Los prolegómenos que antecedieron a esta final son ya por todos conocidos, pero no por ser sabidos dejan de ser curiosos. Por ejemplo, llamó la atención lo rápido que dejaron sus posiciones intransables los dirigentes de River, que insistían en jugar la final en el Monumental, y los de Boca, que pedían les dieran los puntos “por secretaria” y por ende el título, dados los incidentes con su bus, ocurridos a 800 metros del estadio de River. Rápidamente, “Millonarios y Xeneizes” se dieron cuenta de que la propuesta de la FIFA y Conmebol, de 50 millones de euros a “repartir” entre varios era demasiado atractiva y que había que acceder.

Esta final de Copa Libertadores, como también ha ocurrido con su equivalente en Europa, La Champions League, nunca jamás fue disputada por dos equipos que animan el “clásico” de su país. Esta es la importancia y trascendencia de este del domingo Derby. Hay que destacar que todo el aparataje comunicacional desplegado para la puesta en escena de este pleito no está acorde con los valores de los equipos europeos que participan en la Champions, ni en este tipo de partidos, que, donde el valor de un solo jugador equivale a la suma de los dos planteles argentinos, como es el caso del Barcelona con Messi, o el Paris Saint Germain con Mbappé y Neymar, valorados en U$ 220.000.000 cada uno.

Entrando un poco a la cancha del Real Madrid, podemos decir que el Boca-River fue un partido entretenido pero discreto, que fue de menos a más y que la emoción estuvo en los 15’ finales del segundo tiempo y los 30’ del alargue. El cotejo tuvo más errores que virtudes en lo individual, que fueron disimulados por tres goles de gran factura. Al final parecería que las camisetas estaban cambiadas, River Plate tuvo muchas más ganas y pasión por el triunfo que Boca, que no demostró ni garra ni temple; como que resignó el triunfo en la cancha, para llegar a la ruleta rusa de los penales y sabemos que en esta instancia puede pasar cualquier cosa.

Para terminar, un recuerdo muy especial a grandes ídolos de River Plate, como Angel Labruna, Enzo Francescoli, Marcelo Salas, Norberto “Beto” Alonso, Amadeo Carrizo, Oscar “Pinino” Mas, Ariel Ortega y Daniel Pasarella y también los “grandes” de Boca como, Antonio Ubaldo Rattin, Roberto Mouzo, Hugo Orlado Gatti, Angel Clemente Rojas, Diego Armando Maradona, Juan Román Riquelme, Martin Palermo.

Quiero representar en ellos la grandeza de estos dos clubes, que han sido una fuente inagotable en producir y catapultar jugadores de fútbol a todas partes del Mundo. Ojalá los que el domingo tuvieron la oportunidad de jugar esta final sigan los pasos de sus “Ídolos de Siempre”, que a pesar del transcurso de los años siguen estando presentes en la memoria de los bonaerenses. Salud, Millonarios, fueron un legítimo ganador y campeón de la Libertadores.