Publicado el 29 de mayo, 2020

Auth y límite a la reelección: “Esta ley la impulsaron los partidos progresistas, pero a la hora de los quiubos en ellos primaron los intereses particulares”

Autor:

Sofía Del Río

El diputado independiente ha sido uno de los cerebros de este proyecto. Tras las diferencias surgidas en el Senado, señala: “El nivel de deterioro y de personalización de la política ha alcanzado niveles intolerables”. Y sobre su ex partido Pepe Auth es tajante: “Es francamente impensable que un principio puesto en el programa y en los estatutos del PPD, haya sido contradicho por seis de los ocho senadores a la hora de votar”, mismo análisis que hace para el PS. “Si no hay una parelé a esto, francamente el futuro de esos partidos es negro”.

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Sofía Del Río

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“El límite permite que el tipo que está en la burbuja del poder vuelva a su oficio o a su profesión y vuelva a ser un ciudadano de a pie, viviendo los problemas de los ciudadanos de a pie. Si estás eternamente internado en el Congreso, se produce una especie de microclima, es muy distinto a la sociedad”, cuenta el diputado Pepe Auth (independiente) a El Líbero.

El ex PPD ha sido uno de los parlamentarios que más ha insistido y promovido el límite a reelección, con retroactividad, en el Congreso. Y subraya cómo en su propio sector, se terminó priorizando los intereses particulares. “De pronto todo es bien incomprensible, que no haya conciencia de la necesidad de recambio, de renovación, de profundización de la democracia”, apunta.

-¿Limitar la reelección, como concepto, puede terminar menoscabando la libertad del elector al darle opciones diferentes a las que, a lo mejor, tenía; y la de quien quiera postularse a un cargo de votación popular que pierde ese derecho?

-Yo soy partidario de limitar la reelección en el mismo cargo, que significa efectivamente una limitación a los electores, porque es bueno para el sistema y es bueno para quienes ejercen cargos de representación popular. ¿Por qué es bueno para el sistema? Porque estimula la renovación, la alienta, porque nadie se puede eternizar en un mismo cargo con todo lo que eso significa desde el punto de vista de la influencia de los incumbente, es decir, el privilegio que tiene alguien que ejerce el cargo respecto de un ciudadano cualquiera. El que ejerce el cargo, por ejemplo, un diputado, tiene gastos operacionales fiscales para vivir en campaña, en cambio, el ciudadano tiene que gastar sus propios recursos y dedicar su tiempo libre a la campaña. El incumbente puede estar permanentemente buscando su reelección. Ese es el primer elemento, pero también es bueno para los propios representantes populares, porque los estimula a tener otras experiencias de servicio público. En Chile es muy raro que un parlamentario vuelva a ser alcalde. En los países democráticos es muy común que un parlamentario vuelva a ser alcalde.

Si la Cámara aprueba lo que hizo el Senado, en la próxima elección no vamos a poder, y digo ‘no vamos’ porque yo tengo tres períodos ahora, no vamos a poder ir a la reelección todos los diputados que tengamos tres o más períodos, y todos los senadores que tengas dos o más períodos”.

-¿Y por qué se da ese fenómeno en Chile?

-Porque hay como una escala y como no hay límites en la reelección y tu estás más o menos asegurado, prefieres seguir en el cargo. Ha sido un aporte los que vienen de las alcaldías y han llegado a ser diputados o senadores. Ha sido un aporte los que han hecho su incursión como ministros y luego son parlamentarios. Si hubiera límites, mucho de los que se han eternizado en el Parlamento habrían tenido otras experiencias de servicio público. Yo agrego una última razón que es muy beneficiosa, tanto para el representante como para el sistema, que es muy bueno que cada cierto tiempo el tipo que está en la burbuja del poder vuelva a su oficio o a su profesión y vuelva a ser un ciudadano de a pie, viviendo los problemas de los ciudadanos de a pie, lejos de la burbuja del poder. Siempre he asimilado el Congreso a un internado, donde vivimos encerrados, se produce una especie de microclima, es muy distinto a la sociedad. Si la gente tuviera que ir y volver cada tanto, obviamente no olvidaría dónde le aprieta el zapato. Estas son las razones por las que yo, a pesar de que constituye por supuesto una limitación a la libertad, soy partidario, porque es bueno para el sistema y es bueno para los propios representantes del pueblo, del Congreso, de las alcaldías.

