Situaciones ocurridas dentro del régimen de Venezuela, más que las gestiones de la Cancillería chilena, explican el inesperado giro de la jueza que le otorgó el arresto domiciliario al profesional acusado de publicar un video de protesta contra Maduro.
Publicado el 26.05.2017
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Tras casi nueve meses en cuatro prisiones, la jueza Jahali Morales decidió cambiarle la medida cautelar al abogado y periodista chileno residente en Venezuela, Braulio Jatar,  y dejarlo con arresto domiciliario total.

La noticia se esparció como pólvora el miércoles en la noche luego de que su hermana e incansable activista por su liberación, Ana Julia Jatar, publicara en su cuenta de Twitter: “Llorando de emoción les comunico que mi hermano @brauliojatarA está en arresto domicilio. En su casa con su familia”.

Entre lágrimas, el profesional, ya en su casa, le confesó a su mujer e hijos “esto es como un sueño”. Así terminaba la primera parte de una pesadilla que comenzó a principios de septiembre, cuando fue detenido pocas horas después de que publicara en su diario digital un video con protestas ciudadanas en contra de Nicolás Maduro.

El canciller Heraldo Muñoz dijo estar “complacido por él y su familia” pero advirtió que el “caso continúa. Seguiremos junto a él como lo hemos hecho hasta ahora para que se establezca su plena inocencia respecto de los cargos que se le imputan”.

El ministro dijo a radio Cooperativa que “sería muy extenso describirle las gestiones que el gobierno de Chile ha hecho en favor de su compatriota Braulio Jatar. Han sido numerosas gestiones a nivel ejecutivo, en el ámbito judicial, con personalidades internacionales. Es una larga lista”.

Su hermana Ana Julia desplegó una intensa agenda internacional para lograr su liberación e involucrar al gobierno chileno, para lo cual visitó nuestro país en diciembre pasado y le envió una carta personal a la Presidenta Michelle Bachelet.

La historia de cómo se logró sacar de una cárcel venezolana al periodista chileno Braulio Jatar

Pero, ¿cómo fue posible que el régimen venezolano sacara de la cárcel al periodista chileno, en medio del recrudecimiento de la persecución política por la muerte de medio centenar de personas en las protestas?

La respuesta, que buscó “El Líbero” con fuentes directas en el proceso, es que “todo sumó”. Sin embargo, razones internas del régimen venezolano, más que las gestiones de Chile, son las que explican, principalmente, el cambio de medida cautelar de Jatar.

Un antecedente que  se desconocía es que hace un mes y medio la familia Jatar presentó el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA), que  ofició al gobierno de Venezuela para que se pronunciara. Además, en los pasillos de la sede en Washington hubo contactos con funcionarios de la fiscalía venezolana ante la CIDH, quien pidió la carpeta del caso y acompañar los certificados médicos.

En dicho proceso ante la CIDH jugó un rol clave el abogado venezolano especializado en derechos humanos, Nizar El Fakih, quien actuó como defensor del periodista chileno.

En su alegato, el abogado El Fakih denunció la arbitrariedad de la detención, la actuación ilegal de la policía, la detención por informar, la falsedad de los testigos, el uso de fiscales y jueces provisorios y la imposibilidad de configurar el delito del imputado.

También se argumentó su condición de director y periodista de un medio de comunicación, y solicitaron la libertad por razones humanitarias.

Pero mientras se avanzaba en dichas gestiones internacionales, la jueza Jahali Morales mantenía su negativa de liberar a Braulio, pero en los últimos días ocurrieron dos hechos de especial relevancia en su país que incidieron en su abrupto cambio de postura.

La primera tuvo que ver con el giro que hizo la fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, al denunciar la “escalada de violencia” con que han actuado la Guardia Nacional Bolivariana en las protestas, que  han dejado 55 personas fallecidas.

“Disparar bombas lacrimógenas directo a la persona está prohibido, es letal (…) la normativa nacional e internacional prohíbe que las bombas lacrimógenas sean arrojadas directamente a las personas”, dijo tras la investigación que se hizo por la muerte del estudiante Juan Pernalete.

El segundo hecho relevante ocurrido en Venezuela esta semana fue la carta que enviaron a Maduro dos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia pidiéndole no aplicar la Asamblea Constituyente.

