Publicado el 29 de noviembre, 2019

El manifiesto en que 471 abogados defienden el verdadero sentido de los dos tercios en el proceso constituyente

Autor:

Mariela Herrera

«Que el quórum de dos tercios para la aprobación de las normas a incluirse en la nueva Constitución, sea aplicable tanto a cada norma en particular como al conjunto de las mismas de manera que resulte en un texto armónico», es el planteamiento que realizan cerca de 500 juristas en una carta, tras el acuerdo político transversal alcanzado a mediados de noviembre.

Autor:

Mariela Herrera

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Defensa de la libertad, de la democracia, de la institucionalidad y del Estado de Derecho. Esos fueron los motivos que generaron que un grupo de destacados abogados de la plaza -especialistas en diferentes ámbitos- se coordinaran para debatir sobre aspectos constitucionales.

Los convocantes, entre los que se encuentra el abogado Juan Francisco Mackenna, comenzaron a reunirse a comienzos de noviembre para poder generar consensos sobre «los pilares que toda Constitución debe tener», según comentan. Un interés que se acrecentó tras la firma del Acuerdo por la Paz y Nueva Constitución, en la madrugada del 15 de noviembre. Con este objetivo, centenares de juristas se han reunido para escuchar las exposiciones de expertos constitucionalistas como Rodrigo Correa, ex decano de Derecho de la Universidad Adolfo Ibáñez; Constanza Hube, académica de la Universidad Católica, y Víctor Manuel Avilés, de la Universidad de Chile.

En medio de ese proceso, un grupo de 246 abogados, liderados por Fernando Atria publicó una carta donde afirman que, en el nuevo proceso constituyente, lo que no logre un quórum de dos tercios «quedará fuera de la Constitución, entregado a la política democrática en la que gobiernan las mayorías democráticas que ahora podrán expresar la voluntad de la ciudadanía libre de los impedimentos que imponía la Constitución de 1980».

Tal afirmación, más una columna del rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, donde desestima lo anterior, animó a 471 abogados a firmar un manifiesto. En este valoran el acuerdo alcanzado el 15 de noviembre para una nueva Carta Magna y señalan que «el quórum de dos tercios tiene en ambos casos la finalidad evidente de garantizar que el contenido de la nueva Constitución goce de un amplio acuerdo y respaldo de una amplia mayoría de chilenos».

Además, plantean: «Algunos han sostenido que el quórum de dos tercios se aplicaría a cada uno de los artículos de la nueva Constitución independiente y separadamente del resto, y que las disposiciones no aprobadas por dicho quórum quedarían excluidas de la Constitución y sujetas al régimen de las leyes ordinarias, que se aprueban por mayoría simple. Estimamos que esta interpretación no es satisfactoria y lleva a conclusiones indeseadas: así, podría ocurrir que los miembros del órgano constituyente no se pusieran de acuerdo en materias que deben aparecer necesariamente en toda Constitución, como la protección de los derechos fundamentales, o la existencia del Presidente de la República, del Congreso Nacional».

Por ello, afirman que «el órgano constituyente, que ha de fijar el reglamento de votación por dos tercios de sus miembros, determine desde un principio –y por el referido quórum- las materias mínimas que debe contener la nueva Constitución, y que el quórum de dos tercios para la aprobación de las normas a incluirse en la nueva Constitución, sea aplicable tanto a cada norma en particular como al conjunto de las mismas de manera que resulte en un texto armónico».

Texto completo de la carta firmada por 471 abogados.

Acuerdo por la Paz y Nueva Constitución

El acuerdo alcanzado en el Congreso Nacional por las más variadas fuerzas políticas fue recibido con esperanza y alivio por el pueblo chileno. Las manifestaciones que han tenido lugar durante las últimas semanas han hecho presente la urgencia de una agenda social; pero la violencia ejercida por minorías vandálicas ha puesto simultáneamente de manifiesto la urgencia de que el Estado establezca las condiciones necesarias para alcanzar la paz social.

Los chilenos podremos decidir democráticamente en abril de 2020 si mantenemos nuestra actual Constitución o si la reemplazamos por una nueva y, en este último caso, cómo se conformará la convención que la prepare. Si la mayoría opta por el reemplazo de la actual Constitución y la convención redactora acuerda un nuevo texto, los chilenos tendremos derecho a votar en un nuevo plebiscito si aprobamos o rechazamos la nueva Constitución propuesta. En caso de aprobarla, se reemplazará completamente la actual Constitución; y en caso de rechazarla, seguirá vigente la actual Constitución, según se establece en el párrafo 7 del acuerdo suscrito.

Uno de los elementos más relevantes del acuerdo aparece en el párrafo 6: “El órgano constituyente deberá aprobar las normas y el reglamento de votación de las mismas por un quórum de dos tercios de sus miembros en ejercicio.” Este párrafo contiene dos cláusulas: a) todas las normas que hayan de incluirse en la nueva Constitución deben ser aprobadas por quórum de dos tercios de los integrantes del órgano constituyente; y b) el reglamento de votación del órgano constituyente debe asimismo ser aprobado por quórum de dos tercios de sus integrantes. El quórum de dos tercios tiene en ambos casos la finalidad evidente de garantizar que el contenido de la nueva Constitución goce de un amplio acuerdo y respaldo de una amplia mayoría de chilenos.

Algunos han sostenido que el quórum de dos tercios se aplicaría a cada uno de los artículos de la nueva Constitución independiente y separadamente del resto, y que las disposiciones no aprobadas por dicho quórum quedarían excluidas de la Constitución y sujetas al régimen de las leyes ordinarias, que se aprueban por mayoría simple. Estimamos que esta interpretación no es satisfactoria y lleva a conclusiones indeseadas: así, podría ocurrir que los miembros del órgano constituyente no se pusieran de acuerdo en materias que deben aparecer necesariamente en toda Constitución, como la protección de los derechos fundamentales, o la existencia del Presidente de la República, del Congreso Nacional o de los Tribunales de Justicia. Si materias como esas u otras de similar relevancia no aparecieran en la Constitución, entonces ésta no cumpliría su propósito de regular el funcionamiento de los poderes públicos.

Los acuerdos deben cumplirse de buena fe y de modo que alcancen el objetivo buscado. En este sentido, nos parece que un camino e interpretación jurídicamente adecuados a la luz del acuerdo y que, a nuestro juicio, resultan legítimos y ajustados a derecho es que (i) el órgano constituyente, que ha de fijar el reglamento de votación por dos tercios de sus miembros, determine desde un principio –y por el referido quorum- las materias mínimas que debe contener la nueva Constitución, y (ii) que el quórum de dos tercios para la aprobación de las normas a incluirse en la nueva Constitución, sea aplicable tanto a cada norma en particular como al conjunto de las mismas de manera que resulte en un texto armónico.

Esto asegura que, en el caso que la mayoría de los chilenos se pronuncie a favor de una nueva Constitución, el proyecto que se someta al plebiscito aprobatorio constituya un cuerpo orgánico que contenga todas las materias que por su naturaleza deben aparecer en una Carta Fundamental, y que represente un acuerdo tan amplio como sea posible a fin de garantizar el legítimo ejercicio de nuestros derechos fundamentales, la estabilidad de nuestras instituciones y el progreso de nuestra sociedad.

 SANTIAGO, NOVIEMBRE DE 2019

Firmantes Carta Sobre Acuerdo Por La Paz y La Nueva Constitución by El Libero on Scribd

 

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