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Publicado el 25 de febrero, 2018

Las otras dimensiones de Gloria Hutt, la próxima ministra de Transportes

Autor:

Magdalena Olea

Quienes conocen a la ingeniera civil, señalan que es estudiosa, rigurosa y metódica, como buena descendiente de alemanes. Fuera del transporte -área a la que ha dedicado gran parte de su vida profesional-, la próxima secretaria de Estado pasa sus días confeccionando ropa en su taller, jardineando y observando las estrellas.
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Magdalena Olea

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Hace pocas semanas, el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia ordenó poner freno a la licitación del Transantiago, lo que significó que un nuevo desafío se sumaba al próximo gobierno de Sebastián Piñera, especialmente para el futuro Ministerio de Transportes, que será el encargado de enfrentar la licitación completa del sistema. Y la que deberá hacerse cargo de este complejo proceso será Gloria Hutt Hesse (63).

La futura ministra estudió Ingeniería Civil con mención en Transporte en la Pontificia Universidad Católica de Chile y está casada con Felipe Cossio, con quien tiene tres hijos: Bernardita (40), Teresita (30) y Felipe (24). Además, es abuela de tres nietos y es militante de Evópoli, partido del que fue coordinadora y administradora general, y en el que destacó por su rol activo en la recolección de firmas.

Tiene un postgrado en la Universidad de Georgetown y ganó el premio Justicia Acuña Mena del Instituto de Ingenieros de Chile en 2010. Fue subsecretaria de Transportes durante el primer gobierno de Sebastián Piñera y tiene una trayectoria de 25 años en el área de la ingeniería en transportes, en la que destaca su trabajo para la firma británica Steer Davies en América Latina, de la que fue socia y directora y en donde coordinaba las operaciones en Chile, Colombia, Brasil, México y Puerto Rico.

“Es la profesional más capacitada en el área que existe en Chile, una de las personas que tiene un sentido de realidad y un conocimiento técnico que le permiten hacer trabajos muy buenos y eso hace que, desde el punto de vista profesional, sea muy difícil de superar”, dice Cecilia Godoy, su socia en Quiz Consultores -que deberá dejar para integrar el gabinete- y quien trabajó con ella en Steer Davies.

Además, eusuaria frecuente del transporte público y fue una figura clave en la reestructuración del Transantiago en el anterior gobierno, cuando se desempeñaba como subsecretaria. Desde ese puesto, jugó un rol importante en la negociación con la oposición en el tema del transporte capitalino. “En una reunión que tuvimos con los parlamentarios de oposición que componían la comisión de Transporte, ella expuso muy bien y muy claro, y al final los parlamentarios decían que contáramos con su colaboración, porque les había quedado todo clarísimo… Hubo una química muy buena que no habíamos conseguido con la oposición”, reconoce Felipe Morandé, quien en ese entonces se desempeñaba como ministro.

Entre 2011 y 2014 integró un equipo multidisciplinario que veía las definiciones del Transantiago, que incorporó un nuevo esquema de operación en el que se disminuyeron los tiempos de viajes, se extendieron recorridos de buses y se renegociaron y modificaron los contratos con los operadores. “Gloria es especialista en transporte, entonces en las definiciones mas teóricas, mas técnicas, tiene una contribución muy importante y un rol bien relevante, porque entiende el tema, lo conoce, lo ha vivido”, afirma Pedro Pablo Errázuriz, quien también fue ministro de la cartera en el anterior gobierno de Sebastián Piñera.

Formación alemana y militar

Gloria Hutt ha estado siempre ligada al mundo militar. Primero por su padre y luego por su marido, ambos ingenieros militares. Es por eso que desde temprana edad ha llevado un estilo de vida nómade, trasladándose de ciudad en ciudad dentro y fuera de Chile. Por ejemplo, estudió en su casa con una profesora particular hasta segundo básico, momento en el que ingresó al colegio Sara Cruchaga de San Antonio. Luego, su familia se trasladó a Santiago, volvió a San Antonio y otra vez a Santiago. Así, su vida la pasó principalmente entre esas dos ciudades. Ya en la universidad, le tocó estudiar sus primeros años de ingeniería civil en Brasil, en la Universidad de Brasilia, país en el que vivió por el trabajo de su padre.