“Señor Presidente, reflexiónelo bien. Las tumbas de nuestra juventud circundan a Venezuela. Basta ya de pérdidas de más vidas inocentes. La historia no nos perdonará, a quienes no actuemos en función del interés nacional”, señala la misiva de Danilo Mojica Monsalvo.

Estos dos hechos tienen que ver con el giro humanitario de la magistrado Morales, quien pudo reflexionar y conceder la reclusión domiciliaria”, señalan a este diario personas conocedoras del proceso.

Otro aspecto clave que incidió en la decisión fue el estado de salud de Braulio Jatar, quien llevaba un mes en el hospital luego de que lo operaran de dos hernias inguinales, que le aparecieron cargando baldes de agua en la cárcel.

Además, padece de hipertensión crónica y de un cuadro psicológico complejo, debido a las sistemáticas torturas psicológicas y de enclaustramiento al que fue sometido durante varios meses.

Dada su condición de salud, era más factible para su defensa solicitar su traslado a la casa desde el hospital que desde la cárcel.

La fuerte restricción para hablar y la vigilancia domiciliaria

Pero el hecho de que Jatar pueda estar en su casa con su familia no significa que tenga mayores libertades. De hecho, no se le permite realizar ningún tipo de declaración pública, y está advertido de que de hacerlo se le revocará de inmediato la medida y será enviado nuevamente a prisión.

En caso de requerirlo, sólo podrá salir del domicilio para asistir a un centro asistencial,  previa autorización de la jueza y la revisión de médicos forenses.

Su casa está fuertemente vigilada y custodiada por militares durante las 24 horas del día.

La causa judicial sobre “lavado de dinero” tendrá una audiencia clave el próximo 6 de junio, en que la defensa del periodista pedirá el sobreseimiento definitivo de Jatar, ya que la Fiscalía tiene un solo testigo que no conoce a Braulio ni estuvo en el lugar de los hechos.

Qué gestiones hizo Chile

Tal como dijo el canciller Muñoz, el gobierno hizo “extensas gestiones” para conseguir la liberación del periodista.

Tras la petición personal de Ana Julia Jatar en su reunión con el ministro Muñoz en diciembre pasado, comenzaron las gestiones internacionales.

Chile le pidió la intermediación en el caso a Cuba, el Vaticano, y Colombia, países que estaban participando en los diálogos de paz con la guerrilla de las FARC, y en los que nuestro país era garante.

El gobierno también tuvo un rol muy activo ante la OEA , a través del embajador chileno Juan Aníbal Barría, quien fue muy diligente en el caso que se presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La misma actuación de cercanía y preocupación tuvo el cónsul ante Caracas, Pablo Mesa, quien ha estado pendiente de la familia y del caso judicial.

Diferente ha sido la postura del embajador Pedro Ramírez, ex ministro de ministro de Minería y Vivienda y Urbanismo de Salvador Allende, confeso admirador de Hugo Chávez,  quien ha estado ausente en las gestiones. Actualmente está en Chile tras el llamado a informar del gobierno por la violencia política que afecta a ese país.

El Congreso también tuvo un rol preponderante y pidió en varias ocasiones la libertad del periodista. De hecho, la última gestión fue el pasado martes cuando 29 diputados y dos senadores de oficialismo y de oposición enviaron una carta a Bachelet para pedirle que “alce su voz” ante Maduro por un “chileno detenido en forma ilegal”.

Ana Julia Jatar: “Esperamos que la Presidenta Bachelet se pronuncie sobre la violación por los derechos humanos que no sólo sufre mi hermano sino millones de venezolanos”

Ante la consulta de este diario, Ana Julia Jatar dijo que “en lo personal y en medio de toda la injusticia contra mi hermano, la familia Jatar se siente aliviada porque esto permite que se recupere física y psicológicamente de todos los maltratos que ha recibido en nueve meses de prisión”.

Sin embargo, aclaró que la “lucha continúa, porque Braulio no está libre sino injustamente detenido y preso en su casa. Vamos a seguir en la lucha como familia y estamos seguros de que el pueblo chileno nos va a seguir acompañando, como lo ha hecho hasta ahora. Estaremos eternamente agradecidos al gobierno, Congreso y, sobre todo, a los medios de comunicación chilenos que han levantado su voz contra tanta injusticia”.

Jatar dijo que la Mandataria no ha respondido la carta personal que le envió en diciembre pasado, y le gustaría que se “pronuncie sobre la violación por los derechos humanos que no sólo sufre mi hermano sino millones de venezolanos”.