Desde el año 1994 se celebra a nivel internacional el 22 de marzo como el Día Mundial del Agua. Dicha celebración es liderada por la Organización de Naciones Unidas del Agua (ONU-Agua), y su propósito es destacar la importancia del agua dulce y fomentar medidas para hacer frente a la crisis mundial del agua y saneamiento que afecta a más de dos mil millones de personas. Uno de sus ejes centrales es respaldar la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 6: agua y saneamiento para todos de aquí a 2030.
Este año 2025 fue declarado por Naciones Unidas como el Año Internacional de la Conservación de los Glaciares y éste es precisamente el tema del próximo Día Mundial del Agua. Ese día se buscará sensibilizar a la opinión pública mundial sobre las conexiones fundamentales entre la criósfera, el cambio climático, el ciclo del agua, la economía, el medioambiente y la sociedad. Además, se publicará el emblemático Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos, que este año se titulará “Torres de agua: montañas y glaciares”, y el 21 de marzo se celebrará el primer Día Mundial de los Glaciares.
ONU-Agua propone los siguientes mensajes claves para el Día Mundial del Agua:
- Los glaciares se derriten más rápido que nunca. A medida que aumenta la temperatura del planeta debido al cambio climático, nuestro patrimonio helado se reduce, y el ciclo del agua se vuelve más impredecible y extremo.
- El retroceso de los glaciares amenaza con provocar devastación. Miles de millones de personas sufren los efectos de los cambios en los flujos de agua de deshielo: crecidas, sequías, deslizamientos de tierra, subida del nivel del mar y daños a ecosistemas.
- La conservación de los glaciares es una estrategia de supervivencia. Debemos trabajar juntos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y gestionar el agua de deshielo de forma más sostenible para las personas y el planeta.
Se trata de un tema muy relevante para Chile, ya que somos uno de los países con mayor número de glaciares del planeta y concentramos más del 80% de la superficie de hielo en Sudamérica (Segovia & Videla, 2017). Tenemos más de 26 mil glaciares, con una cobertura de alrededor de 21.000 km2 de superficie, lo que equivale a aproximadamente el 11% de los glaciares del mundo (DGA, 2022, Inventario Público de Glaciares).
Para estudiar nuestros glaciares, contamos con una “Red Hidrométrica Nacional en Alta Montaña” que incluye 101 estaciones de glaciares (72), lagos glaciares (3) y permafrost (7), y medición de nieves (19). La Dirección General de Aguas (DGA) es responsable de dicha red y tiene el mandato legal de extenderla para cubrir todas las cuencas con presencia de glaciares, lagos glaciares, permafrost y nieves (Código de Aguas, artículo 129 bis 3º.). Sin embargo, los déficits de monitoreo son aún muy relevantes: de 56 cuencas con presencia de glaciares, sólo existe monitoreo en 28 de éstas (50%), y en cuencas con presencia de lagos glaciares y permafrost no existe monitoreo en 98% y 91%, respectivamente. En cuanto a la medición de nieve, de 16 cuencas con acumulación de nieve relevante, se monitorean 11, lo que representa un déficit de 31%.
Este monitoreo es muy relevante, pues en base a los resultados obtenidos en la red en 25 glaciares seleccionados, que se ubican desde el límite norte con Perú hasta el extremo austral, se reconoce una clara tendencia a la pérdida de masa glaciar en 24 de los 25 glaciares estudiados. El Glaciar Pío XI es el único que presenta un crecimiento del 3% de su área en el periodo 1986-2023 (DGA, Anuario Glaciológico 2022-23 ).
Así, por ejemplo, en la Macrozona Centro, hay glaciares que presentan un retroceso acelerado en los últimos años. El glaciar con mayor pérdida de masa es el Echaurren Norte (ubicado en la cuenca alta del Maipo), que ha disminuido su área en un 62%, seguido por el Juncal Sur (cuenca del Aconcagua) con un 38%. En la Macrozona Sur, hay gran cantidad de glaciares emplazados en volcanes. Por ejemplo, los glaciares Corcovado y Sierra Velluda, han disminuido su área en un 63% y 62%, respectivamente. En cambio, algunos de los glaciares que presentan menor variación en el tiempo son el Queulat y Michinmahuida, disminución de área de 23% y 29%, respectivamente.
Para conservar nuestros glaciares es fundamental saber más de ellos, por esta razón, resulta de suma importancia continuar mejorando la Red Nacional de Alta Montaña, ya que genera información que permite realizar estudios de cambio climático y evaluar la disponibilidad actual y futura de los recursos hídricos almacenados en estado sólido. Dicha información, junto con aquella que generen otros actores de la sociedad civil, constituye un insumo muy relevante para la toma de decisiones de actores públicos y privados en materia de inversión en infraestructura y gestión en las 101 cuencas del país.
