Publicado el 02 de abril, 2020

Cómo el coronavirus amenaza con más brutalidad a América Latina

Autor:

Emily Avendaño

La región es una de las más expuestas ante el Covid-19. El gasto en salud per cápita de América Latina fue de US$ 1.076 anuales en 2017; tres veces menos que los países de la Unión Europea, que en promedio gastaron US$3.364 por cabeza, según cifras de la Organización Mundial de la Salud. Hasta el 31 de marzo, Guayaquil, en Ecuador, reportaba más víctimas que naciones latinoamericanas enteras: 1.615 infectados y 52 muertos. En Argentina los ciudadanos ya muestran cansancio ante la cuarentena total, y los mandatarios de México y Brasil no terminan de asumir medidas con severidad. Chile reporta más de 3.000 casos y la tasa de letalidad más baja de la región.

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América Latina pasó de un caso confirmado -el 26 de febrero en Brasil- a contabilizar casi 19.000 contagios de Covid-19 en 35 días; y la cifra tiende a aumentar. “La pandemia en las Américas escalará y empeorará antes de mejorar”, advirtió el martes Carissa Etienne, directora regional de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Hasta la mañana del 1 de abril, los países de la región contabilizaban más de 500 muertes, de acuerdo con los datos tomados del registro diario de la Universidad Johns Hopkins -sin contar los 11 fallecidos en Puerto Rico, que la institución ubica en Estados Unidos-. Brasil se ubica como el país con más contagios (5.923) y muertes (206). Situación que dista de la actitud que ha asumido su Presidente Jair Bolsonaro quien una semana atrás se refería al virus como una “gripecita”

A ese país le siguen en número de casos confirmados Chile (3.301 infectados, y 16 muertes), Ecuador (2.748 y 93), República Dominicana (1.284 y 57), México (1.215 y 29), Panamá (1.181 y 30), Perú (1.065 y 30), Argentina (1.054 y 28), Colombia (906 y 16), Costa Rica (347 y 2) y Uruguay (338 y 2). Brasil, Ecuador y República Dominicana concentran casi 70% de los fallecimientos. 

La tasa de letalidad más alta se registra en República Dominicana (4,43%, similar a la media mundial) y la más baja en Chile (0,5%). Mientras que el per cápita de contagios mayor es el de Panamá, que tiene solo cuatro millones de habitantes.

Ecuador presenta una situación difícil. Por cada 100 exámenes que realizan 54 resultan positivos por Covid-19 (en Chile, hasta el 31 de marzo, por cada 100 test, 8 son positivos). Además, fue el tercer país de Latinoamérica en reportar un caso positivo de Covid-19, el pasado 29 de febrero, antes que otros países más grandes y poblados como Argentina o Colombia; y para empeorar la situación la ministra de Salud ecuatoriana, Catalina Andramuño, renunció al cargo el 21 de marzo. En su carta de dimisión escribió: “Los postulados técnicos y médicos para enfrentarlo no encontraron eco en muchas instancias del Gobierno” y cuestionó la falta de recursos para enfrentar la emergencia.

El gobierno ecuatoriano fue uno de los primeros en cancelar la llegada de vuelos internacionales, según un decreto del 15 de marzo, y solo permitía la salida de algunas aeronaves que llevaban de regreso a varios extranjeros a sus países de origen. La BBC reportó que la provincia del Guayas, donde se encuentra Guayaquil, reportaba más víctimas que naciones latinoamericanas enteras hasta el 31 de marzo: 1.615 infectados y 52 muertos. Situación que causó el colapso de las funerarias. La última semana de marzo más de 300 cadáveres en esa localidad fueron recogidos en distintos domicilios por la policía ecuatoriana, cita la BBC.

América Latina tiene un cuadro sanitario mucho más complejo que Italia o España, naciones que ya han visto sobrepasados sus sistemas de salud. Además, la región le destina muchos menos recursos a la salud pública. Brasil figura como el país de la región que está mejor preparado según el Índice Global de Seguridad Sanitaria que evalúa a la seguridad sanitaria y las capacidades relacionadas en los 195 países que conforman los Estados Parte del Reglamento Sanitario Internacional (RSI, 2005). El gigante sudamericano invierte en salud 3,8% de su PIB; poco si se le compara con el 7,9% de Reino Unido, el 8% de España y el casi 10% de Francia y Alemania. 

