Publicado el 10 de mayo, 2020

No solo EE.UU., ahora Europa también quiere que se investigue el origen del coronavirus en China

Autor:

Emily Avendaño

Francia, el Reino Unido y Alemania han solicitado claridad sobre el origen del virus que desató la pandemia. Ahora, los países de la Unión Europea preparan una resolución para analizar cómo se originó el coronavirus que será presentada durante la asamblea anual de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que comienza el 18 de mayo. El bloque ha denunciado “censura” de las autoridades Chinas y los apunta como promotores de desinformación y noticias falsas.

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Ya no es solo la voz del Presidente de Estados Unidos Donald Trump la que exige que China clarifique el origen del SARS-Cov-2, el virus que sumergió al mundo en una pandemia con graves consecuencias sanitarias y económicas. Los países de la Unión Europea preparan una resolución para analizar cómo se originó el coronavirus, que será presentada durante la asamblea anual de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que comienza el 18 de mayo. 

Países como Suecia y Alemania se han pronunciado a favor de abrir una investigación. El alto representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell, informó el 7 de mayo, que ahora verán qué dicen los demás Estados miembros.

«El día 18 es la asamblea de la OMS y los Estados de la UE van a presentar una propuesta para analizar cómo se ha producido y cómo se ha generado», indicó Borrell en un encuentro con la prensa por videoconferencia, reseñado por la agencia española de noticias EFE.

«Para mí está claro que necesitamos datos más sólidos y quizá una entidad más capaz de analizar situaciones de alerta como la que se ha producido, en algunos casos con retraso a juzgar por la información que se tiene», dijo Borrell.

Tras las declaraciones del jefe de la diplomacia comunitaria, llegó otra señal desde Europa que atiza la desconfianza global sobre el manejo que ha hecho China de la enfermedad, reportada por primera vez a la Organización Mundial de la Salud el 31 de diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan. La Unión Europea confirmó el viernes que su delegación enviada a Beijing “aceptó la publicación de una versión censurada de un artículo de opinión en el diario oficial ‘China Daily’, el pasado 6 de mayo sin una mención al origen y expansión del nuevo coronavirus”, explica EFE.

«No se consultó a la sede ni a los Estados miembros antes de la decisión de continuar con el editorial. Esta decisión se tomó con considerable reticencia y bajo presión temporal», reconoció la portavoz Virginie Battu. El editorial fue escrito con motivo del 45 aniversario de las relaciones entre el bloque y China. Battu agregó que el Ministerio de Relaciones Exteriores chino condicionó la publicación a que se eliminara «una parte de una frase relacionada con el origen y la propagación del coronavirus».

Este no es el primer incidente de manejo de información que la Unión Europea denuncia con respecto al gigante asiático. Un informe de la unidad especial de la UE que vigila el fenómeno de la desinformación y la difusión de noticias falsas encontró evidencias «de un impulso coordinado de las fuentes oficiales chinas para desviar cualquier culpa por el estallido de la pandemia», en el período comprendido entre el 2 y el 22 abril, además de publicitar la entrega de ayuda sanitaria a otros países «con encuestas en ciertos países que muestran que China es percibida como más útil en la lucha contra la pandemia que la UE».

Otro hallazgo del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) mostraba que las autoridades chinas «intentan reducir cualquier mención de la ciudad de Wuhan como el origen de la Covid-19», y «algunos canales de medios sociales controlados por el Estado siguen difundiendo la teoría del brote en Wuhan vinculado a representantes militares estadounidenses», para crear confusión sobre el origen del virus. Las aseveraciones del informe fueron rechazadas por el Ministerio de Asuntos Exteriores de China; y hubo polémica pues pese a lo publicado hubo acusaciones de que se había suavizado el texto a favor de Beijing. 

“Las llamadas son práctica diaria de cualquier servicio diplomático”, explicó Borrell sobre el incidente. “Pero no se hizo ningún cambio en el informe para apaciguar la preocupación de nadie, tampoco de China”, subrayó.

La Unión Europea y el gigante de Asia cultivan una lucrativa relación desde hace años. Sin embargo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, también se sumó a las peticiones de una investigación sobre el origen del SARS-Cov-2. “Pienso que es importante para todos nosotros, quiero decir para todo el planeta”, dijo en una entrevista con la cadena estadounidense CNBC.

El eco a los dichos de Trump

Es un hecho que el tono europeo hacia China se endureció, aunque sin la fuerza de Donald Trump. Los reclamos apuntan a la transparencia, tanto sobre el origen del virus, como en su gestión para controlar la expansión de la enfermedad. Los cuestionamientos surgieron de Francia, Alemania y Reino Unido antes de trascender al bloque europeo. 

En una entrevista ofrecida al Financial Times -publicada el 16 de abril-, el Presidente francés Emmanuel Macron manifestó su recelo sobre el origen del virus. El Mandatario subrayó que no puede haber comparaciones al manejo de la crisis que hacen las democracias, versus a lo hecho por los sistemas autoritarios, en particular donde la información fluye libremente y los ciudadanos pueden criticar a sus gobiernos. “Dadas estas diferencias, las elecciones hechas y lo que China es hoy, lo cual respeto, no seamos tan ingenuos como para decir que ha sido mucho mejor para manejar esto», dijo. “No lo sabemos. Claramente, han sucedido cosas que no conocemos”.