La familia Hutt-Hesse estaba compuesta por su hermana Constanza, su madre Adriana, y su padre Germán, quien murió en 2002. Era una familia más bien tradicional, de descendencia alemana de parte de padre y de madre. Conservaban algunas de las costumbres, tradiciones y maneras de vida del país germano, como la pascua de resurrección y las preparaciones de Navidad. Quienes la conocen, señalan que heredó el pensamiento estructurado y el orden de ese país que tanto ama. De hecho, las mismas personas sostienen que cuando se enfrenta a un problema laboral, e incluso a veces familiar, Hutt toma una hoja de papel y un lápiz, y comienza a hacer un diagrama. De esta manera, intenta estructurar los problema y eliminar los espacios de improvisación.

“Mi abuela paterna era tremendamente empoderada, de hacer muchas cosas, muy independiente y autónoma y creo que eso nosotros lo fuimos viendo desde chicas. Nuestra abuela materna también era curiosa para su época, fue universitaria, estudió química y farmacia. De ahí vienen las ganas de hacer bien los trabajos, el estudio, las responsabilidades. A la Gloria eso se le nota, y ella disfruta con esas cosas, lo pasa bien con el trabajo y el estudio, es muy disciplinada”, reconoce Constanza, su hermana.

La adopción

Gloria Hutt es una de las ministras que destaca por su corte más liberal. De hecho, está a favor del matrimonio igualitario y de la adopción homoparental, pensamiento que tiene origen en su propia experiencia. En diciembre de 1976 se casó con Felipe Cossio y dos meses más tarde quedó embarazada de Bernardita. Solo un mes después a su marido le descubrieron un cáncer.

Fue un año duro, en el que tuvo que congelar la carrera y trasladarse a Washington, Estados Unidos, donde vivió durante un tiempo mientras su marido recibía tratamiento en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed. Como la enfermedad impedía que el matrimonio tuviera más hijos, decidieron adoptar. Primero a Teresita y años después a Felipe.

“Habiendo tenido la experiencia de la adopción y habiendo visto casos de niños que cambiando sus oportunidades pueden tener un giro radical en sus vidas, siento que hay tanto talento, tanto niño con potencial gigantesco que el país se pierde y que sus vidas se limitan porque no tienen o el cariño o la oportunidad, o la familia… Creo firmemente en la fortaleza que da el tener un soporte familiar sólido y creo que tenemos que empezar a pensar en formas de familia distintas”, afirma Hutt, en conversación con “El Líbero“.

Por el trabajo de su marido, vivieron en Santiago, Arica, San Antonio, Estados Unidos y Alemania, lugares en los que ella se adaptaba y buscaba trabajo en distintas áreas. En Santiago, por ejemplo, fue una de las encargadas de automatizar el sistema de bibliotecas UC en San Joaquín. En la misma casa de estudios trabajó en la rectoría y en un programa de evaluación de rendimiento escolar, y fue subgerente en CMPC Chimolsa.

Con overol, bototos y casco, trabajaba en Arica y en San Antonio como secretaria ejecutiva de los comités técnicos pesqueros (en la foto trabajando en Arica), animó un programa de televisión local en Arica, fue académica de la Universidad de Tarapacá, y en Estados Unidos estudió y trabajó en paralelo. “Me acuerdo de ella siempre trabajando. Nunca se ha quedado sin hacer cosas… la única vez fue en Alemania, donde tenía mucho tiempo con nosotros. Pero ella siempre ha sido muy trabajadora”, recuerda su hija Teresita.

 La costura

Aparte de su destacada trayectoria laboral, Gloria Hutt es una mujer que tiene varios pasatiempos. Disfruta de la jardinería, de la lectura, la cocina y las estrellas. De hecho, junto a su hijo Felipe tomó un curso en la Asociación Chilena de Astronomía y Astrofísica en el Observatorio Cerro Pochoco. Además, hace aproximadamente un año y medio asistía a clases de ballet todos los lunes a las 6 de la tarde, en una academia que está cerca de Evópoli, en Providencia.

Pero su verdadera pasión es la costura. A los cinco años su abuela materna le enseñó a coser, a los ocho ella le cosía la ropa a sus muñecas, y a los 14 comenzó a crear su propia ropa: bikinis, abrigos, blusas y pantalones. Con el tiempo perfeccionó sus técnicas y hoy tiene un pequeño taller en su casa y hace aproximadamente 10 años abrió la tienda “El Canasto”, en Alonso de Córdova, en donde corta y crea sus propios diseños.

“Es más que un hobbie, es una pasión, una cosa que no me abandona nunca”, reconoce a “El Líbero” la que pronto será la futura ministra de Transportes y Telecomunicaciones. 

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