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Publicado el 06 de enero, 2019

El líder del asesinato de Jaime Guzmán acusado de estar detrás del único frentista “detenido desaparecido” a manos del FPMR

Autor:

Bastián Garcés

En 1989, tras la muerte de Raúl Pellegrin y Cecilia Magni, Luis Eduardo Arriagada Toro -uno de los dirigentes más importantes del FPMR Autónomo-, desapareció en extrañas circunstancias. La familia del frentista ha afirmado que Mauricio Hernández Norambuena estuvo implicado en el hecho. Actualmente, el "Comandante Ramiro" cumple una condena en Brasil por secuestro, y a mediados de agosto fue consultado por la justicia sobre su relación con esta desaparición. Meses antes, el diputado Gabriel Boric afirmó la necesidad de defender el legado de "Ramiro".
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Bastián Garcés

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“Es un caso muy simbólico porque él era un alto dirigente a quien acusan de entregar al jefe de todo, José Miguel (Raúl Pellegrin), y su pareja, ‘Tamara’ (Cecilia Magni), que es la figura más querida en el Frente (Patriótico Manuel Rodríguez)”, señaló el periodista y autor de “Los Fusileros: crónica secreta de una guerrilla en Chile”, Juan Cristóbal Peña, respecto a la desaparición del frentista Luis Eduardo Arriagada Toro, conocido como “Bigote”, a fines de 1989.

El periodista dijo esta frase el pasado 17 de diciembre en el podcast de Tele13 Radio “Réplica” durante una conversación con Daniel Mansuy en la que analizó la historia del FPMR, al término de un año que estuvo marcado por la reaparición de varios de sus dirigentes, como Ricardo Palma Salamanca, quien solicitó asilo político en Francia, o Raúl Escobar Poblete, a quien el gobierno mexicano autorizó su extradición a Chile, o Mauricio Hernández Norambuena (“Comandante Ramiro”), sobre quien el diputado Gabriel Boric afirmó -durante una manifestación en su apoyo- que el legado del Frente es algo que tenemos que defender en la historia“.

El FPMR volvió a las páginas noticiosas, 23 años después de la fuga de la Cárcel de Alta Seguridad que realizó un grupo de frentistas, por uno de sus actos más emblemático: el asesinato del senador Jaime Guzmán. Esto luego que el ex candidato presidencial José Antonio Kast difundiera una imagen en la que el ex presidente de la Fech celebraba una polera que le regalaron, que tenía estampada la cara del fundador de la Unión Demócrata Independiente con un impacto de bala en la frente.

Aunque una de las historias que ha mantenido un perfil más bajo en el Frente Patriótico Manuel Rodríguez es la desaparición de Luis Eduardo Arriagada -uno de los más altos dirigentes de la organización- ocurrida durante 1989, y en la que según creen los familiares del “Bigote” estuvo implicado el “Comandante Ramiro”. Un caso que a casi 30 años de haber ocurrido mantiene más preguntas que certezas respecto al único frentista “detenido desparecido”… a manos del FPMR.

La escisión del Frente Autónomo

En 1987, luego del fracaso de la internación de armas en Carrizal Bajo y del atentado contra Augusto Pinochet, la directiva del Partido Comunista intentó la desmovilización del FPMR a través del cambio de 3 integrantes de la directiva del frente. Algo que no fue bien recibido por Raúl Pellegrin (“Comandante José Miguel”), quien a través de una carta que se difundió de forma restringida durante la discusión de la situación afirmó que “las soluciones que se están adoptando implican que el Partido hace abandono del trabajo militar”. Y sostuvo que “si se ponen jefes militares que la base no respeta, los militantes del Frente no se subordinan a ellos, y esta subordinación es esencial en una fuerza militar, quien crea que en una fuerza armada las cosas se arreglan entre amigos quiere decir que no tiene una remota idea de lo que es una fuerza militar ni menos una fuerza capaz de hacer cambios revolucionarios“.

La postura de Pellegrin motivó a que un grupo de integrantes decidieran desvincularse del FPMR y del PC para crear el Frente Patriótico Manuel Rodriguez Autónomo (FPMR-A), organización que fue encabezada por el “Comandante José Miguel” hasta su muerte en 1988, y en la que tanto Mauricio Hernández Norambuena como Luis Eduardo Arriagada tuvieron roles preponderantes.

Ya en su nuevo rol como máxima cabeza del FPMR-A, Pellegrin además de seguir impulsando la lucha armada contra la dictadura, que en ese año se preparaba para enfrentar el plebiscito de 1988, postuló la política de la Guerra Nacional Patriótica.

