El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, prohibió “las inversiones, el comercio y la financiación de personas estadounidenses hacia, desde o en las regiones separatistas de Donetsk y Lugansk”, exterritorios ucranianos que han sido reconocidos por Rusia como naciones independientes.

La medida fue tomada a través de una orden ejecutiva que ya fue firmada por el primer mandatario de ese país y que empezará a aplicarse en cuestión de horas, según aseveró la representante estadounidense ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Linda Thomas-Greenfield, al término de una sesión extraordinaria.

La administración Biden anunció además que implementará medidas aún más duras. Eso sí, además de las sanciones de carácter económico en cuestión, también se dio a conocer la decisión de EE.UU. de mover las tropas que tiene destacadas en Europa para reforzar la defensa de los Países Bálticos.

El tema se abordó en el programa Mirada Líbero Especial, con la participación de los analistas internacionales Eleonora Urrutia y Juan Ignacio Brito.

Brito explica que con el envío de tropas rusas a Donetsk y Lugansk «hay un acto beligerante que cambia el status quo, pero en terreno nada ha cambiado», ya que en los hechos estas dos áreas ya estaban fuera de la jurisdicción de Ucrania, desde el año 2014. Es por ello que, en opinión del analista, «Putin inteligentemente hace una movida que en los hechos no cambia, pero que es simbólicamente relevante», ya que cumple con la promesa hecha a su población de recuperar más territorio.

Además, Brito explica que en las condiciones actuales -que pueden escalar- todos los actores tienen la posibilidad de una salida «honorable».

Por su parte, sobre el impacto de esta situación en Chile, Urrutia señala: «Me preocupa la reacción del próximo gobierno, porque en Argentina ya hay rumores de un apoyo diplomático (…) Se me escapa si el gobierno entrante puede entrar en un terreno similar al actual gobierno argentino».