La misma BBC reporta que en general el gasto en salud per cápita de América Latina fue de US$ 1.076 anuales en 2017; tres veces menos que los países de la Unión Europea, que en promedio gastaron US$3.364 por cabeza, según cifras de la Organización Mundial de la Salud. Chile gasta per cápita US$ 2.229; seguido de Uruguay (US$ 2.102), Argentina (US$ 1.917), Panamá (US$ 1.795) y Brasil (US$ 1.472). 

Luis Felipe López-Calva, subsecretario General Adjunto de la ONU y director Regional de América Latina y el Caribe, escribió un artículo en el que se pregunta si América Latina está lista para enfrentar el Covid-19. Analiza que es importante implementar medidas de protección para frenar su propagación, de modo que el número de casos no supere la capacidad del sistema de atención médica, lo que se conoce como “aplanar la curva”. Junto con el texto compartió un gráfico que muestra el número de camas de hospital por cada 10.000 personas, ya que los casos graves de Covid-19 requieren hospitalización. En Chile, por ejemplo, en el reporte hecho ayer por las autoridades sanitarias detallaron que 173 personas permanecen hospitalizadas; de ese total 142 está en unidades de cuidados intensivos o intermedios con ventilación mecánica (31 pacientes en estado crítico). El ministro de Salud, Jaime Mañalich, especificó que el país cuenta en total con 240 respiradores, sin contar algunos otros que ya se están adecuando. Además, el Minsal centralizará la totalidad de las camas. 

Según la tabla informada por López-Calva, Argentina tiene 50 camas de hospital por cada 10.000 personas, Uruguay tiene 28, Panamá tiene 23, Chile y Brasil tienen 22, Dominicana y Perú tienen 16; México, Ecuador y Colombia tienen 15; y sigue disminuyendo hasta llegar a Honduras, Haití y Guatemala, los dos primeros con 7; y Guatemala con 6 camas por cada 10.000 habitantes.

“Si países como Italia que tienen un nivel relativamente alto de capacidad se vieron abrumados por las demandas generadas por el Covid-19, estos países pueden enfrentar una situación aún más difícil si la prevención no se toma en serio. También es importante tener en cuenta que estos números muestran promedios a nivel nacional para la capacidad de salud, lo que oculta en gran medida las desigualdades dentro de los países. Por ejemplo, en las zonas rurales, la capacidad de salud puede ser mucho menor que en las zonas urbanas”, explica López-Calva.

Venezuela es otro país que presenta una alta vulnerabilidad, pero muchas veces sus estadísticas no se toman en cuenta por instancias internacionales porque dejaron de ser confiables. 

La Organización Panamericana de Salud anunció que enviaría misiones de apoyo a los países de la región que «conllevan un mayor riesgo», allí se incluyen Venezuela, Haití, Surinam, Guyana, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Bolivia, Paraguay y las islas del Caribe oriental. En el Índice Global de Seguridad Sanitaria Venezuela quedó en el puesto 176 entre 195. 

La Encuesta Nacional Impacto Covid-19, presentada por el gobierno del Presidente encargado Juan Guaidó, reveló que al 31 de marzo 54,55% del sector salud no contaba con mascarillas; 78,26% no tiene guantes; y 86,96% de los centros de atención no cuenta con jabón. Además, hay fallas recurrentes en servicios como electricidad y agua, y hace días el país petrolero experimenta escasez de bencina. 

Qué han hecho los gobiernos en la región

La primera muerte por Covid-19 en la región se registró en Argentina el 7 de marzo; pero recién con la confirmación de pacientes infectados en Haití el 20 de marzo se confirmó que la enfermedad se encontraba en todos los países de América Latina. 

El 23 de marzo el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) advirtieron de la recesión global que se avecina, y llamaron a la unidad y la solidaridad. Además, el 31 de marzo el BID señaló que la «vulnerable» economía de la región será una de las principales víctimas de la pandemia.