“Lo que hicieron con mi hermano fue una canallada”

En septiembre de ese año, Hernández Norambuena y Arriagada Toro participaron en el secuestro del coronel del Ejército Carlos Carreño, subdirector de la Fábrica de Armas y Maestranza del Ejército, quien fue liberado cuatro meses después en Sao Paulo, Brasil.

En mayo de 1988, Arriagada Toro protagonizó otro hecho importante para el FPMR-A. Fue el encargado de conducir la motocicleta que llevaría el artefacto explosivo con el que buscaba atentar contra la vida del, en ese entonces, fiscal militar Fernando Torres Silva.

Serían los dos golpes que “Bigote” daría antes de intentar poner en marcha la Guerra Nacional Patriótica, días después del triunfo del No, a través de la ocupación de los poblados de Aguas Grandes en el norte, de La Mora en la V Región, y de Pichipellahuén y Los Queñes en el sur del país. Fue en esta última localidad en la que Arriagada Toro, acompañó a Raúl Pellegrin y Cecilia Magni, como tercer hombre más importante del grupo de frentistas que intentó hacerse con el control del pueblo.

La operación fue frustrada por efectivos de Carabineros, que persiguió a los frentistas, quienes se dividieron en dos grupos -uno encabezado por “Bigote” y otro a cargo de Pellegrin y Magni-, y que terminó con la muerte de los comandantes “José Miguel” y “Támara”, lo que fue un golpe para la organización que se tuvo que rearticular. También significó el comienzo de las sospechas contra Arriagada Toro por parte una parte de dirigentes del Frente Autónomo, debido a que “Bigote” fue el único de su grupo en poder romper el cerco policial y escapar.

La historia de Arriagada Toro, será narrada años después por el periodista Juan Cristóbal Peña como un capítulo de su libro “Los Fusileros”. En el texto, Peña cuenta que a comienzos de 1989 Rodrigo, Rodrigo Rodríguez Otero (“Tarzán”) junto a Hernández Norambuena, iniciaron una investigación secreta al interior del FPMR-A para aclarar lo que sucedió durante la ocupación de Los Queñes y el rol de “Bigote” en la muerte de Raúl Pellegrin y Cecilia Magni. Fue ese mismo año en el que se perdió el rastro del frentista.

Uno de los que prestó declaración durante el procedimiento interno, que se realizó a espaldas de Arriagada Toro, fue Miguel Cepeda, dirigente comunista que acogió a “Bigote” a mediados de los setenta a pedido del PC. Las reuniones se llevaron a cabo en una casa de seguridad del sector Recreo de Viña del Mar. “En esa casa, donde estaba Ramiro junto a otro tipo que puso su pistola automática sobre la mesa, conté todo lo que sabía de Bigote”, recuerda en “Los Fusileros” el dirigente comunista.

Durante esas reuniones, Cepeda contó que “Bigote” era de las personas que siempre iban adelante y que en esa época ya prometía batirse a duelo en caso de verse cercado por la policía, además señaló que compartieron cargos en la dirección de la juventud del partido, pero también afirmó que durante la segunda mitad de los setenta estampó una denuncia formal en el PC por las sospechas que recibió en su calidad de encargado de cuadros, en las que terceros acusaban que militantes cercanos a Arriagada Toro tenían una tendencia a caer o desaparecer. No obstante el caso nunca fue llevado por el partido, debido a que lo atribuyeron a una pugna de poder entre dos dirigentes de las JJ.CC.

“Ellos no lo podían creer, me decían que cómo no insistí más, pero qué más iba a insistir, si lo dije en todos los tonos. Ya desde esa época, donde caía alguien del partido estaba rondando el Bigote”, afirma en el libro Cepeda sobre la reacción que tuvo Ramiro al enterarse de estos antecedentes.

Las pruebas que se utilizaron en su contra, incluso, llegaron a apuntar a su forma de vestir: se afirmó que el dirigente del FPMR usaba zapatos y calcetines iguales a los de Carabineros, pero que él decía comprar en el Persa Biobío.

En el libro hay más testimonios respecto a “Bigote”. Uno de ellos corresponde a su hermana Ada, quien afirma: “Lo que hicieron con mi hermano fue una canallada”. Además sostendrá que “no tuvo derecho a nada, a un juicio, a una carta de despedida” y que su muerte “es algo muy irónico, porque se dio de este lado y de esa forma”, que era la forma contra la que luchaba el Frente.

El otro testimonio corresponde a Carla Pellegrin, hermana del “Comandante José Miguel” quien afirma que “no es justo echarle toda la culpa a Bigote de antemano, porque claro, dicen que delató al ser detenido, que era infiltrado, pero hay otros elementos que influyen”. Aunque también señala que tras consultar a psíquica ella le dijo que su hermano fue traicionado. “Él se da cuenta de eso, ve a la persona que lo traicionó. No tenía miedo a morir. Su gran dolor es que fue traicionado”, comenta Carla en “Los Fusileros”.