Este no fue un comentario aislado. La tensión entre Francia y China iba al alza desde los días previos. El ministro francés de Relaciones Exteriores, Jean-Yves Le Drian, convocó el 14 de abril al embajador de China en París, Lu Shaye, por la difusión de “calumnias”. Esto luego de la publicación de un artículo titulado “Restablecer hechos distorsionados. Observaciones de un diplomático chino desplegado en París”, aparecido en la web de la embajada de China en Francia.

“Algunas tomas de posición públicas de representantes de la embajada de China en Francia no son conformes a la calidad de la relación bilateral entre nuestros dos países”, cuestionó el ministro francés en referencia a la campaña de esa embajada para elogiar el “éxito” del gobierno chino en la batalla contra el coronavirus y criticar la respuesta de los países occidentales.

Días después Le Drian dio una entrevista a Le Monde en la que aseguró que esperan mayor respeto de China. “Esperamos que China nos respete, como ella desea ser respetada”, y rechazó que Beijing busque aprovecharse de la fragmentación de la Unión Europea. 

El Reino Unido también ha expresado sus reparos en la voz de su ministro de Exteriores, Dominic Raab, quien sustituyó a Boris Johnson mientras estuvo hospitalizado al padecer de Covid-19. “No hay duda de que no podemos hacer negocios como de costumbre después de esta crisis, y tendremos que hacer las preguntas difíciles sobre cómo surgió y cómo no pudo haberse detenido antes”, declaró el representante de de Downing Street el 16 de abril.

El Comité de Asuntos Exteriores de los Comunes también advirtió que la desinformación propagada por Beijing estaba costando vidas y obstaculizando la batalla contra la enfermedad.

«Analizaremos con mucho cuidado junto a todos nuestros socios internacionales y la Organización Mundial de la Salud cómo ocurrió este brote y qué se puede hacer para evitar que ocurra en el futuro», añadió Raab. Ese día el ministro había tenido un encuentro virtual con los líderes del G-7 que fue presidido por Trump.

Alemania, por su parte, ha mantenido una postura más mesurada. Sin embargo, Angela Merkel pidió el 20 de abril a China ser lo más transparente posible sobre la génesis del nuevo coronavirus. “Cuanto más transparente sea China en cuanto a la génesis del virus, mejor será para que el mundo entero aprenda de ello”, afirmó en una conferencia de prensa. Aunque la diplomacia de Berlín promueve el entendimiento con China, el 4 de mayo el ministro de Asuntos Exteriores alemán, el socialdemócrata Heiko Maas también emplazó a los asiáticos para que “clarificaran el origen” del coronavirus. «El mundo entero quiere que se aclare el origen exacto del virus», advirtió en una entrevista con el grupo de medios de comunicación alemán Funke. China puede demostrar «lo transparente que quiere ser con el virus», añadió.

Durante meses el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, ha elogiado el modo en que China atendió la epidemia. Al punto de que Trump la acusó el 7 de abril de ser “chinocéntrica”, e informó que congelará los fondos que le entrega.

«China podría haber evitado la muerte de miles de personas en todo el mundo y haber evitado al mundo un descenso al malestar económico mundial. Tenían una opción. China todavía se niega a compartir la información necesaria para mantener a las personas seguras. No se trata de política, se trata de salvar vidas», aseguró el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo.

El secretario de Estado dijo en una entrevista el 3 de mayo que su Gobierno tiene una «enorme cantidad de pruebas» que respaldan que el coronavirus se originó en un laboratorio de Wuhan, sin precisar si el virus fue liberado intencionalmente o hubo un accidente en el laboratorio. «El Partido Comunista Chino sigue bloqueando el acceso al mundo occidental, a los mejores científicos del mundo, para averiguar qué ocurrió exactamente», subrayó. De acuerdo con el diario The Washington Post, la Casa Blanca debate propuestas para castigar a China o exigirle una compensación financiera por su gestión de la pandemia.

La OMS salió al paso de las versiones estadounidenses y reiteró que este patógeno «tiene origen animal». «El coronavirus circula de forma ancestral entre los murciélagos, es algo que sabemos basándonos en la secuencia genética de este virus. Lo que necesitamos entender es cuál ha sido el animal que actuó como intermediario. Es decir, que fue infectado por los murciélagos y lo transmitió al humano», dijo la jefa del Departamento de Enfermedades Emergentes de la OMS, María Van Kerkhove.

China, por su parte, se defiende y se niega a aceptar una investigación sobre el origen del coronavirus al considerar que estaría «politizada» y presumiría su culpabilidad. «Apoyamos el intercambio entre científicos, pero nos oponemos a que se siente a China en el banquillo de los acusados sin ninguna prueba y con presunción de culpabilidad», afirmó el viceministro chino de Asuntos Exteriores Le Yucheng. 

Australia también hizo una petición para llevar adelante una investigación independiente sobre la gestión del brote.

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