«A América Latina le va a pasar lo que le ocurre a la gente a la que más le afecta el virus, que son aquellos que cuentan con condiciones preexistentes. Latinoamérica, lamentablemente, estaba con condiciones preexistentes en un entorno de bajo crecimiento. Y, obviamente, este shock tanto de oferta como demanda va a afectar mucho», alertó a EFE el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno. A estas condiciones se suma el severo impacto del virus en China y EE.UU.

No fue hasta el 28 de marzo que el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, llamó a los ciudadanos a quedarse en casa, después de que durante días exhortó a la gente a salir y hacer una vida normal. Ese país y Nicaragua son los únicos de la región que no han cerrado fronteras aéreas, o impusieron restricciones a los viajeros por avión.

El gobierno de AMLO se limitó a suspender las clases durante un mes, del 20 de marzo al 20 de abril. En algunas regiones del país las actividades siguen su ritmo habitual y el Gobierno aún no habla de un plan de respaldo económico.

El Presidente argentino Alberto Fernández decretó la cuarentena obligatoria el 20 de marzo, medida que fue extendida hasta el 12 de abril. Previamente, Fernández cerró fronteras y suspendió vuelos, ordenó la cuarentena de 14 días obligatoria para quienes llegan de países más afectados, suspensión de clases y reducción de transporte público, entre otras. No obstante, los ciudadanos ya muestran cansancio ante la cuarentena; y protagonizaron un cacerolazo el lunes para exigir a los funcionarios públicos que se reduzcan el sueldo.

Colombia prohibió los vuelos internacionales a partir del 23 de marzo por un período de 30 días; Iván Duque también declaró estado de emergencia, y el cierre de fronteras terrestres, marítimas y fluviales hasta el 30 de mayo; y anunció una cuarentena de 19 días a partir del 24 de marzo. El Presidente Duque anunció un paquete de medidas económicas para reducir el impacto social, especialmente en la salud y el empleo, que suman 14,8 billones de pesos colombianos.

Bolivia decretó el estado de emergencia sanitaria el 25 de marzo. A partir del 26 endureció sus medidas y cerró sus fronteras. “Nadie sale y nadie entra”, dijo la Presidenta transitoria Jeanine Áñez. Además, el Tribunal Supremo Electoral aplazó, sin fecha determinada, las elecciones presidenciales previstas para el 3 de mayo. Los bolivianos solo pueden salir a aprovisionarse un día a la semana, según el terminal de su cédula de identidad. Áñez anunció que el Estado repartirá una canasta familiar de alimentos y productos de primera necesidad a más de un millón y medio de familias; y correrá con los gastos de energía eléctrica y agua durante tres meses de los sectores más vulnerables.

El Presidente Martín Vizcarra de Perú fue el primero de la región en decretar una cuarentena general obligatoria, el 15 de marzo; y ordenó el cierre de sus fronteras durante 15 días. También postergó el inicio del año escolar. 

En Chile, las autoridades sanitarias se han mostrado reacias a la posibilidad de una cuarentena total. El ministro Mañalich aseguró que “los países que lo han intentado han fracasado estruendosamente”, debido al riesgo que supone para el abastecimiento. El país ha optado por aislamientos específicos de determinadas comunas y por aplicar cordones y aduanas sanitarias.

Fernando Leanes, representante de la Organización Mundial de la Salud en Chile, ha dicho que el país está preparado para atender la pandemia, y ha advertido que “las medidas se tienen que tomar en el momento oportuno, ni antes, ni después”, ante las presiones para imponer la cuarentena total.

«Los países de la Región deben tomar medidas urgentes para preparar los hospitales y centros de salud para lo que viene: una afluencia de pacientes con la Covid-19 que necesitarán espacio hospitalario, camas, profesionales de salud y equipos médicos. Este virus no ha sido ni será detenido por las fronteras trazadas en los mapas”, dijo la representante de la OPS Carissa Etienne en su sesión informativa de los martes. La Directora de la OPS destacó que los países también deben proteger a su personal de salud como nunca antes. 

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