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Publicado el 04 de diciembre, 2018

Comentario: U. Católica, un justo campeón… con lo justo

Autor:

Gonzalo Mingo Ortega

Hasta Temuco tuvo que viajar el equipo cruzado para traerse a sus vitrinas la Copa N° 13 de su historia futbolística. No es la hora de cuestionar los méritos del Campeón. Es el equipo que sacó mas puntos (61) y al que le hicieron menos goles (25); y si bien no marcó muchos (39), son lo suficientes para tener una diferencia razonable de + 14. Fue puntero 27 de las 30 fechas disputadas.
Autor:

Gonzalo Mingo Ortega

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El torneo 2018, en su edición n° 102, no pasará a la historia por ser uno de los mejor jugados, ni tampoco por ser la expresión de un fútbol excelso. Tampoco diremos que aparecieron jugadores de los que podríamos decir que “aquí está el primero del recambio de nuestra selección”. Nada más lejos de este escenario; muy por el contrario,
por lo visto, estamos en peor pie que hace un año. Por lo tanto, para la mayoría de los equipos participantes, este torneo pasará sin pena ni gloria… o con mucha más pena que gloria. Naturalmente, de esta mediocridad y falta de jerarquía de los clubes de nuestra primera división Universidad Católica no tiene la culpa, y queramos o no, fue el que mejor hizo las cosas. De mas está recordar los “papelones” futbolísticos y de otro tipo que exhibieron los clubes llamados grandes.

En mis comentarios este año fui muy crítico (y hasta “ácido”) del planteamiento técnico-táctico empleado por el “míster” Beñat San José, pues a mi parecer era un planteo defensivo (tan criticado al otrora seleccionador nacional Luis Santibáñez) y mezquino, que se preocupaba poco del espectáculo y mucho de la “planilla Excel”, sin embargo, el técnico tenía toda la razón: al poco andar del torneo, se dio cuenta que administrando bien su esquema, además de aplicar orden y disciplina, era suficiente para quedarse con el título. Hubo muchas fechas en que los escoltas de los cruzados pudieron darle “caza” y pasarlos, pero no lo lograron. Es el caso de U. de Concepción, de Unión La Calera, U. de Chile y Antofagasta, a quienes siempre “les pasó algo” al momento de tratar de desplazar a los católicos.

En 30 fechas, U. Católica obtuvo 61 puntos de 90 posibles, un rendimiento de un 67,7. Y ahí está el tema, no es una buena cifra, pero suficiente para campeonar. En otras ligas del mundo, los campeones están en el orden del 75% al 87% de rendimiento. En definitiva, el fútbol en Chile niveló para abajo, como en muchos otros estamentos de nuestra sociedad.

El torneo 2018 dejó “instalados” a U. Católica, U. de Concepción y Palestino (Campeón de la Copa Chile) en la fase de grupos de la Copa Libertadores de América y a Universidad de Chile para la segunda fase de la misma Copa; en tanto, quedaron Antofagasta, Colo Colo, Unión La Calera y U. Española para disputar la que yo llamo
“Copa de Consuelo”: la Copa Sudamericana. Desde esta tribuna, hago un llamado a los dirigentes de los clubes que participarán en estos torneos sudamericanos a que sean responsables y tomen en serio estas competiciones, que se refuercen bien y conformen cuadros homogéneos; estas son oportunidades de mostrarse ante otros públicos en
extranjeros, a través de la televisión. No se pueden volver a repetir las “pobrísimas” actuaciones de los equipos chilenos en los últimos torneos, donde solo Colo Colo y Deportes Temuco, salvaron nuestro alicaído prestigio futbolístico.

Nobleza obliga, FELICITACIONES familia y amigos de la Católica, disfruten y gocen de este título, porque si bien no fue un gran torneo futbolísticamente hablado, ustedes supieron tener el temple y la corrección para aguantar con mucha altura de miras todas las críticas (incluyo las mías) que se les hicieron a pesar de ir punteros casi todo el torneo. Reconocimiento también a sus dirigentes, muy austeros, sencillos y bajo perfil. Supieron tener la “casa en orden”, sin ruido ni grandes problemas. Para terminar, una mención muy especial para su técnico Beñat San José, que nunca perdió la compostura, siempre correcto a la hora de sus declaraciones y lo principal fue que en los momentos de dudas y presión, jamás traicionó sus convicciones, este es el gran mérito de San José. El fútbol, mas allá de triunfos o derrotas, necesita de profesionales y personas con el don de gente como tú. En hora buena vasco….

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