No hay nada en la ley que permita pensar que se excluye a los actuales parlamentarios en el cumplimiento de la ley”.

-Existen casos de parlamentarios que después de dos periodos quieren retirarse de la política, pero no pueden por un tema laboral. Como un abogado que a los 30 años es elegido y tras dos períodos, a los 38 tiene que salir a buscar trabajo y no lo encuentra, porque la gente de su edad lo supera en experiencia y conocimiento. ¿Ha visto esta situación donde termina deteriorándose la calidad de la política?

-Ese es el problema de la falta de límites de los períodos. Si se ingresa a la Cámara a los 30 años y te quedas 30 años en la Cámara y sales a los 60, obviamente ya perdiste toda posibilidad de retomar tu profesión o tu oficio. Pero si hubieras tenido un límite de 12 años, podrías perfectamente haber vuelvo a tu profesión y eventualmente volver a la Cámara o profesionalizarte y quedarte en tu actividad profesional. Esto de la falta de límite contribuye a que te creas como una casta separada de gente que se dedica solo a la política y que vivirá y morirá en la política y eso es malo para la sociedad.

-¿Usted cree que nuevos rostros es una garantía de buena política?

No, ni los nuevos ni los viejos son garantía de nada. Conozco diputados nuevos muy buenos y diputados nuevos muy malos. Y conozco diputados antiguos muy buenos y diputados antiguos muy malos. No hay ninguna razón en eso. Es evidente que cuando uno ejerce el mismo cargo durante demasiados años el brío, la capacidad de innovación, la frescura con que se ejerce el cargo va disminuyendo con el tiempo. Como decían los futbolistas, te vas achanchando. Porque crees que con el dedo meñique puedes hacer lo que antes tenías que esforzarte por lograr. Esto es una condición humana. El límite que nosotros estamos estableciendo es un límite súper razonable porque combina bien la ventaja de la experiencia, al darte 12 años en la Cámara y eventualmente 16 en el Senado, está valorando la experiencia, pero también está forzando a cambiar.

Seis de ocho parlamentarios de la bancada PPD votaron en contra o se abstuvieron. Básicamente, creo yo, por defender el interés personal o el interés de algunas personas, versus el compromiso programático o el interés general”.

-¿Se puede buscar fórmulas de competencia efectiva para que exista la reelección, pero a la vez menos barreras de entrada y así algunos parlamentarios no se convierten en verdaderos caudillos en sus zonas?

-No, porque es muy difícil competir con alguien que está pagada para ser senador, y no solo está pagado para ser senador y puede dedicarse todo el tiempo a eso, sino que además tiene recursos para tener oficina, para tener asistente social, etc. Lo mismo pasa en el caso de un alcalde, obviamente que es difícil tumbar a un alcalde, un ciudadano cualquiera, por bueno que sea, porque el alcalde tiene millones de presupuesto para hacer aparecer como que esos gastos están vinculados a él y no a la institución. Entonces, hay una ventaja del incumbente que es bien irremontable, que es bien difícil. O sea, la probabilidad que se elija o que se reelija a alguien que ya ejerce en cargo es varias veces mayor a la probabilidad que se elija un ciudadano cualquiera.

-¿Cuáles otras medidas podrían ser necesarias? ¿Reducir el número de años que dura un período senatorial? Porque, comparativamente, 8 años es superior a otros países.

-Además, se están resistiendo al límite de 16 años, francamente es un límite alto, porque el cargo de verdad tiene una duración desmesurada. Lo que pasa es que, claro, en el esquema actual o es 4 o es 8, porque si no habría que inventar una elección parlamentaria entre ambas elecciones de diputados. Por lo tanto, tiene poca lógica que sea de ocho años, pero ya que está esa, lo mínimo es ponerle un límite a la reelección.

-¿Por qué cree que senadores que en el estallido de octubre hablaron de cambiar el modelo, de mayor democracia, justo en este momento votan en contra de esta medida. Estoy hablando de senadores como Alejandro Navarro, Yasna Provoste, Juan Pablo Letelier, Álvaro Elizalde, Guido Girardi?