“¿Dónde está? A ti te lo entregué”

Dos años después de la publicación de “Los Fusileros”, en 2009, Juan Cristóbal Peña publicó un segundo texto sobre la desaparición de “Bigote”. Se cumplían 20 años desde la última vez que se supo algo de Luis Eduardo Arriagada Toro y, a través de Ciper, se conocían nuevos antencedentes de la historia tras la ausencia del frentista y la implicancia de Mauricio Hernández Norambuena en el caso. El título señalaba: “La huella del comandante Ramiro en la desaparición de un alto jefe del FPMR“.

El martes 13 de enero de ese año, Estrella Morán, ex esposa de “Bigote” radicada en Suecia, viajó a Chile para presentar una denuncia en la fiscalía local de Viña del Mar. En ella dijo que su ex marido habría sido acusado de ser un infiltrado y responsable de la muerte de Raúl Pellegrin y Cecilia Magni. Tras lo cual habría sido juzgado por alta traición, siendo asesinado y posteriormente desaparecido.

El caso fue derivado al Primer Juzgado del Crimen de Viña del Mar, instancia que asignó la investigación a la PDI. Una de las personas que prestó declaración durante el proceso fue Carolina, una ex integrante del frente con quien Arriagada Toro tuvo una hija, y quien señaló que Hernández Norambuena sería el responsable de la desaparición de “Bigote”.

Carolina fue testigo del momento en que “Ramiro” y Arriagada Toro se perdieron el 10 de 1989 tras una esquina de la Ciudad Jardín, luego que Hernández Norambuena citara a su compañero para un reunión de urgencia que tomaría un par de días. Sería la última vez que le frentista vería a su pareja.

En medio del proceso la mujer también afirmó que tras la detención de Ramiro por el asesinato del fundador de la UDI Jaime Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards, fue a visitarlo a la cárcel de San Miguel. Fue en esa ocasión que Hernández Norambuena le confirmó algo que ya se había comentado años antes: su pareja fue ejecutada por alta traición. Ese mismo día fue que Carolina encaró a Ramiro y le dijo: “¿Dónde está? A ti te lo entregué”.

Si bien no entregó su testimonio en la investigación, la hija de “Bigote” con Carolina, Alejandra, dio su versión a Peña en el texto que escribió para Ciper. Ahí señaló que si bien no conoció a su padre, porque desapareció antes de su nacimiento, su madre le contó detalles de la vida que llevó Arriagada Toro.

En la investigación también entregaron su relato diferentes ex frentistas, quienes señalaron, que el juicio contra Arragiada Toro se llevó en una casa de la población Estibadores de Viña del Mar, y que en el algunos presentes no solo dudaron de la forma en que Bigote logró escapar de Los Queñes, sino que revivieron antiguas sospechas respecto a su calidad de infiltrado.

Según la hija del frentista, “Bigote” era un hombre de confianza de Raúl Alejandro Pellegrin y que por este motivo ella se llama Alejandra y que su hermana, resultado de un relación que su padre tuvo con una profesora de Talca, es Tamara, la chapa que tuvo Cecilia Magni, pareja del “Comandante José Miguel”.

Alejandra no alcanzó a conocerlo. Cuando ella nació Bigote ya había desaparecido. Así y todo, supo detalles de su vida por medio de su madre, que militaba en el FPMR y conoció de cerca la vida subversiva de su pareja. En cambio la relación con Hernández Norambuena era diferente, si bien se conocían de antes y participaron en varias operaciones, según Alajandra su papá “sentía que Ramiro lo discriminaba por su origen social: lo encontraba picante porque era de pueblo”.

Casi 10 años después de que la ex esposa del frentista, Estrella Morán, denunciara el hecho en la fiscalía local de Viña del Mar, la justicia de Brasil consultó al “Comandante Ramiro” por su vinculación en la desaparición de Luis Eduardo Arriagada Toro. Según consignó el diario brasileño Estado, de Sao Paulo, a fines de 2017, el ex frentista debió responder 10 preguntas sobre los hechos que rodean el caso de su compañero de armas. ¿En qué circunstancias Norambuena conoció a Luis Eduardo Arriagada Toro, el Bigote? ¿Sabría decir si Bigote, como miembro del FPMR, participó en el secuestro de un general y del atentado contra un fiscal? ¿Sabía si fue la misma directiva de la FPMR que investigó y condenó a Bigote a la muerte? . De esta interrogante en adelante, Herández Norambuena respondió: “No voy a hablar”.

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