarrollado en el país, entre los que se incluye la organización terrorista Individualistas Tendiendo a lo Salvaje (ITS).

 

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Emily Avendaño

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El viernes además de la sede de la Universidad Pedro de Valdivia -la Casona Schneider- y la Parroquia de la Asunción, también estuvo en la mira de los violentistas la Embajada de Argentina en Chile y residencia del diplomático José Octavio Bordón, «Fue muy duro. Mientras incendiaban el Rectorado frente a la Residencia y vandalizaban la Iglesia a 50 metros, rompieron portones, ingresaron rompiendo todos los vidrios de la planta baja y los del auto”, relató el embajador al diario argentino Clarín. 

Este mismo medio develó que existen lazos entre “los anarquistas que atacaron en Chile y un grupo extremista argentino”., es decir entre el grupo eco terrorista Individualistas Tendiendo a lo Salvaje (ITS) -mismos que se atribuyen haber enviado artefactos explosivos al expresidente de Codelco Oscar Landerretche y al presidente del directorio de Metro, Louis de Grange– y la organización conocida como “22 de Agosto”.

A las tres de la madrugada del pasado 10 de octubre durante un patrullaje en el barrio argentino de Constitución, la policía observó a dos hombres en moto con actitud sospechosa, los siguieron por varias cuadras y en medio del escape sucedió algo inesperado: uno de los delincuentes arrojó una mochila que al chocar con el asfalto explotó. Los funcionarios de seguridad lograron esquivar el ataque y tras una persecución que se prolongó durante 40 cuadras más lograron la detención de los sospechosos. 

El incidente no quedó allí, a principios de noviembre la policía detuvo a otros dos sospechosos y cómplices: los jefes de una organización criminal que se dedica a cometer robos y fabricar explosivos caseros, de acuerdo con la investigación llevada adelante por el Juzgado Federal N°9. El procedimiento incluyó la incautación de un “arsenal”, en el que había armas cortas y largas, bombas caseras y dispositivos detonadores, pólvora, cartuchos y pistolas. Además, de tres motos, tres autos con pedidos de secuestro, dinero en efectivo, celulares, notebooks y documentos.

Más tarde se confirmó que los detenidos son parte del Movimiento Popular 22 de Agosto, llamado así por la fecha de la Masacre de Trelew, que consistió en el asesinato de 16 miembros de distintas organizaciones armadas peronistas y de izquierda, presos en un penal de Argentina y capturados tras un intento de fuga en 1972. Uno de los detenidos es líder de la organización, se llama Daniel Rodríguez (56), quien ya había sido llevado a juicio hace diez años por el intento de tomar el Ministerio de Desarrollo Social en La Plata en 2007, que terminó con tres policías heridos. 

“El MP 22 de agosto se ubicaba como una organización social, aunque su presencia era más bien escasa. No tiene relación con La 22 de agosto, que es otra organización social, ligada a la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), que lidera Juan Grabois. Uno de los dos detenidos de este fin de semana es Daniel Rodríguez, que ya cumplió con una condena a cuatro años de prisión por tenencia de armas, y que tiene como historia conocida el haber impulsado la toma del Ministerio de Desarrollo Social en La Plata, en 2007. O sea que en 12 años registra poca actividad, aunque la poca que se le conoce fue tanto contra el gobierno kirchnerista como el macrista. La página de Facebook de la organización no tiene posteos desde el 22 de junio de 2016, o sea hace más de tres años”, resume una nota del portal Página12.

Según consigna La Nación, los investigadores “sospechan que ese grupo intentaba generar alguna situación de intimidación fuerte, algo que causase suficiente conmoción social como para activar foquismos callejeros como los observados en las últimas semanas en Ecuador y Chile”. En otra publicación del mismo medio indican: “Calificadas fuentes de la investigación confiaron a La Nación que los sospechosos estaban en tratativas con grupos del crimen organizado asentados en la conflictiva zona de la Triple Frontera para comprar material bélico; eventualmente, una fusil pesado con capacidad para disparar munición antiblindados”.

Durante las pesquisas también descubrieron, en una memoria portátil, archivos con «manuales con consejos de combate venezolanos». “Este elemento alimenta la sospecha que la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, tomó con valor de certeza una semana antes de las elecciones generales del 27 de octubre, tras los fuertes incidentes frente al consulado de Chile en Buenos Aires durante una manifestación de apoyo a las monumentales protestas trasandinas: que desde Venezuela se fogoneaban levantamientos en la región”, dice el diario, aunque también aclaran que es una hipótesis que aún se encuentra en investigación. Lo relevante en este caso, explican, es la sofisticación y peligrosidad de los materiales con los que contaban para producirlos.