-Porque ahí es donde se enfrenta el apego a principios con los intereses personales, y eso es lo dramático, visto de la ciudadanía, de lo miserable que puede llegar a ser la política. En el caso del PPD, cuando yo era secretario general establecimos en el estatuto del partido, la norma de que nadie podía estar más de tres períodos como diputados y dos períodos como senadores. Esa norma debió haberse aplicado en la elección última, del 2017 y no se aplicó. Yo ya no era del partido, y no se aplicó con la excusa de que no había ley y de que era darle ventaja a los demás partidos, porque el resto iba a presentar a sus incumbentes, en cambio el PPD iba a dejar de presentar a quienes tuvieran 3 períodos de diputado y dos de senador. El PPD empujó esta ley desde hace más de una década y es parte de su programa y es parte de su estatuto. De hecho, la mesa, por unanimidad, instó a los parlamentarios a votarla y sin embargo, seis de ocho parlamentarios de la bancada PPD votaron en contra o se abstuvieron. Básicamente, creo yo, por defender el interés personal o el interés de algunas personas, versus el compromiso programático o el interés general.

-¿Cómo la Cámara de Diputados va a tomar ahora este tema de vuelta? Porque se dice que la ley, per sé, es retroactiva.

-Sí, es lo que yo digo. No hay nada en la ley que permita pensar que se excluye a los actuales parlamentarios en el cumplimiento de la ley. Nosotros tenemos que cumplir la ley como cualquier ciudadano, no hay ninguna razón para que no lo hagamos.

-¿Y cómo quedó el proyecto al final?

Cuando salió el proyecto de la Cámara hace ocho años casi, había el mismo principio general, de que todos los cargos de representación popular durarían tres períodos, salvo senadores dos períodos, y a partir del cual tienen prohibida la presentación a la reelección. Como nosotros necesitamos los votos para aprobarlo el 2012, hubo que redactar un artículo transitorio que decía que “para efectos de esta ley se considerará como primer período el período que actualmente se está ejerciendo”, independientemente de cuántos períodos se tenga para atrás. Pero ese artículo fue rechazado por la comisión de Constitución del Senado y no fue votado en la Sala, por lo tanto, fue rechazado. Y no viene ese artículo que atenúa o expresa una discriminación positiva para los actuales parlamentarios. Por lo tanto, el Senado nos manda un proyecto que dice: “no podrán presentarse a la reelección aquellos que tengan tres períodos de diputados, alcaldes, gobernador regional, CORE, concejal, o dos períodos de senadores. Y no dice nada respecto de exceptuar a alguien o de relativizar ese cumplimiento, nada. Por lo tanto, se tiene que aplicar a partir del 2021, que es la próxima elección. No hay ningún constitucionalista que diga lo contrario, los senadores adversarios de que se aplicara inmediatamente la ley, se equivocaron completamente, porque si querían evitarlo tendrían que haber resucitado la norma transitoria que consideraba el actual período como primero, pero no lo hicieron.

A pesar de que constituye por supuesto una limitación a la libertad, soy partidario de esta ley porque es bueno para el sistema y es bueno para los propios representantes del pueblo, del Congreso, de la alcaldía”.

-¿Y eso qué significa en concreto?

-Que si la Cámara aprueba lo que hizo el Senado, en la próxima elección no vamos a poder, y digo “no vamos” porque yo tengo tres períodos ahora, no vamos a poder ir a la reelección todos los diputados que tengamos tres o más períodos, y todos los senadores que tengas dos o más períodos y así por delante todos los demás cargos de representación popular, porque la ley no puede aplicarse de manera distinta a los ciudadanos. No puedo yo tener un trato distinto a Francisco Undurraga, por ejemplo. Francisco Undurraga está en su primer período, yo estoy en mi tercero. Francisco Undurraga, según la ley, va a poder hacer tres períodos continuos y luego no va a poder ir a la reelección. No puede la ley permitirme a mí hacer cinco o seis períodos continuos si está expresamente señalado que no podrán ir a reelección los que tienen tres períodos continuos.

Me cuesta a estas alturas decepcionarme porque ya el sentimiento de decepción está sobrepasado por completo. El nivel de deterioro y de personalización de la política ha alcanzado niveles intolerables”.

-¿Qué opina del argumento que se ha utilizado por los senadores que votaron en contra o se abstuvieron sobre que en otros países esto ha sido un fracaso o que hay “intereses espurios” de algunos legisladores que buscan eliminar su competencia por secretaría?

