Publicado el 15 de abril, 2020

Dr. Tedros en la mira: la estrecha relación entre la OMS y China, y las dudas sobre el actuar de la agencia con la pandemia

Autor:

Emily Avendaño

Durante meses el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, ha elogiado el modo en que China -país en en el que apareció el Covid-19- atendió la epidemia. Sin embargo, hay dudas sobre si efectivamente Beijing ha sido tan transparente como la OMS ha querido hacer ver. EE.UU. ya apuntó sus críticas hacia la agencia y ayer informó que congelará los fondos que le entrega. Pesa también contra la entidad su actuar con Taiwán, el país más exitoso al momento de evitar que se propague la enfermedad, pero al que la OMS ha decidido ignorar.

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Emily Avendaño

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Horas antes de la elección del etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus como Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2017, un centenar de sus compatriotas protestó frente a la sede de la ONU en Ginebra. Lo acusaban de ocultar epidemias de cólera cuando fue Ministro de Salud en Etiopía de 2005 a 2012.

La manifestación, ocurrida el 22 de mayo de 2017, coincidió con el momento en que la doctora china Margaret Chan pronunciaba dentro de la Asamblea su discurso de despedida, tras una década en el cargo. «Tedros no es un buen candidato para la OMS», gritó un hombre que logró irrumpir en la sala.

Las reseñas de prensa de aquel entonces mostraban que organizaciones como Human Rights Watch (HRW) recriminaban a Tedros Adhanom Ghebreyesus por formar parte del núcleo duro del régimen etíope, acusado por grupos de derechos humanos y por la ONU de sistemáticas violaciones de las libertades fundamentales y de represión política; así como de no haber informado de forma pertinente de tres epidemias de cólera cuando fue ministro: en 2006, 2009 y 2011, lo que causó «centenares de muertes», según los manifestantes.

No obstante, en la septuagésima Asamblea Mundial de la Salud el Dr. Tedros -como es conocido- se impuso a David Nabarro del Reino Unido y a Sania Nishtar de Pakistán; y se convirtió en el primer máximo responsable de la OMS del continente africano. 

Adhanom Ghebreyesus, quien también fue Ministro de Relaciones Exteriores de Etiopía entre 2012 y 2016 mantuvo un perfil bajo. Hasta principios de 2020, cuando el coronavirus se propagó y en tres meses trastocó las vidas de la mitad de la población del mundo, que permanece en cuarentena.

“La Organización Mundial de la Salud debería cambiar su nombre de OMS a OCS: ‘Organización China de la Salud’. Ese nombre sería más apropiado”, estalló el viceprimer ministro japonés, Aso Taro, en una sesión parlamentaria en la que denunció la influencia de Beijing en la OMS. No es el único. El Presidente de Estados Unidos Donald Trump acusó a la OMS el 7 de abril de ser “chinocéntrica”, pese a que la mayor parte de su financiamiento proviene de EE.UU. “Afortunadamente, rechacé sus consejos para mantener nuestras fronteras abiertas a China desde el principio. ¿Por qué nos dieron una recomendación tan defectuosa?”, escribió en Twitter. 

Cuando la OMS declaró la emergencia mundial de salud pública, a finales de enero, elogió los esfuerzos «extraordinarios» de China para combatir el Covid-19 e instó a otros países a no restringir los viajes. El Dr. Tedros estuvo a favor de la respuesta china que incluía poner en cuarentena a 60 millones de personas, lo que para muchos expertos en salud era inconsistente con las pautas de la OMS, al tiempo que pidió no cortar los viajes, ni el comercio con la nación oriental.

La recomendación fue ignorada, Estados Unidos advirtió sobre los viajes a China y prohibió la entrada a la mayoría de los viajeros desde allí. Otros países, como Rusia, también impusieron sus propias restricciones de viaje; y las aerolíneas internacionales debieron suspender sus vuelos.

El etíope también dijo que atribuye a China la identificación del virus en «tiempo récord», compartiendo su secuencia genética rápidamente y señalando la posible propagación internacional. No obstante, con el paso del tiempo esto también ha sido cuestionado. 

En la web de la OMS se mantiene que el actual brote de enfermedad por coronavirus (Covid-19) fue notificado por primera vez en Wuhan (China) el 31 de diciembre de 2019. El diario South China Morning Post contradijo la información oficial del régimen e indicó que la fecha exacta en que ya se conocía la existencia del nuevo virus era en realidad el 17 de noviembre. Según este medio, para el 15 de diciembre el total de personas con coronavirus era de 27. A finales de 2019 el número de infectados era de 266; y el 1 de enero había 381.

Los días 22 y 23 de enero, la OMS convocó un comité de urgencia en su sede central de Ginebra. Antes de que terminara el segundo día de reuniones, China cerró tres ciudades en el centro de la epidemia: Wuhan, Huanggang y Ezhou, afectando a 20 millones de personas. La OMS debía decidir si declaraba la “emergencia de salud pública global”; pero optó por esperar, con los consejeros y expertos divididos 50-50, de acuerdo con lo trascendido, pues los encuentros son confidenciales. Se dice que China presionó al Comité para que no recomendara la emergencia. El Dr. Tedros dijo que China explicó su posición, pero no presionó. «Incluso si presionaran, no cambiaría nada», aseguró.