La relación con ITS

De acuerdo con lo revelado por Clarín, “quienes cometieron esos delitos forman parte de ‘satélites’ de organizaciones chilenas que se identifican como ‘terroristas’, aunque no formen parte de ninguna lista oficial que las considere como tales. Esas agrupaciones que generan caos, envían cartas bombas y se adjudican asesinatos e incendios”.

Fuentes a cargo de la investigación del MP 22 de Agosto, aseguraron a ese diario que militantes del ITS de Chile viajaron en los últimos meses varias veces a Buenos Aires, teniendo como “contacto” al 22 de Agosto, entre otras asociaciones anarquistas y sociales que conforman el llamado “grupo guevarista”.

En una investigación previa de El Líbero, se explica que ITS hizo su aparición en Chile el 16 de febrero de 2016, cuando el grupo “Sureños Incivilizados” perpetró un atentado incendiario en contra de un bus del Transantiago. Desde entonces, en el país funcionan tres “células” de ITS: los “Sureños Incivilizados” (SI), la “Horda Mística del Bosque” (HMB) y la “Bandada Inquisidora Vengativa” (BIV), que se han reivindicado incendios, bombazos y amenazas. 

El grupo ITS tendría su origen en el año 2011 en México, y contaría, de acuerdo con las versiones entregadas en la web, con organizaciones asociadas en Argentina, Brasil, Reino Unido, Grecia y España.

Al revisar las publicaciones en la que se difunden los mensajes de ITS, el 20 de octubre apareció el comunicado 88 acompañado de fotografías con las estaciones de trenes vandalizadas e incendiadas, así como los trenes y unidades de microbús: “Una vez más nos aprovechamos de la multitud en las manifestaciones de estas tierras del sur, para generar desestabilidad. Infiltrados en medio de la horda enajenada, en medio de encapuchados vandálicos anduvimos nosotros con un único objetivo: el fuego y la destrucción”.

En un escrito, publicado el 18 de noviembre de 2016, hay un párrafo que dice: “La misma situación ocurrió con ITS-Argentina, después de tantos ataques que han realizado desde Febrero, pese a las amenazas que han hecho llegar a la prensa y las amenazas de bomba que han afectado a cientos, pese a que envenenaron decenas de refrescos en este mes, las autoridades han ocultado el hecho de que en Buenos Aires opera OTRO grupo de ITS”.

Además, en su comunicado 82, en el que se reivindican el atentado frustrado contra el Presidente del Metro de Santiago, señalan: “Cruzamos la cordillera como nuestros ancestros que se movían de un lugar a otro por las sierras nevadas para hacer trueques, solo que esta vez no fue un intercambio de alimentos, pieles o ganado, en esta ocasión transamos un artefacto explosivo, así es, una bomba tipo paquete. Artilugio que fue confeccionado por un cómplice artesano de las tierras del oeste, el que, sin duda, y como ha quedado demostrado en atentados anteriores, sabe trabajar muy bien este tipo de mecanismos”. En el mismo texto, recuerdan la explosión contra Landerretche, que a diferencia de la hecha contra De Grange, en esa ocasión sí llegó a explotar. 

Clarín recuerda que el ex ministro del Interior de Chile, Andrés Chadwick, confirmó en agosto pasado, que ITS tenía una réplica en Argentina. “Son organizaciones que tienen apoyo, que son implacables, que no respetan a nada, que están dispuestos a correr riesgos con tal de producir daño. No estamos enfrentando a un mero delincuente, sino que a organizaciones que tienen apoyo muchas veces no solo nacional, sino que también del exterior”, apuntó el ex secretario de Estado en una entrevista.

Días más tarde, en un punto de prensa desde La Moneda, Chadwick ratificó sus dichos: «Ellos mismos, públicamente, en esa reivindicación señalaron de que habían hecho o recibido la bomba explosiva desde Argentina e incluso firman esa declaración bajo la expresión ITS Chile-Argentina».

Según Clarín, los encapuchados de ITS, o de otros movimientos que funcionan como sus satélites, como “Horda Mística del Bosque” o la “Bandada Insquisidora Vengativa”, fueron quienes armaron las “barricadas” que impidieron a los carabineros y bomberos acceder al área en donde se encuentra la Embajada de Argentina en Santiago, ubicada en la avenida Vicuña Mackenna. 

El diario argentino publicó en noviembre del 2018 que existía un “regreso de la militancia anarquista” para alterar el orden de la reunión del G20. “Ahora se sabe que entre esos grupos se encontraba ITS”, concluyen.

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