-Lo segundo es ridículo porque este es un proyecto de ley que tiene ocho años de trámite legislativo, entonces dibujarlo como si se tratara de algo orientado a una determinada persona, están los estatutos del Partido Socialista y el PPD hace catorce años.

-¿Cómo explica eso usted? Porque hay mucha división en los partidos políticos por este tema.

-Es una manera de defenderse simplemente, de pensar y deslegitimar una cuestión que obviamente tiene que ver con la profundización de la democracia, con la renovación del área política. Es una manera de descalificar completamente impropia. Y sobre el fracaso que ha tenido en otros países, es bien pintoresco, porque resulta que nosotros estamos aprobando un límite en la reelección que contempla 12 años como alcalde, core, gobernador regional, concejal o diputado, y 16 años como senador, y se está comparando con el fracaso mexicano de prohibición de toda reelección. Es decir, en México, si se elige diputado no puede ir a la elección siguiente. Si se elige un senador, no puede ir a la reelección siguiente, lo que es obviamente una estupidez, porque eso significa que en cada período legislativo todos los diputados son nuevos. Pero aquí, cuando la ley esté en régimen, es decir, hayan pasado algunos años, un tercio va a estar saliendo y dos tercios va a tener reelección, y 12 años es bastante tiempo para valorar la experiencia, y 16 años en el Senado. Alguien puede hacerse 12 años en la Cámara y luego 16 años en el Senado, o sea, podría estar 28 años en el Congreso seguido, sin problema.

-Usted que militó y presidió el PPD, ¿cómo ve este round entre los senadores Felipe Harboe y Guido Girardi?

-Me cuesta a estas alturas decepcionarme porque ya el sentimiento de decepción está sobrepasado por completo. El nivel de deterioro y de personalización de la política ha alcanzado niveles intolerables. Yo hablé de “socio controlador”, pero la realidad me ha superado. Es francamente impensable que un principio del PPD, puesto en el programa y en los estatutos del PPD, haya sido contradicho por seis de los ocho senadores a la hora de votar. ¡Seis de los ocho! Fíjate que RN votaron a favor todos los senadores salvo Chahuán. Resulta que esta ley la impulsaron los partidos progresistas, y los mismos partidos progresistas, y digo lo mismo con el PS, a la hora de lo quiubos, cuando el interés general podría contradecirse con los intereses particulares, primaron los intereses particulares. Esto habla del deterioro de la política, si no hay una parelé a esto, francamente el futuro de esos partidos es negro.

-Más aún en la compleja crisis que vive el país.

-De pronto todo es bien incomprensible, que no haya conciencia de la necesidad de recambio, de renovación, de profundización de la democracia y la gente además se da cuenta. La gente se da cuenta que hay alguien que está defendiendo su interés. Siempre que alguien quiere demasiado seguir en el mismo lugar la gente sospecha, obviamente. Dicen “chuta, pero por qué querrá eternizarse, ¿no tiene capacidad para hacer otra cosa?”.

-Usted dijo que no se va a repostular como diputado… 

-Yo lo dije en un libro, en una compilación de mis intervenciones en la Cámara que publiqué el año pasado, en enero del 2019, que no iba ir a reelección independientemente de si se aprobaba o no se aprobaba el límite a la reelección, porque cuando uno empuja una idea lo mínimo es aplicarla para uno mismo. Yo voy a cumplir 12 años en la Cámara cuando esto termine, pero llevo muchos años en la política.

Si uno sabe que ese poder es provisorio, y que uno va a estar del otro lado del mostrador en una fecha próxima, nunca abusa. No hagas a otro lo que después te pueden hacer a ti”.

-¿Y va al Senado? ¿A la convención constituyente?

-No, porque yo fui elegido para legislar durante cuatro años y voy a cumplir, no voy a renunciar a mi condición diputado hasta el 10 de marzo del 2022 que es cuando termino y espero iniciar otro ciclo de mi vida, activa por supuesto. Seguiré interesado y participando en el debate público.

-¿Es complicado desprenderse del mundo político?

-Sí, pero es indispensable. Cuando uno cree que el poder que uno tiene es eterno, tiende a abusar de ese poder. Si uno sabe que ese poder es provisorio, y que uno va a estar del otro lado del mostrador en una fecha próxima, nunca abusa. No hagas a otro lo que después te pueden hacer a ti.

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