Tal y como es el dicho “una golondrina no hace verano”, debemos ser cautos, mientras no veamos un crecimiento sostenido o con inclinación alcista por un período superior a dos trimestres.
Publicado el 22.02.2015
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El año 2014 fue el de menor crecimiento para la economía en los últimos cinco años, y lamentablemente aún no podemos hablar de un punto de inflexión. Tal y como es el dicho “una golondrina no hace verano”, debemos ser cautos, mientras no veamos un crecimiento sostenido o con inclinación alcista por un período superior a dos trimestres. Nuestra proyección apunta a un crecimiento entre 2.5-2.7% para el año 2015, y si bien las expectativas de un petróleo más bajo nos ayudará a crecer algunos puntos adicionales, en las últimas semanas se han esfumado con la tensión en medio oriente.

El fenómeno de bajas en el precio del petróleo ayudó a que la inflación corriente cayera en el 2014 hacia los 4.6%, pero no nos olvidemos que la inflación subyacente, aquella inflación que excluye alimentos y energía, sigue estando por sobre el 5%. En las últimas semanas vimos cómo los precios del petróleo rebotaron un 24% y esto significó que las expectativas de inflación cambiaran por completo para febrero y marzo, subiendo a +0.3% y +0.6% respectivamente. No creo que solamente la subida en el precio del petróleo involucre una subida en la inflación, pero sí podría ser un componente que más pondera dentro de la subida en la expectativa (energía y combustible más caro).

Por otro lado tenemos el consumo que impulsa el crecimiento, pero en este sector aún vemos que la confianza de los consumidores no repunta y es así como las ventas de retail de diciembre subieron +1.9% en 12 meses, un crecimiento que no brinda ayuda al optimismo en la expectativa. En el supermercado seguimos viendo una sustitución de alimentos y es mucho más notorio en la carne de vacuno, que es sustituida por la de pollo o cerdo. Incluso en la compra de bienes duraderos, como televisores y autos, que en algún momento reflejó la confianza por el gasto de las personas.

Cuando uno se pregunta sobre un termómetro de expectativas, dentro de mis favoritas está el reflejo en los movimientos en la moneda local USDCLP. Durante el año pasado el peso nacional fue la tercera moneda más depreciada en LATAM con un -15.36% y fue el fiel reflejo de la incertidumbre, sigo pensando que en gran parte de un componente interno, con un entorno internacional deteriorado y más aún nuestros pares en la región acercándose a crecimiento de cero (Brasil y Argentina principalmente).

Basado en la teoría de que el peso es uno de los muchos termómetros de expectativas, si complementamos el ámbito externo con Estados Unidos terminando el estímulo monetario, y que posiblemente la economía más fuerte hoy en el mundo suba las tasas de interés durante el segundo semestre de 2015, seguirá impulsando los movimientos del dólar a nivel internacional (alza mayor a 15% durante el 2014). En Europa la tensión aumentaba, basado en posible recesión y riesgos deflacionarios, escenario que presionó el euro a la baja fuertemente. Si hablamos de China, Rusia, Japón, Latam, entre otros, solo complementaríamos el escenario de incertidumbre a nivel mundial. En el ámbito interno no estuvimos exentos de tensiones; las reformas propuestas por el nuevo gobierno de la Presidenta Bachelet, el bajo crecimiento, la desaceleración en sectores económicos, la baja en nuevos proyectos, además de que el Banco Central bajó la tasa en un año de 5% al 3% con el que terminamos el 2014, sin duda alguna que la depreciación del peso tiene una justificación.

Hoy, Chile tiene el peso chileno depreciado solamente -1.48% ya que los primeros meses del año se ha mantenido cerca de los cierres de 2014, siendo así la moneda en depreciación contra el dólar número siete en LATAM. La caída de los máximos del año en $635 quizás es el reflejo de una mejora en las expectativas de Imacec, inflación que deja sin espacios para que el BC baje la tasa o incluso la menor incertidumbre sobre las reformas.

Quizás la menor depreciación en el peso nacional nos dé una señal de mejora para los próximos meses, y como las probabilidades se abren a que el tipo cambio caiga cercano a $600 en el corto plazo o incluso por debajo de este nivel, entonces nuestro termómetro nos mostraría que el peso nacional sería el reflejo de una mejor expectativa futura para los próximos meses.

 

Alexis Osses, Jefe departamento de análisis xDirect.

 

 

FOTO: FELIPE FREDES FERNANDEZ/AGENCIAUNO