Actualidad Deportiva es presentado por:
Publicado el 26 de noviembre, 2018

Comentario: Boca-River y las esquirlas de la final que no fue

Autor:

Gonzalo Mingo Ortega

“Todo listo, todo dispuesto”, así comenzaba siempre los relatos deportivos el “mítico” Julio Martínez. Así estaba yo el sábado desde las 15:30 con algunos familiares, sentados frente al televisor, con unos ricos sándwiches de por medio, presenciando la “previa” de esta final de Copa Libertadores de América, entre River Plate y Boca Juniors. Final que, por cierto, no se jugó, ni el sábado ni el domingo.
Autor:

Gonzalo Mingo Ortega

Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Quiero ser muy cuidadoso y prudente con lo que voy a compartir con ustedes, amigos de El Líbero. Al ver las imágenes que nos mostraba Fox Sports, en que se veía al bus que trasladaba el plantel de Boca, a pocas cuadras del Monumental de River, en donde se ve a un grupo de personas con la camiseta de River (no necesariamente hinchas de los millonarios), lanzando proyectiles a los vidrios del bus, no presagiábamos lo que vendría después.

Pero parecía todo muy raro al escuchar y ver a los relatores de FOX cuando describían lo que pasaba y las conjeturas por el retraso del encuentro, que primero sería a las 18:00, y luego a las 19:15 y después se suspendería definitivamente para trasladarlo al domingo a las 17:00. Pero esa tarde, se anunciaría la cancelación del partido hasta nueva orden.

En medio del análisis televisivo apareció la palabra mágica: “esquirlas”. Serían las esquirlas del vidrio roto las que habrían provocado la herida en el ojo izquierdo del jugador Pablo Pérez, de Boca Juniors. Como un reflejo condicionado, se me vino a la mente el fatídico 3 de septiembre de 1989, cuando en el Maracaná fui testigo presencial, como dirigente de la ACF de entonces, del partido Brasil–Chile, por las eliminatorias para Italia 90.

Todos recordamos lamentablemente que el portero Roberto Rojas se auto infirió un corte. Lo primero que se dijo fue que, la esquirla de una bengala, le había provocado la herida en la frente. Este es un extracto de la prensa de la época: “El Cóndor argumentó que el fuego de artificio había golpeado su rostro insinuando que pudo ser “una esquirla” y que, incluso, había quedado en estado de inconciencia.”

Lo del Monumental y lo del Maracaná no son situaciones análogas, pero se parecen en lo confusas. En Brasil el problema ocurrió dentro del estadio, y en Buenos Aires los incidentes fueron a tres cuadras del Monumental. En el Maracaná cayó una bengala, y las supuestas “esquirlas” cortaron a Rojas; en Argentina las “esquirlas” del vidrio roto por una pedrada, dañaron a Pérez. Rojas mostraba mucha sangre en el rostro, el jugador de Boca exhibía un parche casi más grande que su cara. La confusión e incertidumbre que yo viví al interior del camarín de Chile en el Maracaná, es la misma que se pudo observar desde fuera por las pantallas de TV en el estadio de River Plate.

Todo esto que pasó en Argentina, de lo que el mundo fue testigo gracias a la instantaneidad de las informaciones, fue un escándalo de proporciones en donde hay muchos responsables: 1. La seguridad. La cantidad de gente que se acercó al bus no era tanta como para no poder dominar la situación. 2. El presidente de la Conmebol, Alejandro
Domínguez, que en tres oportunidades ordenó que se jugara y en las tres le doblaron la mano.

¿Qué pasó entre las 20 horas del sábado, en que da la orden de jugar, y las 15:30 del domingo, en que decide suspender? 3. El comunicado médico de la CONMEBOL dice: No existe causal para la suspensión Según los cuatro profesionales del organismo sudamericano, las lesiones de los jugadores de Boca son ¿Qué pasó, estaban equivocados los médicos de la Conmebol? Finalmente, El presidente  y el Consejo de la CONMEBOL decidieron en la mañana de este domingo la postergación del partido de vuelta de la final de la Libertadores 2018 con el objetivo de la preservar la igualdad deportiva. Cita a una reunión a los presidentes de River y Boca para este martes a las 10 AM, en Asunción, y ahí decidir que hacer.

Quedan muchas interrogantes y dudas tras este “bochornoso” episodio, todo es muy raro. Por lo que se vio no hubo ninguna voluntad por jugar, ni de River que, con una celeridad asombrosa, solidarizó con su “archi rival” y menos de Boca Juniors, que les puedo aseverar nunca quiso jugar el partido y ahora pretende ganarlo sin entrar a la cancha. Hace una semana escribí, “los partidos se ganan en la cancha y no en el escritorio de alguna oficina”, bueno, les aseguro que estaba equivocado… salvo que quieran jugar en Abu Dhabi.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: