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Publicado el 22 de septiembre, 2019

Champion de la COP: «En el proceso de negociación de la ONU sobre acción climática no intervienen los intereses de una ONG o una empresa»

Autor:

Emily Avendaño

Durante dos años Gonzalo Muñoz tendrá la responsabilidad de ser el High-Level Champion de Acción Climática, cuya tarea es reunir a las partes -gobiernos, empresas, emprendedores, ciudadanos y ONG- en los esfuerzos para implementar el Acuerdo de París. Muñoz explica que los temores con respecto a que algún sector pueda secuestrar la agenda de la Conferencia denota “un alto nivel de desconocimiento en cuanto a cómo operan las Naciones Unidas, cómo opera el proceso de negociación y los mandatos”. 

Autor:

Emily Avendaño

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Hay una palabra que todos los involucrados en la organización de la COP25 utilizan: ambición. “Uno de los grandes objetivos de la COP25 en Chile va a ser, primero, lograr que los países asuman compromisos mucho más ambiciosos o más realistas, al mismo tiempo”, resumió el Presidente Sebastián Piñera durante el acto de lanzamiento de la Agenda Ciudadana para la Conferencia a ser realizada en diciembre. El Mandatario estará de gira entre el 21 y el 26 de septiembre en Estados Unidos. El lunes 23 de septiembre participará en la cumbre sobre Acción Climática y, luego, en el encuentro de la Asamblea General de la ONU.

El pasado abril, el Mandatario designó a Gonzalo Muñoz como High-Level Champion del encuentro. Su rol desde entonces ha sido movilizar avances en la agenda de acción climática global y reunir a las partes interesadas y los gobiernos en los esfuerzos para implementar el Acuerdo de París, con la novedad de que por primera vez desde que existe esta figura -creada en la COP21 en 2015- se nombra a alguien proveniente del sector privado. 

Muñoz cree que hay que pasar a la acción y es un promotor de la sostenibilidad ambiental, a través de la economía circular. Explica el rol de mediador “neutral” que debe asumir Chile como anfitrión de la COP y rechaza que sectores empresariales u ONG tengan alguna injerencia en las negociaciones ambientales que ya están ocurriendo. “Esa duda representa un alto nivel de desconocimiento en cuanto a cómo operan las Naciones Unidas, cómo opera el proceso de negociación y los mandatos”, asegura en entrevista a El Líbero, durante una actividad de Cabify en torno a la sustentabilidad.

-Chile ha establecido compromisos como la electromovilidad, el retiro del carbón del Sistema Eléctrico Nacional y la carbono neutralidad, ¿está la economía del país preparada para asumir estos costos?

-Es importante entender que ninguna economía está en condiciones de no asumir esos compromisos. No existe otra opción que no sea avanzar hacia la carbono neutralidad en 2050. Cualquier otra alternativa va a destruir todo tipo de modelo que queramos presentar y lo estamos viendo también no como una opción, sino como el único camino viable. Hoy, en más de la mitad de las economías del mundo las energías renovables son más baratas que las energías a combustibles fósiles. Esto se presenta como una opción incluso de diferenciación para distintas empresas. Unilever a nivel global lanzó un comunicado de que ya están con 100% de energía renovable en los cinco continentes y están avanzando a paso firme hacia la carbono neutralidad en 2030. No cabe esa pregunta. En el contexto en que estamos hablando cada vez más empieza a parecer como una interrogante absurda. Es como preguntarse por qué tenemos que estar hablando de smartphones, por qué tenemos que estar hablando de un mundo digital si quizás trabajar con cuadernos, ábacos o teléfonos análogos podría ser una opción. Para mí no. 

Lo que ha pasado en Chile es sorprendente y es un caso ejemplar para muchos países porque efectivamente el proceso de cierre de las centrales de carbón al 2040 en el acuerdo que existe hoy no le costó al erario público, ni a los contribuyentes, ni a los usuarios un solo peso».

-En las semanas previas hubo polémicas con respecto a temor de que grupos ambientalistas radicales se tomen la agenda de la COP. ¿Es eso posible?

-Lo que se escucha en los medios a ratos depende más de a lo que le quieran dar tribuna. La pregunta que yo le haría hoy a los medios es cuánto pesa que una empresa como Unilever avance a la carbono neutralidad en 2030 y le pido a los medios que me sopesen esas dos cosas. Qué es más relevante a nivel global, qué marca más la agenda, qué es más contundente desde el punto de vista de hacia dónde está avanzando la economía. Eso es importante que los medios lo tomen en consideración. Ustedes tienen un poder impresionante, de decidir en dónde ponen el foco, si lo ponen en todo lo que las empresas en Chile están queriendo o están haciendo o lo ponen en la opinión de una persona que puede estar asustada respecto de cómo el mundo está cambiando de manera acelerada. Esa es una parte.

Lo que esperamos es que todos los países, respecto de lo que comprometieron en 2015, mejoren fundamentalmente no solo en términos absolutos sino también en términos de cuánto más pueden comprometer sin que eso quede condicionado al momento económico de cada nación».

-¿Y con respecto a la posibilidad de secuestrar la agenda?

El proceso de negociación de las Naciones Unidas sobre la acción climática no es un proceso que se intervenga o no respecto de los intereses de una ONG o una empresa. Es lo que los países negocian conforme a ciertos principios que existen desde hace décadas y que no van a poder ser intervenidos de ninguna manera porque haya un interés de una persona u organización. Esa duda representa un alto nivel de desconocimiento en cuanto a cómo operan las Naciones Unidas, cómo opera el proceso de negociación y los mandatos. El hecho de que Chile ponga a disposición el país para justamente que se desarrolle la COP25 y las negociaciones que corresponden este año, exigen que el país tome un máximo nivel de neutralidad. Nosotros como país tenemos que ser neutrales. Cualquier conversación desde ese punto de vista es medio absurda porque desconoce qué es lo que le compete a Chile. Después, existen ciertos observadores que participan entre los cuales hay ONG, organismos internacionales, etc. y que además todos ellos se definen un año y medio antes. En agosto del año pasado, cuando Chile ni siquiera estaba en esta conversación, ya estaban definidos cuáles son los observadores para la COP25.

El hecho de que Chile ponga a disposición el país para justamente que se desarrolle la COP25 y las negociaciones que corresponden este año, exigen que el país tome un máximo nivel de neutralidad».

En el caso de las empresas, lo que nos debió corresponder siempre es mostrar qué soluciones existen, qué soluciones son viables, qué soluciones están operando en el mercado y cambiando la forma de vivir de las personas. Nunca le ha correspondido y espero nunca le corresponda a las empresas, el querer intervenir en el proceso de negociaciones porque evidentemente lo que se pondría allí es un conflicto de interés brutal y nadie querría que las negociaciones en temas climáticos, o en ningún ámbito, sean intervenidas por intereses particulares, sea de una ONG o de una empresa. Toda esa conversación es bastante rara porque no reviste ningún nivel de conexión con la realidad».

“Existimos quienes operamos en el mercado con la creencia de que incluso tenemos que ir más allá del Acuerdo de París”

-Chile en 2015 estableció su NDC (Contribución Nacional Determinada): 30% menos de emisiones de gases de efecto invernadero con respecto a 2007. Ahora estas metas se están reformulando para hacerlas más «ambiciosas». ¿Hacia dónde apuntan estos nuevos objetivos?

-Hay un trabajo hecho de forma bien profunda, que ya se llevaba a cabo antes de que Chile decidiera alojar la COP y que, por supuesto, dada la condición en la que estamos luego de tomar la organización de la conferencia eso se ha acelerado, profundizado y, por lo tanto, esperamos que Chile dentro de poco pueda ya socializar lo que es el avance en términos de la actualización de sus NDC y dentro de poco eso va a ser público.

-¿La definición de las NDC toma en cuenta factores económicos?

-Sí. Las NDC son contribuciones voluntarias. Cada país se ha comprometido en la línea del Acuerdo de París en función de lo que considera que le es factible y posible. Lo que estamos ahora avanzando es queriendo que esas metas y esas actualizaciones de las NDC, que deben hacerse entre ahora y abril del próximo año, no hay ninguna obligación de que los países actualicen sus NDC durante el año 2019, esperamos que sean más ambiciosas y, evidentemente, una de las vías de mayor ambición es que dejen de ser condicionadas. Lo que esperamos es que todos los países, respecto de lo que comprometieron en 2015, mejoren fundamentalmente no solo en términos absolutos sino también en términos de cuánto más pueden comprometer sin que eso quede condicionado al momento económico de cada nación.

Nadie querría que las negociaciones en temas climáticos, o en ningún ámbito, sean intervenidas por intereses particulares, sea de una ONG o de una empresa».

-Entiendo que lo más complicado en esta COP es definir cómo va a operar el artículo 6 del Acuerdo de París, referido a los mercados de carbono y, además, cómo se definen los financiamientos. 

-El artículo 6 efectivamente es el gran tema que se está negociando en estos momentos. Efectivamente es lo central en materia de negociaciones porque es lo que va a permitir que se echen a andar todos los mecanismos que permitan que tengamos un mercado de carbono global, conocido. Hay tanto expectativas y compromisos respecto de lo que se posicionó en París, como complejidades que tienen que ver de cómo hacerse cargo de lo que existía ya desde el Protocolo de Kioto. A mí no me compete entrar en el mundo específico de cómo se está negociando el artículo 6 o los distintos aspectos que se tienen que negociar en esta COP, pero sí me parece que es importante que se logren ciertos avances que permitan que efectivamente todo aquello que ya está ocurriendo a nivel del mercado y de los actores no estatales se consolide y se fortalezca. Yo soy un creyente de que independientemente como avance el mundo de las negociaciones, el mercado ya está operando, ya está funcionando. Desde el sector empresarial lo que nos compete es aprender a tomar eso y mostrarlo como un diferencial extraordinario para los consumidores, para los ciudadanos, para los gobiernos como mecanismos que ya existen, independientemente de si se firma o no el artículo 6, si se tenga o no un buen libro de reglas. Existimos quienes operamos en el mercado con la creencia de que incluso tenemos que ir más allá de París y que tenemos que hacer esto porque no solo es lo correcto de hacer, sino que además es lo inteligente. Es lo que hoy muchos consumidores están dispuestos a premiar. Tenemos que ser capaces de mostrárselo de forma atractiva, que para ellos sea un valor adicional cada vez que están pagando por un servicio o producto.

Independientemente como avance el mundo de las negociaciones, el mercado ya está operando, ya está funcionando. Desde el sector empresarial lo que nos compete es aprender a tomar eso y mostrarlo como un diferencial extraordinario para los consumidores, para los ciudadanos, para los gobiernos como mecanismos que ya existen».

-Joaquín Villarino, presidente del Consejo Minero en entrevista para El Líbero hablaba de la descarbonización con costo cero. Desde el Ministerio de Transporte también nos indican que la electromovilidad en el transporte público también será a costo cero. ¿Es esto efectivamente posible?

-Lo que ha pasado en Chile es sorprendente y es un caso ejemplar para muchos países porque efectivamente el proceso de cierre de las centrales de carbón al 2040 en el acuerdo que existe hoy no le costó al erario público, ni a los contribuyentes, ni a los usuarios un solo peso. Fue un acuerdo al que llegó el gobierno con las empresas con base también en que hay condiciones favorables en Chile para movilizarse a la energía renovable, pero objetivamente las empresas que hoy generan electricidad a carbón podrían no haber optado por eso. Cosa que en otros países el gobierno ha logrado a partir de compensar a esas empresas para que cierren las centrales antes de lo que está convenido en los contratos. Todos los avances de electromovilidad, hasta ahora, han sido en base a compromisos que se han logrado con el sector privado. No hay incentivos tributarios para tener un vehículo eléctrico. Yo manejo un auto eléctrico hace dos años. Sigue siendo tremendamente más costoso, pero es lo correcto. Hasta ahora no hemos contado con necesariamente condiciones favorables por parte del gobierno o cambio de reglas favorables para la electromovilidad. Lo cual, desde mi punto de vista, solo indica que estamos en condiciones súper ventajosas en Chile, de cómo esto se posiciona, de nuevo, porque es lo correcto. La pregunta a continuación es para los legisladores, los municipios, los ciudadanos. ¿Estamos dispuestos los ciudadanos a pagar ya sea un impuesto, tarifas o a votar por aquellos legisladores que estén dispuestos a favorecer este tipo de legislaciones?, porque si esto ocurre esto se acelera de una manera extraordinaria.

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