El director de la OMS tuvo luego una reunión «muy franca y muy sincera» el 28 de enero con el presidente de China Xi Jinping cuyos resultados fueron un acuerdo para compartir datos y enviar un equipo de expertos internacionales liderados por la OMS a China. La agencia tardó casi dos semanas en obtener el visto bueno de ese país para enviar un equipo. El 23 de enero, hubo 581 casos confirmados en China y 10 en el extranjero. Para el día en que el etíope se reunió con Xi había 4.537 casos confirmados en China y 56 a nivel internacional. 

Cuando Adhanom Ghebreyesus regresó a Ginebra el comité de emergencia volvió a reunirse. El 30 de enero la OMS sí aceptó declarar la emergencia y se reconoció la existencia de la transmisión de persona a persona del virus. Hecho que días antes había sido negado. “Las investigaciones preliminares realizadas por las autoridades chinas no han encontrado evidencia clara de transmisión de persona a persona del nuevo coronavirus (2019-nCoV) identificado en Wuhan, China”, escribió la OMS el 14 de enero en Twitter. 

Para el momento en que se declaró la emergencia de salud se había detectado la transmisión de persona a persona en tres países fuera de China, incluyendo Estados Unidos. 

«Ya habríamos visto muchos más casos fuera de China, y probablemente muertes, si no fuera por los esfuerzos del Gobierno y el progreso que han hecho para proteger a su propia gente y a la gente del mundo», afirmó el Dr. Tedros. Por tanto, aseguró que declarar una emergencia internacional no significa un voto en contra de China. Al contrario, Adhanom Ghebreyesus agradeció a las autoridades de ese país. «Como saben, estaba en China hace solo unos días, donde me reuní con el Presidente Xi Jinping. No tengo absolutamente ninguna duda sobre el compromiso de China con la transparencia y la protección de los pueblos del mundo», afirmó.

El Dr. Tedros en la mira

La “transparencia” de China ha sido puesta en duda. Reporteros Sin Frontera presentó un informe el 23 de marzo que titularon «Si la prensa china fuera libre, el coronavirus no sería una pandemia». Citan un informe de la Universidad de Southampton que sugiere que el número de casos de coronavirus en China podría haberse reducido en un 86% si las primeras medidas, que se tomaron el 20 de enero, se hubieran implementado dos semanas antes. “Si las autoridades no hubieran ocultado a los medios la existencia de un brote epidémico vinculado a un mercado muy popular, el público habría dejado de visitar este lugar mucho antes de su cierre oficial, el 1 de enero”, reflexiona RFS.

El documento menciona el caso del doctor Lu Xiaohong, jefe de gastroenterología del Hospital de la Ciudad de Wuhan Nº5, quien el 25 de diciembre ya tenía sospechas de que el virus se podía transmitir entre humanos. “Si las fuentes de los periodistas en China no se expusieran a sanciones severas -que van desde una reprimenda profesional hasta penas de prisión-, el doctor Lu Xiaohong habría asumido la responsabilidad de alertar a los medios, obligando a las autoridades a tomar medidas, lo que no sucedió hasta tres semanas después”, dicen. También denunciaron la censura en las redes sociales, pues el mismo día que China alertó a la OMS del coronavirus obligaron a la plataforma de discusión WeChat a censurar una gran cantidad de palabras clave referidas a la epidemia.

En cuanto a la comunidad internacional, subrayan que si hubiesen tenido toda la información que manejaba Beijing el 13 de enero -cuando Tailandia informó el primer caso fuera de China- habrían podido evaluar mejor la crisis, anticipándose y, posiblemente, evitando su transformación en una pandemia.

“Hay que destacar la conexión de China con Etiopía, llamada la ‘pequeña China’ del este de África porque se ha convertido en la cabeza de puente de la influencia china en África y un punto clave en la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda. De hecho, China ha invertido mucho en el país”, opinaron el profesor Bradley Thayer, experto en Asia en la Universidad de Texas-San Antonio y Lianchao Han,vicepresidente de  Iniciativas de Poder Ciudadano para China, en una columna publicada en The Hill. Sostienen incluso que la OMS tardó meses en declarar el brote de Covid-19 como una pandemia, a pesar de que había cumplido los criterios de transmisión entre personas, altas tasas de mortalidad y propagación mundial.

Además, cuestionan que Tedros haya sido elegido, a pesar de que no estaba capacitado como médico -es Biólogo- y no tenía experiencia en la gestión de la salud mundial.

Un reportaje de El Confidencial explica que su meteórica carrera para hacerse con la dirección de la OMS tuvo que ver con el cambio del sistema de elección y con el apoyo de China. “En su elección se involucró personalmente el entonces Presidente chino, Hu Jintao. Era la primera gran apuesta de Beijing por colocar a uno de los suyos al frente de una gran agencia internacional, símbolo de su pujanza económica, diplomática y cultural”, relata el diario.

Explican que antes de la votación, el etíope fue invitado a hablar en la Universidad de Beijing y al día siguiente de su victoria reiteró su adhesión al principio de “Una sola China”. Además, en el mismo 2017 el Dr. Tedros causó conmoción al nombrar al dictador de Zimbabwe Robert Mugabe, «embajador de buena voluntad de la OMS», por lo que hubo especulaciones de que se trataba de «un pago» a Beijing, cercano aliado del entonces líder de Zimbabwe, por el cargo.

El Dr. Tedros ha mantenido su discurso. “China ha comprado tiempo al mundo”, aseveró en la Conferencia de Seguridad de Múnich el 15 de febrero. 

Por su parte, Trump apuntó sus acusaciones contra la OMS y ayer anunció que congelaba los aportes que EE.UU. le entrega al organismo. «Instruyo a mi gobierno a detener la financiación mientras se realiza una investigación sobre el papel de la OMS en la mala gestión y el encubrimiento de la expansión del coronavirus», señaló desde la Casa Blanca.

Según el Mandatario el aporte era de 500 millones de dólares al año. Hasta marzo, el Presidente estadounidense se refirió al Covid-19 como el “virus chino”.

La invisibilización de Taiwán

El Departamento de Estado de los Estados Unidos acusa a la OMS, entre otras cosas, de no haber escuchado una advertencia temprana de Taiwán sobre el riesgo del coronavirus; incluso realizó un foro “para compartir el exitoso e internacionalmente elogiado Modelo de Taiwán sobre la lucha contra Covid-19 con países de todo el mundo”. EE.UU. y Taiwán anunciaron una mayor cooperación para prevenir la propagación de Covid-19.

Aunque la población de Taiwán ronda los 24 millones de habitantes y geográficamente es muy cercana a China, en tres meses ha reportado 6 muertes y 393 casos confirmados de Covid-19. Beijing y Taipéi se ven a sí mismos como los herederos del gobierno legítimo de una nación unificada; por lo que Taiwán no pertenece a la OMS.


Dos semanas antes de que la OMS publicara el tuit en el que asegura que el Covid-19 no se contagiaba de persona a persona, las autoridades sanitarias de Taiwán habían llegado a la conclusión opuesta. Notificaron a la OMS sus sospechas a través de la ventana de informes del Reglamento de Salud Internacional de la agencia de la ONU, una plataforma para compartir información y actualizaciones. Nunca recibieron respuesta. 

El dilema de la OMS con respecto a la existencia de Taiwán quedó en evidencia cuando la televisora RTHK, de Hong Kong, transmitió una entrevista con Bruce Aylward, subdirector general de la OMS, hecha por videollamada. 

La periodista Yvonne Tong preguntó si la OMS reconsideraría permitir que Taiwán se uniera a la organización. Aylward guardó un largo silencio y luego respondió que no podía oírle. Tong insistió y Aylward pareció colgar la videollamada. Lo volvieron a llamar y ante la insistencia con la pregunta, la respuesta fue: «Bueno, ya hemos hablado de China».

China considera a Taiwán como una «provincia renegada» y el Dr. Tedros ya reconoció que se apega al principio de “Una sola China”. Taiwán entonces ha sido excluida de las reuniones de emergencia, así como de los informes mundiales de expertos sobre el coronavirus. El propio vicepresidente de Taiwán, Chien Chien-jen, dijo al diario Financial Times el 19 de marzo, que la OMS no puso en su página web la información que las autoridades de Taipei le habían suministrado el 31 de diciembre sobre la transmisión del coronavirus entre seres humanos. 

La OMS desmintió haber recibido y desatendido esa alerta de Taiwán. El Dr. Tedros afirmó en una rueda de prensa, el 8 de abril, haber sido víctima de ataques, incluso racistas. Evitó referirse a Trump; pero sí nombró a Taiwán. “Hace tres meses el ataque vino de Taiwán”, dijo aludiendo a «insultos y calumnias».

Enseguida Taiwán exigió disculpas. «Protesto enérgicamente por las acusaciones de que Taiwán está instigando ataques racistas en la comunidad internacional», dijo la Presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen el 9 de abril. «Taiwán siempre se ha opuesto a toda forma de discriminación. Durante años, hemos estado excluidos de organizaciones internacionales y sabemos mejor que nadie qué se siente al estar discriminados y aislados», apuntó en un extenso mensaje en Facebook.

“Quiero aprovechar esta oportunidad para invitar al Director General Tedros a visitar Taiwán y experimentar por sí mismo cuán comprometidos están los taiwaneses a participar y contribuir al mundo, incluso ante la discriminación y el aislamiento», sentenció.

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