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Publicado el 21 de octubre, 2019

Cómo el Partido Comunista y el Frente Amplio se desacoplaron de la centroizquierda en medio de la crisis

Autor:

Javiera Barrueto

«Mientras haya milicos en la calle, no votaremos ningún proyecto», dijo ayer la diputada PC Carmen Hertz para justificar la negativa de su partido a apoyar el proyecto de ley que congela el alza del pasaje de transporte público. El Frente Amplio, si bien intentó retirarse de la sala para no tener que votar la iniciativa del gobierno, finalmente aportó con algunos votos. La ex Concertación, en cambio, se cuadró mayoritariamente con el texto que se votará hoy en el Senado.

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Javiera Barrueto

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Ayer prácticamente absoluto fue el respaldo que recibió el proyecto de ley que envió el gobierno al Congreso para dejar sin efecto el alza de tarifas en el transporte público de Santiago. La iniciativa fue aprobada con 103 votos a favor, 1 en contra -de René Alinco (Ind.)- y 1 abstención de Marisela Santibáñez (FA).

Pero durante el debate se vivieron minutos tensos: el Partido Comunista se negó a respaldar la iniciativa que busca congelar el precio del transporte público y el Frente Amplio amenazó con abandonar la Sala, apuntando a que no se había discutido sobre el estado de emergencia que decretó el Presidente Sebastián Piñera el viernes.

El camino por el que optó el PC se mantiene en la línea con lo que planteó el fin de semana al señalar que las evasiones masivas son “acciones legítimas de desobediencia civil”. “Como bancada del Partido Comunista respaldamos las llamadas ‘evasiones masivas’ convocadas y desarrolladas por estudiantes y ciudadanos ante el alza de la tarifa del Metro de Santiago. Son acciones legítimas de desobediencia civil, una expresión de reclamo acumulado ante el aumento continuo del precio de los servicios básicos”, señaló mediante un comunicado la tienda.

La posición de rechazo total del PC a legislar en la sesión acordada al mediodía en La Moneda por el Presidente Sebastián Piñera junto a los presidentes del Senado (Jaime Quintana, PPD) y de la Cámara (Iván flores, DC) quedó reflejada en la frase de la diputada comunista Carmen Hertz: «Mientras haya milicos en la calle, no votaremos ningún proyecto«.

En una línea similar se ubicó el Frente Amplio, coalición que en medio de la crisis endureció el tono. Difundió un comunicado en paralelo a la realización de la sesión especial parlamentaria en que llamaba a sumarse a una movilización masiva este lunes y condicionaba su apoyo al proyecto de congelamiento del alza de pasajes.

Luego, los diputados del Frente Amplio intentaron retirarse de la Sala para no votar el proyecto, provocando un altercado que fue profusamente informado de manera crítica por distintos medios. Biobío lo denominó un «espectáculo vergonzoso». Finalmente, algunos de sus legisladores terminaron votando a favor el proyecto del gobierno.

El distanciamiento de las filas comunistas y del Frente Amplio surgieron en medio del llamado del gobierno para trabajar con unidad y diálogo, mensaje que en más de una ocasión ha planteado la intendenta Karla Rubilar y el mismo Presidente.

Los partidos de la exConcertación acogieron la convocatoria del Mandatario y estuvieron disponibles a dialogar y a legislar con la premura que se solicitaba desde el Ejecutivo.

Por su parte, ayer por la mañana, el diputado de Convergencia Social, Gabriel Boric, se abrió a la posibilidad de sostener conversaciones con el Ejecutivo. «Yo soy partidario de que hoy día no podemos quedarnos solamente diciendo acá no va a haber ningún tipo de diálogo, nosotros tenemos que ofrecer una alternativa. Por eso vamos a ir la sesión del parlamento y vamos a ofrecer caminos para dialogar donde van a estar los ministros, no podemos restarnos de una instancia como esa, para eso nos eligieron también”, expresó Boric en Mesa Central.

