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Publicado el 08 de julio, 2018

El PS, un partido no confiable

Consultor de empresas Jaime Jankelevich
No confiable es alguien que se compromete a ejecutar una determinada acción y, llegado el momento de hacerlo, traiciona el compromiso adquirido. Es el caso del PS frente a la votación del nombramiento de Ángela Vivanco a la Corte Suprema.
Jaime Jankelevich Consultor de empresas
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El nombramiento en el Senado de Ángela Vivanco como la nueva integrante de la Corte Suprema no estuvo libre de controversias. En este caso, entre los antiguos socios de la Nueva Mayoría, porque el PPD, la DC y el PS habían llegado a un acuerdo entre sí para otorgarle al Gobierno los votos en el Senado que permitieran elegir a la candidata propuesta por el Presidente Piñera. Pero el PS a última hora traicionó dicho acuerdo y votó en contra.

La violación del compromiso por parte del PS generó un quiebre en la oposición y las declaraciones en su contra desde la DC y el PPD no se hicieron esperar, con justa razón, porque cuando existen compromisos adquiridos y no se cumplen, las confianzas se violan y la credibilidad se extingue. Pero más allá de la crítica por lo sucedido en este episodio, es interesante profundizar sobre las consecuencias de tener en el Parlamento a una bancada tanto de diputados como de senadores en las que no se puede confiar.

Francis Fukuyama en su famoso libro “Trust” (“Confianza”, 1996) demuestra con claridad la importancia que tiene la confianza en el devenir de las sociedades. Nos dice que ésta es una forma de “capital social”, lo que significa “que le permite a la gente trabajar en conjunto en pos de objetivos comunes, en grupos y organizaciones”. Es así como sociedades con alta confianza tienen economías y redes sociales más fuertes que aquellas en que las confianzas son débiles. Pero esto sólo puede funcionar, por cierto, si los que se comprometen a algo honran siempre sus compromisos, contribuyendo con ello a alimentar las posibilidades de cooperar en el futuro. Violar las confianzas, como se puede concluir, genera efectos muy negativos en las sociedades. ¿Estará consciente el PS que darse el gustito de traicionar la palabra empeñada, tratando de impedir el nombramiento de Ángela Vivanco, no sólo provoca consecuencias al interior de la oposición?

La bancada socialista en el Congreso está compuesta por 6 senadores y 18 diputados. Después de lo sucedido en la semana que termina, ¿qué confianza se puede tener en lo que digan o prometan públicamente estos parlamentarios? El partido presidido por Alvaro Elizalde ha sido extraordinariamente agresivo y obstruccionista con el Gobierno del Presidente Piñera. Lo ha atacado por donde puede; se ha negado de participar en las cinco comisiones transversales implementadas por el gobierno; ha sido obstruccionista. Y en este episodio, terminó demostrando que no es confiable.

Es el mismo PS que se proclama a sí mismo feminista. Pero después de su actuación oponiéndose a la elección de la Ministra Vivanco a la Suprema, ¿alguien puede creer eso? Votaron en contra de una mujer, sin considerar sus méritos, su trayectoria como jurista, su título de Doctora en Derecho, o el que ejerza como profesora de su especialidad en la Universidad Católica. Simplemente votaron contra su nombramiento porque rechazan sus ideas y su forma de pensar. Las feministas podrían aducir que se asemeja a acoso laboral… por pensar diferente. Y por esa única razón, quisieron negarle el acceso a la máxima Magistratura. A contrario sensu, tanto los senadores DC como los PPD hicieron honor a la palabra empeñada, y por 30 votos, Ángela Vivanco fue ascendida a la Corte Suprema.

El PS no le ha tomado el peso a lo que hizo. ¿Cómo van a confiar sus antiguos aliados en intentar acuerdos con ellos cuando borraron de una plumada el compromiso adquirido? ¿Qué garantías pueden exhibir, cuándo la más importante, la palabra empeñada, no tiene sustento en la realidad? ¿Cómo revertir la pérdida de confianza, recuperar la credibilidad, el affectio societatis, si en la primera ocasión que actuaban en conjunto, el PS deshonró todo aquello? Al convertirse en un partido no confiable, el PS provoca un daño mayor, porque si la ciudadanía ya tenía desconfianza en la política, actuaciones de esta naturaleza sólo aumentan las dudas sobre esta actividad, envolviendo a todo el espectro político y pagando justos por pecadores, lo que no le hace bien ni a la sociedad ni al país.

La política, los partidos políticos y sus miembros activos son relevantes, necesarios e imprescindibles para la gobernanza de los países. Chile requiere de partidos sólidos, tanto oficialistas como de oposición. Y justamente es en la oposición donde más se necesita contar con políticos serios y confiables, que estén dispuestos a ejercer su labor en forma colaborativa y fiscalizadora a la vez, pero no que se dediquen a hacer oposición para negarle la posibilidad de éxito a un gobierno con el único fin de recuperar el poder. Lamentablemente, es la percepción que queda del PS con sus actuaciones, desde el inicio del nuevo gobierno hasta ahora.

Jaime Jankelevich, consultor de empresas

 

FOTO :PABLO OVALLE ISASMENDI /AGENCIAUNO

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