Los sociólogos Rodrigo Márquez, del PNUD, y Pedro Güel, director de políticas públicas y responsable de contenidos de la Mandataria, han tenido una estrecha relación laboral y de amistad durante las últimas tres décadas. El gobierno quiere a Márquez como sistematizador y editor de las conclusiones de los cabildos ciudadanos.
Publicado el 19.04.2016
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Rodrigo Márquez Arellano ha estado, sin quererlo, en medio del fuego cruzado entre el Gobierno de Michelle Bachelet y el Consejo de Observadores propuesto por la propia mandataria para liderar el proceso constituyente.

El sociólogo y coordinador del Informe de Desarrollo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) fue propuesto por La Moneda para redactar las conclusiones de los cabildos que se realizarán en el país, idea que fue rechazada de plano por el presidente del consejo, Patricio Zapata, porque les quita autonomía.

“Lo que hemos dicho, y el gobierno ha sido súper receptivo, es que si queremos ser garantes de un proceso amplio y sin sesgo político debemos estar supervisando desde el día uno y hasta el final. Eso incluye la redacción de las conclusiones y se lo hemos dicho al gobierno”, aseguró el abogado constitucionalista.

Incluso, el domingo pasado Zapata reforzó la idea al afirmar, tajante, que “jamás aceptaríamos ser meros cheerleaders de lo que hace el Gobierno”.

Los cuestionamientos al proceso constituyente

La tensión entre el gobierno y los observadores se incrementó la semana pasada cuando se anunció un “docurreality” que no fue informado previamente al consejo, lo que llevó a uno de sus integrantes, Patricio Fernández, a calificar la decisión del Ejecutivo como una “jugarreta”.

José Miguel Insulza se sumó a los escépticos al afirmar que “francamente creo que este proceso de debate no va a llegar demasiado lejos”, declaración que corrigió al siguiente día tras las críticas del Gobierno, al señalar que expresó mal lo que pensaba.

Este domingo, en su columna en El Mercurio, Carlos Peña desnudó las falencias del mecanismo al afirmar que el proceso constituyente es “un focus group ampliado, cuyos resultados, recogidos en el proyecto gubernamental, podrán más tarde exhibirse como la expresión de una decisión política del pueblo”.

Los vínculos laborales de Rodrigo Márquez con el asesor de Bachelet

pedro guel y rodrigo marquezEn este contexto, La Moneda insiste en el nombre de Rodrigo Márquez, quien según contó Patricio Zapata, fue elegido por el Ministerio Secretaría General de la Presidencia, para editar y sistematizar las conclusiones de los cabildos, dada su experiencia en trabajos similares en el PNUD.

“Tengo el mayor respeto profesional por el señor Márquez, pero el ideal es buscar una fórmula donde ese trabajo técnico, por muy técnico que sea -que es sintetizar las miles de conclusiones y ponerlas en un documento de 500 páginas-, fuera realizado por un cuerpo plural. Plural significa varias personas y con distintas miradas y puntos de vista“, señaló Zapata.

Pero, ¿por qué La Moneda quiere a Márquez en el proceso constituyente y no a otro profesional?

Pedro Güell asesor de BacheletLos dardos apuntan a Pedro Güell, el asesor de “cabecera” de la Mandataria, director de  políticas públicas, responsable de los contenidos “duros” del Gobierno, y quien pide, revisa y genera insumos y lineamientos para los ministerios y para la propia Presidenta. Güell conoció a Bachelet mientras ella era ministra de Salud y fue director de su fundación Dialoga.

Pedro Güel y Rodrigo Márquez han mantenido una estrecha relación laboral y de amistad durante las últimas tres décadas, ya que el primero fue jefe de Márquez en el PNUD, donde ambos se especializaron en temas de desarrollo humano.

Según quienes los conocen, destacan el afiatamiento doctrinario e ideológico de ambos, que los ha llevado a colaborar en innumerables trabajos, informes y documentos. En plena dictadura -1988- integraron el equipo que hizo el informe de desarrollo humano en Chile, que fue dirigido por Eugenio Ortega y tuvo de coordinador ejecutivo a Güell y a Márquez como uno de los investigadores.

pedro guel y rodrigo marquez 2002Los dos profesionales fueron autores, entre otros, del documento “Bienestar subjetivo: el desafío de repensar el desarrollo”, en que plantean que “está en marcha una conversación pública global relativa al desarrollo. Diversos actores plantean cada vez más la necesidad de poner atención a otras dimensiones, además del crecimiento”. Concepto que recoge el programa presidencial de Bachelet, que sostiene que se requiere un “crecimiento económico, pero construido sobre bases sólidas, con una economía moderna. Estas bases requieren inclusión, pues tenemos la convicción de que debemos crecer para incluir, e incluir para crecer”. Por lo que se deben “incorporar a todos los ciudadanos y ciudadanas por igual, tanto a la construcción como a los beneficios del desarrollo. Necesitamos cerrar las grandes diferencias de bienestar y de oportunidades entre regiones y comunas de Chile. Si no lo hacemos, no alcanzaremos un desarrollo inclusivo”.

Antes de asumir como asesor de La Moneda, Güell fue decano de  la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Alberto Hurtado, desde donde continuó la colaboración profesional con su ex dirigido, como se observa en el libro “El arte de clasificar a los chilenos”, que entrevistó a sociólogos, economistas y cientistas políticos sobre los cambios que ha sufrido el país desde los años 80’.

Rodrigo Márquez fue uno de los presentadores del texto, y destacó  que su riqueza debe ser aprovechada para abrir un nuevo debate en torno a una disciplina que, en coherencia con el nombre del libro, es un verdadero arte.

Márquez, scout porteño y wanderino que cree que “el dinero sí hace la felicidad”

El  investigador del PNUD es  porteño, hincha de Wanderers, estudió en los Sagrados Corazones de Valparaíso y hace clases en la Universidad de Valparaíso.

En 1994 hizo su práctica profesional como sociólogo en la CEPAL –también dependiente de las Naciones Unidas-, y un año después llegó como consultor en el PNUD. En 2010 hizo su doctorado en la Universidad de Leiden, Holanda, con la tesis “La medida  de lo posible. Cuantificación y debate público en Chile”.

En una charla que dio en la Escuela de Sociología de la Universidad Central, Márquez se explayó en el concepto de bienestar subjetivo en nuestro país, que contrasta con el paradigma imperante, para el cual el crecimiento económico es el principal motor de bienestar ciudadano.

“Las capacidades que permiten un mayor bienestar subjetivo tienen que ver en gran medida con los vínculos afectivos y el contar con un proyecto de vida, pero el poder suplir las necesidades materiales aparece como aún más relevante para generar bienestar subjetivo, es decir que el dinero sí hace la felicidad”, señaló en la disertación.

En este sentido, añadió que “la agenda tradicional de políticas públicas sigue siendo relevante; y difícilmente podremos aumentar la capacidad de tener un proyecto de vida mientras nuestro estudio indica que la gran mayoría cree que no vale la pena planificar el futuro en tanto existen demasiadas variables imposibles de controlar”.