Además, llamó al gobierno a terminar con el estado de excepción. “Nosotros tenemos que estar en todas las conversaciones, llamamos al gobierno para terminar con el estado de excepción porque no ha servido para contener. Y mi punto de vista es que no podemos restarnos de conversaciones que apunten hacia una solución. Pero cualquier conversación no puede ser solamente por el mundo político”.

Horas más tarde, el presidente del Senado, Jaime Quintana (PPD) y de la Cámara de Diputados, Iván Flores (DC), junto al líder de la Corte Suprema Haroldo Brito, arribaron hasta La Moneda para sostener una reunión con el Presidente. Y al salir del encuentro el mensaje fue el mismo: se debe enfrentar la crisis en un ambiente de “colaboración y unidad”.

Incluso, el Jefe de Estado agradeció el “espíritu republicano y de participación” que marcó el encuentro de más de una hora en Palacio. Minutos después, Quintana aseguró que “no queda otro camino que colaborar” y agregó que “restarse hubiese sido profundizar la crisis. Ese no es el rol de las principales instituciones del país. Estamos dispuestos a colaborar en un acuerdo nacional de equidad”.

Asimismo, Flores apeló a un ambiente de conversaciones entre la oposición y el Ejecutivo: “Llegó el momento del diálogo y la búsqueda de acuerdos por el interés nacional. Lo que cabe es la búsqueda de una sintonía entre los poderes del Estado y la sociedad civil. Este acuerdo nacional que debemos buscar por la buena y sana convivencia social es la primera urgencia”.

La carta en que figuras de centroizquierda apuestan por el diálogo sin condiciones

Como un acto de “desesperación” nació la carta “La democracia es diálogo”. La misiva, que fue impulsada por la ex alcaldesa Carolina Tohá (PPD), Javiera Parada y los abogados democratacristianos José Miguel Burmeister y Elisa Walker, comenzó a difundirse el sábado a través de los grupos de Whatsapp entre figuras de la centroizquierda. En 24 horas logró reunir más de 1.500 firmantes que se inclinan por un diálogo sin condiciones.

“En el duro momento que está viviendo Chile, hacemos un llamado a todas las fuerzas sociales y políticas a dialogar, sin condiciones previas, con generosidad, respeto y altura de miras. El país y la democracia que tanto ha costado construir así lo demanda”, señala el documento. Y agrega que “urge reconocer las causas profundas y reales que con razón indignan a la gran mayoría de los chilenos, movilizándonos pacífica y masivamente a las calles para manifestar su descontento”.

Entre algunos de los firmantes destacan: el economista Óscar Landerretche (PS), los senadores del PPD Felipe Harboe y Ricardo Lagos Weber, el diputado Matías Walker (DC), el ex intendente Claudio Orrego (DC), las socialistas Isabel Allende y Gloria de la Fuente, los ex líderes de la DC Soledad Alvear, Gutenberg Martínez, Mariana Aylwin y Clemente Pérez; los ex ministros Rodrigo Valdés y Nicolás Eyzaguirre; el economista José de Gregorio y las bacheletistas Paulina Vodanovic y Estela Ortiz. Pero, hasta el cierre de esta edición, los presidentes de partidos de la ex Nueva Mayoría no se habían plegado a los dirigentes del sector.

La misiva finaliza señalando que “hoy no es momento de pedir renuncias ni sacar ventajas”. En ese sentido, la ex agregada cultural de Chile en Estados Unidos, Javiera Parada, asegura a El Líbero que “el momento que está viviendo Chile requiere que nos sentemos todas las fuerzas políticas y sociales a conversar. El llamado que hacemos con esta carta es que todas las fuerzas políticas y sociales muestren esa voluntad de diálogo y de avanzar en una agenda que dé respuesta a las demandas que que han desencadenado esta grave crisis social”.

Y Elisa Walker, otra de las gestoras de la carta del mundo progresista, valora que el texto haya sido respaldado por gran parte del espectro de centroizquierda. “Vemos con angustia cómo se ha generado un diálogo de sordos que busca imputar responsabilidades ante las reacciones frente al alza del pasaje del Metro y los actos de violencia que se desencadenaron los días siguientes”.

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